Las claves de la innovadora economía coreana

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Desde 2013 que invierte anualmente más de 2.000 millones de dólares en su ecosistema de startups, valiéndose del reconocimiento como una de las “nuevas incubadoras del mundo”. Un atributo enmarcado dentro de un gran plan económico que se viene desarrollando desde 1960, cuando su PIB se ubicaba en US$2 mil millones pero que, a medida que fueron pasando los años, fue subiendo considerablemente, hasta alcanzar los US$991 mil millones en 2010.

Números que los expertos mencionan como “el milagro del río Han” y que la ubican como la nación con la undécima mayor economía del mundo, la cuarta más grande de Asia tras China, Japón e India, y la que, desde este año, ostenta el primer lugar dentro de las más innovadoras del planeta.

Me refiero a Corea del Sur, que aparece liderando el aclamado ranking que cada año elabora Bloomberg para reconocer a los países más innovadores del momento. Un índice donde supera a otros gigantes como Singapur, Suiza y Alemania, con un puntaje 90,49 de 100 posibles, a partir de siete criterios universales: gasto en I+D, número de solicitudes de patentes, eficiencia de la educación superior, valor añadido en la industria, productividad, densidad de empresas públicas de tecnología y concentración de investigadores.

Y es que no hablamos de cualquier país en el mundo. Corea del Sur es uno de los principales desarrolladores y exportadores de los bienes ligados a la tecnología que utilizamos en nuestro día a día, como los productos electrónicos y que utilizan 5G. También posee un enorme protagonismo en industrias automotrices, navales, y de movilidad urbana, al igual que un notable crecimiento en la industria siderúrgica, en la farmacéutica y la de insumos médicos, como también en lo relacionado a los materiales químicos y proyectos biotecnológicos de impacto positivo.

El caso coreano es digno de destacar por el compromiso gubernamental en estas materias. Desde 2005 cuentan con un Fondo de Conocimiento e Innovación que dota de recursos suficientes a proyectos y empresas que se lanzan a la aventura disruptiva de cambiar el mundo, junto con instituciones del Estado que los siguen y apoyan como Seoul Startup Hub o Pangyo Techno Valley.

Al mismo tiempo, el gigante asiático cuenta con su propio Ministerio de Pymes y Startups, el que vela por los intereses del sector y que mantiene estrechos vínculos con la Comisión de Servicios Financieros de dicho país, siendo eficaces tanto para aprovechar los recursos como para fomentar entidades de gobierno que brinden seguimiento y apoyo a los nuevos negocios, como OASIS –Overall Assistance for Startup Inmigration System–, que revitaliza la economía y crea empleos, o KOSMES, que fomenta la creación de startups jóvenes por medio del programa de incubación “Youth Startup Academy”.

Junto con lo anterior, el sistema de telecomunicaciones de Corea del Sur cuenta con la velocidad de internet más rápida del mundo, luego de una implementación a nivel nacional de 5G a finales del 2019. Esto sin duda es un gran respaldo para sus habitantes y el acceso a la información, como también para proyectar internacionalmente a sus empresas. Una prioridad que fomentan tanto el sector público como el privado. Por eso no es raro que startups del país participen activamente con grandes conglomerados internacionales como Hyundai, LG o Samsung, para trabajar proyectos en conjunto, utilizar sus laboratorios de prueba y fomentar nuevos negocios que influyan en todo el orbe

Chile se ubica en el lugar 54 del ranking elaborado por Bloomberg, con un puntaje de 49,40. Es el tercer lugar de Latinoamérica, luego de Brasil y Argentina, quienes tienen los puestos 46 y 51, respectivamente. Ad portas de la redacción de una nueva Constitución, propongo estudiar este y otros modelos que puedan inspirarnos a futuro y así traer las mejores ideas de afuera, como también fomentar las que podamos desarrollar localmente.

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