Los focos del nuevo gerente general de Transelec

02/08/2022 FOTOGRAFIAS AL GERENTE GENERAL DE TRANSELEC, ARTURO LE BLANC Mario Téllez / La Tercera

Arturo Le Blanc afirma que la prioridad es apoyar la descarbonización del país y mantener el liderazgo en transmisión eléctrica, donde tienen una cartera de 47 proyectos por US$ 1.500 millones, sin considerar su participación en la mega línea Kimal-Lo Aguirre. La firma seguirá sondeando oportunidades en el negocio de las desalinizadoras, donde con Marubeni construirá una planta para Codelco.


Como una década desafiante califica Arturo Le Blanc (46, casado, cuatro hijos) los años que lleva en Transelec, en los que ha evolucionado profesionalmente junto con el crecimiento de esta compañía, que transporta la energía para el 98% de la población entre Arica y Chiloé. En 2012 lo reclutaron como vicepresidente de Asuntos Legales desde el estudio de abogados Barros & Errázuriz; después su ámbito se amplió hacia los temas regulatorios, fue secretario del directorio y colaboró en temas comerciales, corporativos y gremiales (fue uno de los fundadores de la Asociación de Transmisores en 2020).

Eso hasta que se anunció que en mayo sucedería en la gerencia general a Andrés Kuhlmann, ingeniero civil industrial, quien estuvo 15 años al frente de esta compañía perteneciente a un consorcio integrado por los fondos canadienses Canadian Pension Plan Investment Board, British Columbia Investment Management Corp. y Public Sector Pension Investment Board, más la empresa China Southern Power Grid International. “Llegué a la industria cuando la relación con las comunidades y el compliance todavía no constituían políticas, así es que me tocó una etapa de cambios”, cuenta.

Aunque es poco usual ver abogados en las gerencias generales de compañías, sobre todo del sector eléctrico, Le Blanc asegura que su nombramiento no está vinculado con los tiempos de incertidumbre institucional, sino con el aporte de una mirada distinta a una actividad dominada por ingenieros. “Es parte de la diversidad con que está comprometida la compañía”, opina. Dice que están tranquilos ante el plebiscito constitucional, porque ya habían incorporado gran parte de las exigencias que incluye la propuesta para este sector en lo que respecta a estándares medioambientales y relación con las comunidades: “Estamos conscientes de que cualquiera sea el escenario que resulte del plebiscito se instalarán mayores exigencias, pero tenemos ventaja. Hace siete u ocho años, cuando se empezaban a conversar los temas indígenas, dado que varios de nuestros accionistas son canadienses fuimos a aprender de la experiencia de ese país; nos juntamos con el líder de una comunidad y un exministro de asuntos indígenas y los trajimos a Chile. Aquí compartieron experiencias con los habitantes de Rapa Nui”.

Plan de inversiones

“Aparte de los proyectos consorciados −la línea de 1.500 km de corriente contínua Kimal-Lo Aguirre entre las regiones de Antofagasta y Santiago y una planta desaladora para Codelco− estamos desarrollando 47 proyectos por un monto total de US$ 1.500 millones, de los cuales este año debiéramos poner en servicio obras por el equivalente a US$ 500 millones. Entre ellos están la línea Pichirropulli-Tineo, en la Región de Los Lagos, que entró en operación en abril; y la subestación Lastarria, en La Araucanía, para la cual logramos desarrollar los diálogos con las comunidades”, detalla. Asimismo, finalizaron una línea dedicada para Quebrada Blanca Fase 2 de Teck y están en plena consulta indígena con tres comunidades para la línea Tineo-Nueva Ancud, que cruzará el Canal de Chacao para reforzar la seguridad de suministro de la Isla de Chiloé, cuya entrada en operaciones se estima para fines del próximo año.

Le Blanc enfatiza que están permanentemente buscando oportunidades, tanto en sistemas dedicados para mineras y generadoras eléctricas como en líneas de uso público, a fin de mantener el liderazgo del sector. A la fecha, representan en promedio entre 40% y 45% de la transmisión total, según el tipo de sistema. “Presentamos ofertas por la mayoría de los proyectos incluidos en el Decreto 229 del Ministerio de Energía −que estableció las nuevas obras de transmisión− y en un mes más sabremos cómo nos fue. Ahí están la línea nacional con subestación Nueva Lagunas-Kimal, de US$ 200 millones, que es muy importante para la descarbonización, y otras menores en la zona centro sur”, enumera.

Si bien la Covid-19 aún implica restricciones logísticas y en el acceso a insumos, mantienen un estrecho contacto con los contratistas para mitigar los impactos y evitar retrasos: “Todavía hay protocolos que restringen el trabajo en los campamentos y el transporte, pero aprendimos a manejarlos”.

Pero el mayor desafío que enfrentan proviene sin duda de su participación en Kimal-Lo Aguirre, donde el monto de inversión referencial se estima en US$ 2.000 millones y respecto de la cual el ejecutivo no entra en detalles. “Ahora tiene su propia gobernanza a través de Conexión Kimal Lo Aguirre S.A. y como accionistas pondremos todas nuestras capacidades a su disposición para que salga en los plazos requeridos”, explica. Ahí Transelec Holdings Rentas Limitada se reparte la propiedad en partes iguales con sus socios Isa Interchile y China Southern Power Grid; a fines de julio aumentaron el capital de la sociedad a $ 75.940 millones. Esta será la primera línea con tecnología HVDC en el país y es clave para alcanzar los compromisos con la carbono neutralidad a 2030, ya que permitirá evacuar grandes volúmenes de energía renovable generada en el norte hacia los grandes polos urbanos del centro y sur de Chile. El consorcio se adjudicó el proyecto con una oferta por US$116,3 millones de Valor Anual de Transmisión por Tramo (VATT). Su construcción tardaría al menos siete años (tres de tramitación de permisos y cuatro de construcción), para estar operativo hacia fines de esta década.

