La oportunidad circular en los colegios: solo la mitad dice estar reciclando

Autoridades anunciaron implementación de sistema de reciclaje

Un estudio a nivel nacional develó una serie de prácticas y problemas relacionados al reciclaje en establecimientos educacionales, donde la principal fuente de residuos proviene de la alimentación de los alumnos y personal.




Una de las principales trabas para que los recintos escolares chilenos reciclen de forma permanente es el retiro del material, situación que empeora a medida que colegios y escuelas se alejan de la zona central del país. Incluso, en las regiones más extremas, los residuos deben viajar más de 2.000 kilómetros para ser revalorizados.

Esa es una de las conclusiones que reveló el “Primer estudio nacional de reciclaje en establecimientos educacionales”, desarrollado por Kyklos y Tetra Pak entre septiembre de 2021 y enero de 2022, con el objetivo de levantar información sobre gestión, infraestructura, indicadores de recuperación, impacto y aporte en el aprendizaje y habilidades socioemocionales acerca de este aspecto de la denominada “economía circular”.

El tema no es menor si se considera no solo el factor cultural dentro de las nuevas generaciones, sino también los potenciales negocios que pudiesen existir en un mercado de 11.200 establecimientos funcionando y con una matrícula cercana a los 3,6 millones de estudiantes. Especialmente si se toma en cuenta que desde 2023 empieza a correr la nueva Ley de Reciclaje (REP) en Chile. De hecho, la mitad de los encuestados (50,8%) dice estar reciclando, principalmente plástico, papel y cartón, provenientes de los envases de alimentos. La proporción aumenta para los establecimientos con el sello SNCAE (Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales), llegando al 65%, y los colegios particulares pagados también muestran un mayor porcentaje, alcanzando el 62%.

El estudio logró una muestra representativa nacional basada en encuestas a trabajadores (docentes, directivos, jefaturas) de 1.647 establecimientos educacionales. Por ende, se eliminaron todas aquellas respuestas de estudiantes y apoderados. Además, se incluyeron cinco focus group con 28 establecimientos de todo el país, divididos por macrozonas. “Entrevistamos desde las escuelas más pequeñas y aisladas, hasta el liceo más grande de Chile con una matrícula que supera los 4.000 estudiantes”, detalla el informe.

Por otro lado, el documento mostró que solo el 29% declara que sí se reciclan los residuos del casino. Y la principal fuente de residuos en los colegios es la derivada de la alimentación de alumnos y personal. La razón que más destaca para no reciclar es la falta de retiro, con el 62%, y luego la falta de información o educación sobre los beneficios, con el 33%. “Existe una tremenda oportunidad para la industria del reciclaje en los colegios. No solo porque hay volúmenes domiciliarios más altos que en una casa, por ejemplo, sino que también porque los estudiantes separan muy bien en origen, gracias a que muchos colegios han implementado educación ambiental. Esto aumenta el porcentaje de valorización y disminuye los costos de separación para toda la cadena”, explica Javier Peró, gerente de Estudios de Kyklos.

En esa línea, la investigación detalla que casi todos los encuestados declaran tener incorporado el reciclaje en al menos una asignatura y están de acuerdo en que debiera incorporarse de manera obligatoria dentro de los programas de estudio. Pero solo la mitad de los colegios cuenta con un encargado ambiental y un tercio declara haber recibido capacitaciones ambientales sobre reciclaje.

Hilando más fino, los datos recogidos indican que el 77% de los colegios que recicla recibe plásticos, papel y cartón. Le siguen envases de cartón para líquidos, con el 32%, y solo el 20% de los establecimientos recibe vidrio, metal y otros residuos.

Sobre los retiros, el 35% de los establecimientos declara hacer el traslado ellos mismos al punto limpio más cercano. Al 46% se le realizan retiros, el 18% declara que lo hace la municipalidad, el 17% que lo hace una empresa gestora, el 6% que lo hace un reciclador base y el 6% que lo hace el camión de la basura.

La cantidad de residuos que se recolecta es muy variable y va desde 0,5 kg hasta 1 tonelada mensual por establecimiento, aumentando según el tamaño del colegio. Si se estima de manera sencilla el total de residuos que se podrían valorizar (según el promedio de residuos que reciben los establecimientos dado su tamaño), el estudio concluye que se podría llegar a cerca de 700 toneladas mensuales a nivel nacional, los que no terminarían en un vertedero o relleno sanitario.

“Los resultados que arroja este estudio ratifican que hay mucho trabajo por delante, por lo cual se requiere la colaboración de todos los actores involucrados. Como sociedad, debemos incrementar el reciclaje de envases y embalajes en los establecimientos educacionales y así poder transitar juntos hacia una economía circular baja en carbono”, comenta Ricardo Honorato, experto en sustentabilidad de Tetra Pak.

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