La startup que quiere a la gente fuera de sus casas

Imagen FELIPE DUCH1891

Felipe, Martín y Diego comenzaron en 2016 solo con US$3.000 y la idea de cambiar la industria nocturna y de los eventos. Hoy, gracias al sistema de venta online, e-tickets, QR y tótems, están operando en siete países y esperan facturar US$2,5 millones en 2019 y US$20 millones en 2024.




"Nunca hemos participado de un fondo público ni hemos recibido nada de inversionistas. Sólo empezamos con US$3.000 de nuestros bolsillos y hemos ido creciendo con las ventas y mucho esfuerzo".

Son las palabras de Felipe Duch (30), CEO y uno de los tres fundadores de Passline, una startup que removió la forma en que se hacían las cosas en el mundo de los tickets para eventos el 2016 y hoy está presente en Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Perú, Bolivia, Estados Unidos y Colombia. El año pasado facturaron US$1,5 millones en nuestro país y recaudaron cerca de US$22,6 millones en concepto de entradas. Su plataforma online tiene más de 110 millones de visitas al año con 700 mil usuarios activos. Mueven cerca de 500 a 600 eventos mensuales en Chile y 1.800 a nivel regional.

El año pasado emitieron más de 2 millones de entradas y e-ticket y se crearon 10.000 eventos en su plataforma. Dos grandes actores de esta industria han tratado de comprarlos, pero sus socios creen que aún no es el momento.

Pero volvamos a los tres mil dólares iniciales. Un invierno de 2015, Felipe estaba casi congelado esperando en una fila enorme para entrar a la discoteca. Ya le había pasado algo similar en conciertos y en fiestas.

No entendía cómo se demoraba tanto entrar. Pero el frío no detuvo las ideas de este veinteañero que trabajaba como gestor inmobiliario. Todo lo contrario. Días después llamó a Martín Mujica (41) para proponerle crear un sistema donde la venta y entrega de entradas para eventos fuera 100% en línea.

Martín conocía a Felipe desde los 15 años, ya que el padre de este era cliente de su empresa de desarrollo web - Vía Mágica- y varias veces le había tocado ir a su casa. Entendió perfectamente la necesidad no cubierta. "Cuando antes querías comprar una entrada, por lo general tenías que ir a un mall. Podías adquirirla online, te pedían registrarte y un password, pero igual tenías que ir a una centro comercial a ir a buscarla", dice Martín. La idea era hacer todo ese proceso online y que el ticket le llegara al usuario, simplemente, como un código QR a su correo.

"Por otro lado, si un productor de un evento quería ver un sistema para vender las entradas, había que ir físicamente a una oficina para verlo. Ahora todo es virtual. Algunos clicks y listo. Además tiene acceso a bases de dato, inventarios, registro de horarios, comportamiento de las ventas, etc.", dice Felipe, y recalca varias veces durante la entrevista: "Pero lo más importante es que es gratis y absolutamente autoadministrable. Ese es el gran cambio en la industria".

Suena muy bonito pero otra cosa es con guitarra y el mundo nocturno no es tan sencillo. Tiene sus códigos y tiempos. Fue cuando llamaron al tercer mosquetero: Diego Céspedes (29), quien justamente trabajaba en la industria del entretenimiento y las productoras y conocía a sus actores. "Alguien que conocía la noche", dicen riendo Felipe y Martín.

Diego fue la pieza clave para atraer clientes. En octubre de 2015 le dieron forma al proyecto y en el verano de 2016 comenzaron con el primer cliente: una productora que organizó un evento de música urbana para 300 personas en Matucana 100. "Vendimos $500.000 en entradas y nos ganamos $50.000. No podíamos creerlo", comenta Felipe. Al otro día Diego comenzó a llamar a todos sus amigos del ambiente del espectáculo.

