La banca y su deber con Chile

FOTO:SEBASTIAN BROGCA/AGENCIAUNO

Presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif).




Las graves consecuencias económicas y sociales de la pandemia del Covid-19 encontraron a nuestro país apenas en los comienzos de los esfuerzos por recuperarse del desastre que representó el 18-O. Esto plantea un inmenso desafío a todos los actores económicos para impulsar soluciones oportunas y responsables.

Necesitamos actuar con sentido nacional y altura de miras, evitando cualquier intento de conseguir dividendos económicos o políticos de corto plazo, los cuales se agotan rápidamente. Chile necesita unirse en torno a los valores de la solidaridad, para lo cual se requieren liderazgos constructivos.

La banca es un factor clave del engranaje de la economía y su papel será decisivo en los próximos tiempos para que el país retome el camino del crecimiento económico. Será esencial el apoyo a sus clientes, tanto en la disponibilidad de financiamiento y la gestión de sus ahorros, requiriéndose que la gestión de los bancos vele por los ahorros de sus depositantes.

Como es sabido, la principal función de los bancos es captar depósitos de personas o empresas, con el compromiso de devolverlos con intereses y, al mismo tiempo, otorgar créditos a las personas y empresas. Por cada $10 que un banco presta, nueve son de los depositantes y el peso restante es parte del capital de la institución. Precisamente por eso es que la gestión de los bancos debe privilegiar la seguridad de los dineros que administran. Ese elemento es la piedra angular de la actividad del sistema bancario. Los depositantes necesitan certeza que sus recursos sean bien administrados, especialmente en una coyuntura tan compleja como la actual, y por el otro, las personas que reciben créditos requieren un trato flexible. Es necesario, entonces, establecer un balance y así congeniar ambos aspectos, siempre recordando nuestra responsabilidad con los depositantes.

En este marco, la banca ha jugado un rol muy activo desde el 18 de octubre, donde más de 300 mil clientes se vieron beneficiados con flexibilizaciones en sus condiciones crediticias, en un escenario en el cual la banca, como era esperable, preservó su solvencia. Más recientemente, en el marco de las medidas impulsadas por las autoridades económicas, la banca está implementando diversas iniciativas para apoyar a sus clientes. En este punto, cabe señalar que en pocos días los bancos registramos ya casi 400 mil solicitudes de nuestros clientes, encontrándose una parte importante ya en proceso de aprobación.

Es enorme el reto que nos impone la coyuntura. Al daño de la llamada “economía real” y las múltiples repercusiones de la recesión global, se agregan las dificultades derivadas de las restricciones al desplazamiento de las personas y las limitaciones de funcionamiento de la industria, el comercio y los servicios. Esto ha llevado a la banca a canalizar sus servicios principalmente por canales remotos y digitales (web, app, etc.).

La incertidumbre vigente plantea desafíos para todos, y no existen recetas únicas. Sin embargo, existen principios que pueden ayudarnos. El primero es la necesidad de actuar con sentido colectivo, convencidos de que juntos nos puede ir mejor. El segundo es que las ideas que tienen buenos fundamentos y que se plantean con alturas de miras, favorecen el bien común. Finalmente, la naturaleza dinámica e incierta del escenario actual requiere estar monitoreando y evaluando continuamente otras soluciones para enfrentar este escenario.

El escenario económico depende por supuesto de la evolución de la emergencia sanitaria. Hay que apoyar a las autoridades en su dura tarea. Y, al mismo tiempo, apostar por la colaboración estrecha entre el Estado y la empresa privada para encabezar la recuperación. Chile saldrá adelante.

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