Los cambios visibles de una fuerza laboral que envejece

Adultos mayores

La extensión de la jornada en el trabajo y factores como la adaptabilidad laboral trae varios desafíos. Uno de ellos es un aumento de los trabajadores mayores y su gran actividad. Pero el cuerpo a medida que se ganan canas no es el mismo, factor que las compañías y los equipos deben considerar.




Por lo general, el envejecimiento de la población es algo que preocupa, tomando en cuenta sus implicancias económicas y de salud, entre otras. Pero también, este "tsunami plateado" como se la denominado tiene muchas aspectos positivos. Según un análisis de Willis Towers Watson esta tendencia podría liberar un valor masivo para las economías de los países, ya que estimular la tasa de empleo para los ciudadanos mayores de 55 años aumentaría, a largo plazo, en US$3.500 millones el PIB de los países miembros de la OCDE.

Sin embargo, no hay que desconocer que el proceso de aumento de edad implica cambios físicos, mentales y en especial en las capacidades motoras del trabajador, que pueden afectar el rendimiento y constituir un riesgo acrecentado para la salud de estas personas, "si no se adaptan las características del trabajo a la edad. El reto es, por tanto, el de la sostenibilidad de una población laboral que envejece; comentan desde Willis Towers Watson.

Con respecto a las modificaciones en el organismo, la mayor parte se evidencian entre los 40 y 50 años, pero los cambios pueden ocurrir (o empezar a manifestarse) desde los 20 o 25 años.

Fuerza muscular y movimientos

El sistema musculoesquelético se debilita con el tiempo, lo que podría resultan en una disminución de la capacidad para el trabajo de carga, lo que sucede a pesar de que la persona realice ejercicios y tenga una buena actividad física.

Esto se debe tener en cuenta para trabajos que requieren alta repetitividad de movimientos, que podrían generar problemas físicos con el tiempo.

Sistema cardiovascular y respiratorio

La capacidad del corazón, pulmones y sistema circulatorio para transportar de manera efectiva el oxígeno disminuye; esto es conocido como disminución de la resistencia aeróbica.

Por lo general, los estudios indican que entre los 30 y 65 años de edad, esta capacidad puede reducirse hasta en un 40%, aunque este comportamiento depende en gran medida del estilo de vida.

Regulación del sueño

A medida que pasan los años, nuestro cuerpo no puede regular de la misma manera el sueño. El tiempo que una persona duerme -y qué tan bien lo hace- también puede verse afectado por el cambio de horarios de trabajo o por la luz y el ruido ambiental. El impacto en los empleados es especialmente una preocupación para los que tienen turnos o que tienen cambios rápidos de zonas horarias por viajes.

Problemas en la capacidad visual

Con el tiempo existe una reducción en la capacidad de ver o ajustar el enfoque en ciertos rangos, que normalmente se corrige con anteojos recetados. También ocurren cambios en el campo visual, la agudeza, profundidad y resistencia al deslumbramiento y la transmisión de la luz. Una iluminación más brillante (adecuada para la tarea) y documentos bien diseñados que eviten la letra pequeña pueden ser parte de una solución.

Cambios en el sistema auditivo

Otro elemento que aparece con los años es la disminución auditiva, que se percibe en las frecuencias más altas (sonidos de tono alto). Muy a menudo, este cambio se nota en la incapacidad de escuchar una voz o sonido en particular en un entorno ruidoso. Además, las personas que trabajan con mucho ruido de fondo pueden tener dificultades para escuchar las instrucciones verbales.

Diferencias en la capacidad cognitiva

En general, la inteligencia fluida disminuye con la edad, mientras que las tareas verbales y el vocabulario (hablar y expresarse) permanecen constantes o mejoran. Las tareas que dependen de la memoria a corto plazo por lo general tardan más en ejecutarse. Los trabajadores mayores tienden a usar su experiencia cuando trabajan y pueden encontrar difícil trabajar con estímulos complejos o confusos.

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