La denuncia que accionistas minoritarios presentaron contra el presidente de la Clínica Las Condes en la CMF

16 de Abril del 2015 Junta de Accionista Hipódromo Chile Foto: Alejandra De Lucca V. EMPRESARIO

Operaciones por más de $ 1.200 millones con la compañía de construcciones modulares Spacewise tienen al presidente de Clínica Las Condes, Alejandro Gil, bajo el radar de la CMF. Accionistas minoritarios de CLC presentaron una denuncia y se activaron las primeras diligencias. Spacewise -ligada a un primo de Gil- hoy está a cargo de la ampliación del centro médico de Chicureo y de Lo Fontecilla, lo que ha sido cuestionado por los directores independientes de la compañía.




Spacewise Soluciones Modulares surgió en 2013. En ese momento, se llamaba Sea Box South America y estaba centrada en containers. En 2018 cambió de nombre y se reorientó a las estructuras modulares permanentes y removibles. Hoy es parte de D&C Group, un holding dedicado a brindar servicios de apoyo a la logística de cargas y contenedores marítimos. El grupo es presidido por Carlos Gil del Canto, exvicepresidente de la Clínica Las Condes (CLC), la empresa que dirige su primo, Alejandro Gil Gómez.

La relación entre Spacewise y el centro médico está en el radar de la Comisión de Mercado Financiero (CMF). Ya hay una denuncia ante el organismo por operaciones entre partes relacionadas que dan cuenta de transacciones que -según los denunciantes, accionistas minoritarios de CLC- carecerían de sustento suficiente.

Spacewise es hoy la encargada de desarrollar las ampliaciones del centro médico que tiene CLC en Chicureo y de la ampliación del edificio Patio La Virgen, del centro médico de Lo Fontecilla, ambos contratos firmados bajo la gestión de Alejandro Gil, quien llegó a la presidencia de CLC en diciembre de 2019.

Los contratos en cuestión

En los balances de Clínica Las Condes de 2020 aparece un contrato con Spacewise soluciones modulares Spa por $ 435 millones. En los estados financieros a marzo de 2021 se detalla un acuerdo con la misma Spacewise soluciones modulares Spa por $ 752 millones. En los resultados del cierre semestral a junio hay ahora dos contratos: uno con Spacewise soluciones modulares Spa, por $ 1.266 millones; y un segundo con Spacewise construcción modular Spa por $ 6 millones.

La historia es extensa. A mediados del año pasado, Alejandro Gil le planteó al directorio la necesidad de ampliar el centro de Chicureo que habían abierto en 2010. En marzo, la Clínica Alemana había inaugurado uno de 4.000 metros cuadrados en la misma zona, por lo que el objetivo era potenciar el recinto de la comuna de Colina ante la nueva competencia. Para ello, propuso a la empresa de soluciones modulares Spacewise. Según su página web, la firma ha construido un comedor para Enap Refinerías, casino y vestidores en San Antonio, 504 m2 de oficinas en Collahuasi, oficinas y bodegas para la primera brigada aérea de la FACH y la escuela de emergencia de Monte Patria.

Los directores independientes, Christian Trager y Juan Enrique Allard, lo interpelaron, consultaron por qué hacer una construcción modular y recomendaron llamar a una licitación para ello, dado que la empresa pertenecía justamente a un familiar. Gil -afirman varios conocedores de esta discusión- habría apuntado a la necesidad de hacerlo rápido, por lo que la solución modular era la más adecuada y a un costo razonable.

Clínica Las Condes: lo que hay detrás del conflicto con sus médicos

Ante la insistencia se crearon unas bases para llamar a concurso. Se estableció que la obra debía estar lista en seis meses, con un plazo adicional máximo cercano a los 100 días y una serie de exigencias curriculares que incluían, por ejemplo, un prevencionista de riesgo con varios años de experiencia, aseguraría la denuncia. Fuentes vinculadas al mundo de la construcción dicen que algunas de las exigencias eran imposibles de cumplir por parte de una empresa constructora. Al final, nadie postuló y Spacewise se quedó con el desarrollo de la ampliación de Chicureo.

En noviembre de 2020, Alejandro Gil planteó la necesidad de ampliar ahora el edificio Patio La Virgen de Lo Fontecilla. Volvió a proponer a Spacewise, lo que fue nuevamente cuestionado por los independientes. Se abrió un concurso y postuló Spacewise y una segunda firma, orientada a hacer un estudio respecto a la ampliación. Quedó Spacewise.