Cualquier nueva participación de Transelec en proyectos de estas dimensiones requerirá la aprobación de la FNE, pero seguirán compitiendo.

Hace poco terminó el proceso tarifario para las empresas de transmisión eléctrica 2020-2023, que se alargó al doble del tiempo normal. Le Blanc explica que arrojó una baja en la tarifas debido a los cambios introducidos en la ley en 2016 a la forma de calcular la rentabilidad, que significó un caída de entre 12 y 13 puntos para la compañía y que ya habían internalizado; pero a eso se sumaron disminuciones asociadas a insumos, que superaron lo proyectado, aunque no afectan el ánimo de inversión: “Son las reglas. Lo importante es que se respeten en el largo plazo”. Ahora Transelec está abocada al proceso tarifario 2024-2027, que ya partió.

La autoridad proyecta un aumento en los costos de la transmisión dentro del precio total de la energía a futuro. Le Blanc afirma que hoy “el costo de transmisión en la boleta del cliente regulado representa en torno a 10% o 12% , muy menor en relación con generación y distribución. Pero se espera que aumente porque habrá que pagar nuevas obras y tecnologías que son la llave para la descarbonización; como eso irá aparejado al ingreso de generación más sustentable y económica, en el balance final no se debieran afectar las cuentas”.

Le Blanc acota que en 2021 se botó el equivalente a lo que hubiera generado una planta fotovoltaica de 200 MW en un año por falta de espacio de transmisión, una carencia que impide transportar la electricidad desde el norte, donde hay exceso de capacidad de generación, al centro del país, donde está el mayor consumo.

“La transmisión es clave para la descarbonización, por eso es importante que la planificación de las nuevas líneas se haga con la antelación y oportunidad requeridas, ya que construir un proyecto tarda 6 a 8 años; de los cuales dos años son para obtener permisos medioambientales. La meta de carbono cero se puede adelantar solo en la medida que exista infraestructura para transmitir la producción de las energías renovables”, enfatiza.

En esa misma línea valora el dictamen del Panel de Expertos que permitió incluir proyectos de almacenamiento de energía en las próximas licitaciones de transmisión. “Transelec viene impulsando esta iniciativa desde hace tiempo ante las autoridades. El Proyecto BESS (Battery Energy Storage System) y los otros que se están promoviendo en el proceso de expansión de la transmisión mejorarán la eficiencia de la capacidad de transmisión existente”, afirma.

El negocio de la desalinización

Hace un par de años la empresa empezó a trabajar un plan de diversificación hacia el negocio de las plantas desalinizadoras. El consorcio que conformaron con Marubeni Corporation afina los detallas finales con su primer cliente, Codelco, para empezar a construir una desaladora que abastecerá a los yacimientos Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales. El desarrollo y ejecución de la planta al sur de Tocopilla implica una inversión de más de US$ 1.000 millones, con una capacidad inicial de 840 litros por segundo y con potencial para expandirse a 1.956 litros.

“Estamos interesados en seguir explorando oportunidades en este negocio. Tenemos capacidades para desarrollar proyectos lineales como tuberías asociadas a la desalinización y al transporte de agua. Pero el core de Transelec sigue siendo la transmisión y los desafíos de la descarbonización son nuestra prioridad”, aclara Le Blanc.

La renovación del equipo

El paso de Arturo Le Blanc a la gerencia general implicó que la vicepresidencia de asuntos regulatorios y legales que él ocupaba se reestructurara. En la Fiscalía asumió el abogado Eduardo Tagle, quien ingresó en 2014 a la empresa y hasta mayo era gerente legal. Además oficiará como secretario del directorio. Entre 2017 y 2018 trabajó como asociado en el área de financiamiento y desarrollo de proyectos de Shearman & Sterling en Nueva York.

La ingeniera civil electricista Claudia Carrasco, especializada en regulación y mercado eléctrico, tomó las riendas de la gerencia de regulación e ingresos. Lleva 10 años en Transelec, varios de los cuales ejerció como subgerenta de asuntos regulatorios; antes trabajó en el antiguo CDEC-SING.

En la vicepresidencia de operaciones asumió Jorge Vargas, ingeniero civil eléctrico con 20 años en Transelec, en los que ha ejercido múltiples cargos: gerente zonal; primer gerente general de filial peruana Conelsur, cargo que ocupó cuatro años; y gerente de activos.

Por otro lado, el nombramiento de Sebastián Fernández en la gerencia general de Conexión Kimal Lo Aguirre S.A. dejó vacante la vicepresidencia de desarrollo de negocios de Transelec. Para relevarlo reclutaron a Olivia Heuts desde la gerencia comercial de Colbún, donde esta economista de la Universidad Católica de Lovaina hizo una carrera de 15 años. Durante sus 22 años de ejercicio ha trabajado en distintos países de América Latina.

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