La SEC de EEUU y el regulador alemán investigan a gestora de fondos de Deutsche Bank por falsear fondos sustentables

La noticia está causando una fuerte caída en Bolsa de la gestora alemana, del 13%, y afecta también a la cotización de Deutsche Bank, que retrocede cerca del 3%.




La enorme oferta de productos de inversión sostenible está empezando a ser analizada bajo el escrutinio de los organismos supervisores del mercado financiero y ha comenzado a deparar sorpresas.

La SEC estadounidense y el regulador del mercado alemán, Bafin, están investigando a la gestora de fondos de Deutsche Bank DWS ante acusaciones de que habría etiquetado de forma errónea sus fondos sostenibles, según fuentes que cita la agencia Bloomberg y el diario Wall Street Journal.

Las autoridades estadounidenses y alemanas sospechan que DWS ha exagerado el uso de criterios de inversión sostenible para gestionar sus activos, en lo que se conoce como greenwashing. La noticia está causando una fuerte caída en Bolsa de la gestora alemana, del 13%, y afecta también a la cotización de Deutsche Bank, que retrocede cerca del 3%.

La investigación llega tras las acusaciones realizadas hace varias semanas por quien fuera el responsable de inversión sostenible de DSW, Desiree Fixler, en las que cuestionaba el rigor de la clasificación de los activos considerados sostenibles y la forma de asignar la etiqueta ESG a los productos de la gestora.

El sector de fondos de inversión se ha lanzado con ímpetu a la venta de productos con el sello ESG, las siglas que corresponden a una cartera con criterios inversión de respeto por el medio ambiente, la sociedad y el buen gobierno corporativo.

La crisis ha acentuado el interés de los inversores por este tipo de productos, en especial los de etiqueta verde, a la vista también de las fuertes inversión que se vienen realizando y se realizarán en los próximos años en todos los sectores que tienen que ver con la transición energética.

No existe sin embargo un criterio claro sobre cómo deben calificarse los productos de inversión para ser sostenibles y los esfuerzos regulatorios para dar transparencia a la oferta de fondos ESG no han hecho más que empezar. Así, el sello de sostenibilidad a un producto lo conceden por ahora el momento agencias calificadoras externas, que no siguen un criterio uniforme, de forma que no es posible comparar el grado de compromiso con la sostenibilidad entre unas gestoras y otras.

Por el momento, la Comisión Europea ha lanzado una propuesta por la que esos revisores o calificadores externos deberán estar supervisados por la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA por sus siglas en inglés).

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