Durante todo este proceso, el comité de directores de la clínica, compuesto actualmente por Luis Enrique Allard, Herbert Spencer y presidido por Christian Traeger, pidió antecedentes respecto a los contratos firmados con esa empresa, los que desconocían. El contralor por más de ocho años era Guillermo Gajardo -excontralor también de la Teletón-, quien fue desvinculado hace dos semanas. Los antecedentes -puntualmente, el contrato entre las partes- llegaron. Y no habrían estado en él las exigencias planteadas inicialmente, sobre todo aquellas referente a aspectos curriculares como la calificación del personal en la obra y la necesidad de contar con un prevencionista de riesgo con varios años de experiencia.

De hecho, según la denuncia planteada ante la CMF, el contrato entre Spacewise y Clínica Las Condes y las bases de los respectivos concursos no fueron cotejados por todos los directores. Ni siquiera se habrían sometido a votación en la mesa.

En agosto, el tema se complicó aún más. Ya, a prácticamente un año de la firma del primer contrato, las obras seguían y siguen en ejecución. La denuncia señalaría que Gil pidió una extensión del plazo -sin multas mediante- y un aumentó del valor del contrato: del orden de un 30% para cada obra. El comité de directores pidió nuevamente más antecedentes para estudiar la petición y recomendarla o no ante el directorio. Los documentos nunca llegaron. Y optaron por no recomendar la operación al directorio, el que lo aprobó de todas formas. Alejandro Gil lo propuso y obtuvo la mayoría de los votos. Hoy, el controlador -el grupo Auguri, ligado a la pareja de Gil, Cecilia Karlezi- tiene mayoría en la mesa. Nombra a cinco directores. En esos cupos están, además de Gil, la abogada Paola Bruzzone, el médico Carlos Lizana, el ingeniero civil en minas Juan Suban, la ingeniera comercial Renata Harasic. El marino mercante Juan Gamper también fue propuesto por el controlador, pero en calidad de independiente. Además, está el ingeniero comercial Christian Traeger, por Inversiones Castilla, controlado por Segundo Gómez. Y el abogado Juan Enrique Allard, por los doctores. Hasta julio estaba también Jonás Gómez, quien renunció, siendo reemplazado por el doctor Herbert Spencer.

“El comité puede recomendar, pero con la mayoría en el directorio es imposible que estas cosas no se aprueben”, asegura un conocedor.

Tras estos último antecedentes, en agosto se ingresó una denuncia ante la CMF para que se investiguen estas operaciones. El análisis está en poder del fiscal de la Unidad de Investigación del organismo, Andrés Montes, quien ya comenzó a recopilar información. De hecho, solicitó todas las actas y las grabaciones de las reuniones de directorio donde se abordaron estas operaciones, las cuales habrían sido entregadas. Incluso la semana pasada se habría reunido con el presidente del comité de directores, Christian Traeger, para tener más detalles.

Contactado Traeger, declinó hacer comentarios. Sin embargo, en entrevista con Pulso, el director Herbert Spencer, afirmó: “El presidente del comité de directores ha hecho llegar numerosos reclamos a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) haciendo ver las transgresiones que le impiden funcionar en forma libre y crítica a dicho comité”. Añadió que “al directorio llegan los temas listos para ser aprobados. No hay una discusión concienzuda ni hay espacio para decidir las políticas o estrategias de la empresa. Eso viene preparado de antemano. Y ninguna empresa puede sobrevivir en el largo plazo si depende del juicio y decisiones de una sola persona”.

De hecho, los directores independientes han hecho ver sus reparos frente a otras operaciones con partes relacionadas a los controladores. Según los balances a junio, hoy la firma tiene operaciones por $ 30,6 millones por la compra de autos a la concesionaria Autokas, cuyo dueño es Sebastián Arispe, hijo de Cecilia Karlezi. También aparecen $ 116 millones pagadas por gift cards a Falabella y $ 74 millones por asesorías entregados a Bruzzone y González Abogados, estudio vinculado a la vicepresidenta del directorio de CLC, Paola Bruzzone.

Hace unas semanas, Alejandro Gil presentó ante el directorio, y después a los médicos del establecimiento, un nuevo proyecto. Se trata de un centro médico que quiere levantar en Calera de Tango; en esa zona opera el Haras Doña Icha, vinculado a Karlezi. Ya tendría el diseño para darle el vamos al proyecto. Nuevamente, habría recomendado que la construcción fuera con un sistema de estructuras modulares.

Hasta el cierre de esta edición, CLC había optado por no hacer comentarios respecto a este artículo.

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