La resiliencia en el gran reinicio

Fotos: JOSE FRANCISCO ZÚÑIGA/ AGENCIAUNO




Viktor Frankl recomendaba en sus escritos sobre cómo enfrentar la adversidad y construir resiliencia, vivir las crisis como si las estuviéramos viviendo por segunda vez, para que sea posible preguntarnos cómo nos hubiese gustado vivirlas y ahorrarnos esos errores que estamos a punto de cometer. De ahí la importancia de la resiliencia como ese relato con que guardamos en la memoria personal y colectiva nuestra historia durante una situación desafiante, como la actual.

Mientras enfrentamos la pandemia e intentamos diseñar lo que podría ser el día después, vamos archivando esos dolores, aprendizajes y acciones creativas aplicadas a la solución de los problemas; el cómo conectamos con otros - pidiendo, aceptando o prestando ayuda- y cómo reflexionamos sobre el sentido de la existencia y el propósito de lo que hacemos.

Pasadas las complicaciones sanitarias, se comprende que nuestra primera prioridad se centre en la recuperación de puestos de trabajo y asegurar los ingresos de las familias. Está muy claro el "qué"; el "cómo", un poco menos. Porque también son evidentes las oportunidades de construir con una mirada de futuro, estratégica, innovadora y diferenciadora, conectada con el momento histórico que es inseparable de los otros problemas que veníamos arrastrando como la inequidad social o la crisis climática. Y es que esta crisis no se va a solucionar "por libro", porque aún no se ha escrito.

Es necesario encontrar un propósito común para ordenar el ser, la palabra y la acción hacia la minimización de los efectos de esta emergencia y de las que vendrán. Será imposible estar de acuerdo en todo, pero es imperativo buscar áreas de convergencia cuando nuestro país clama por consuelo, dignidad y pertenencia.

La épica de la recuperación bien podría enmarcarse, además de lo económico, en la sostenibilidad social y ambiental, como gran motor de inversión y creación de empleo. La empresa es la mayor movilizadora de talento, recursos e innovación y sería un despropósito no ponerla al servicio de los dolores más profundos de nuestra sociedad.

Podríamos soñar con miles de empleos para terminar con la basura, con grandes inversiones en energías limpias o en hacer más eficiente el uso del agua, eliminar las trabas que encarecen o dificultan el acceso al capital, con empresas que midan sus impactos sociales y ambientales con la misma rigurosidad de sus resultados financieros.

La invitación del Foro de Davos 2021 se titula "el gran re-inicio", un compromiso para construir los pilares de nuestro sistema económico y social para un futuro más justo, sostenible y resiliente. ¿Por qué esperar a Davos? Partamos aquí y ahora.

*La autora es la presidenta de Sistema B Chile.

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