Al principio ofrecían servicios a la medida para cada productora, lo que fue amasando una plataforma que terminó convirtiéndose en "un apoyo fundamental para la organización de eventos", como dice Diego. Passline se transformó en un buen negocio. "Incluso al principio nos ofrecíamos para ir gratis a acreditar la entrada de los eventos para entender qué pasaba y ver in situ ver los posibles problemas, para luego mejorarlos", indica Diego.

Al respecto, Martín refuerza: "Era una industria dormida. Nosotros llegamos y rompimos con lo tradicional. Incluso, ahora vamos más allá del QR por e-mail. Los usuarios pueden recibir su e-ticket en el Whatsapp y luego mostrarla en el ingreso del evento". Y Felipe remata: "Era un área muy grande de la industria que no estaba atendida… no los regaloneaban".

Fuera de las fronteras

La velocidad de expansión fue muy rápida. De hecho, en el debut en Matucana 100, justo andaba un amigo de Martín que vivía en Perú. Quedo boquiabierto con el sistema y seis meses después de haber iniciado ya estaban operando en ese país. Tienen clientes que van desde Bad Bunny hasta Sony o Enjoy.

En total son unas 1.500 productoras en Chile y cerca de 5.000 en Latinoamérica que trabajan con Passline. Operan con 27 medios de pago diferentes instalados en toda la región. "Nuestros servicios tienen mucho detalle, puedes ver la estadística en tiempo real de cuánto vende un artista famoso en un recital o bien, cuántos papás están comprando la entrada para la kermesse del colegio", explica Felipe.

Durante los dos primeros dos años los clientes crecieron al doble o triple de lo presupuestado. La plataforma no estaba dando a basto y durante las épocas peak en las oficinas ubicadas al lado del Parque Arauco, la gente de Passline transpiraba de nerviosismo.

"Afortunadamente lo resolvimos y creamos un sistema muy robusto. Incluso, el evento más grande que hemos hecho fue para 300 mil personas en 15 ciudades (Circo Jumbo)", cuenta Felipe.

Martín también recuerda ese momento: "El sistema fue capaz de entregar 150 mil entradas en pocos minutos. Pero la gente empezó a reclamar por las redes sociales que era una estafa, que eso era imposible. Pero… fue posible".

Para 2019 esperan facturar más de US$2.5 millones sólo en Chile y llegar a los US$20 millones anuales a partir del 2024, además de tener operaciones en 20 países. Hoy son 17 personas en Chile y más de 30 en el extranjero.

Pero aparte de ser los primeros en ofrecer ventas 100% online, e-tickets y códigos QR en el rubro, también comenzaron a probar en 2016 una nueva innovación para la vida nocturna: los tótems autoadministrables que entregan productos.

En otras palabras alguien va a una discoteca a un bar o a un recital y compra un trago, una entrada u otra cosa en un tótem. Este entrega un ticket para canjear el servicio. "Logramos solucionar las filas en la entrada de una discoteca, pero cuando ibas a la barra había una tremenda cola. Esa fue la inspiración para el desarrollo de este sistema", indica Felipe.

Incluso, el sistema va más allá. Antes de salir de su casa, una persona puede comprar un producto o servicio desde el celular. Llega al evento, va al tótem y su ticket está listo. Ya tienen sistemas de este tipo en Bravísimo y Enjoy entre otros lugares. Están en un proyecto de implementar 300 de estos dispositivos en Chile y Argentina.

"Hoy la industria de internet está muy enfocada a comprar algo online y que te lo lleven a tu casa. De ahí el éxito de Cornershop, Rappi o Uber Eats. Nosotros le dimos un giro a eso. Como Passline está en el mundo del entretenimiento y pasarlo bien, lo que nosotros queremos en cambio es sacar a la gente de su casa", dice Martín, y agrega: "Nuestro cliente no es la persona que mira una serie en Netflix y quiere pedir un hamburguesa por internet, sino el que se está preparando para salir, sabe dónde va, quiere comprar productos por su celular antes del evento y que cuando llegue… quiere que le entreguen rápidamente su piscola".

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