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Por qué los malls chilenos van a Colombia

Al retail chileno se le reconoce como un mercado maduro, por lo que sus pespectivas de crecimiento se avizoran más acotadas que en otros países de la región. Por lo tanto, las empresas vinculadas al comercio buscan destinos que les otorguen mejores perspectivas y Colombia, un país al que los chilenos llegaron hace 30 años, aparece como una alternativa atractiva de reimpulsar, que encaja en la estrategia de expansión regional y cuyas condiciones políticas pueden dar un último empujón.

Bogotá, Colombia

Colombia es la cuarta mayor economía de América Latina, detrás de Brasil, México y Argentina.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia fue calculado en US$457.410 millones en 2025, sólo US$100 mil millones más que el de Chile, que alcanzó a los US$357.371 millones.

Pero con 53 millones de habitantes, cuenta con una población que equivale a dos veces y media la de Chile. Así, el país caribeño registró un PIB per cápita de US$8.623 por habitante, frente a los US$17.830 por persona en Chile.

Y en esta diferencia es quizás donde radica el principal atractivo que tiene ese mercado como destino de inversiones chilenas en el rubro del comercio minorista y en el inmobiliario, vinculado al retail, como los malls. Es un mercado muy superior en tamaño al chileno, pero su infraestructura a nivel de gran retail no está desarrollado lo suficiente como para extraerle todas sus posibilidades.

“Su per cápita (PPP, por paridad de poder adquisitivo) es un 63% el de nuestro país. Es decir, tiene un alto potencial”, dice Claudio Pizarro, socio de Cis Consultores y profesor miembro del Centro del Estudios del Retail de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile.

Otro dato para añadir: el mercado minorista de Colombia fue valorizado en US$117.480 millones en 2025 por la consultora especialista Expert Market Research (EMR). Y el de Chile, con menos de la mitad de población, se calculó en US$ 67.820 millones.

Las estadísticas de población y macroeconómicas, que dan cuenta de las brechas existentes entre mercados, son la base para la estimación de que el rubro del retail en los próximos 10 años crezca un 7,2% promedio en el país caribeño y un 5,9% en Chile, entre 2026 y 2035, según las proyecciones de EMR.

Otro indicador habla del espacio de crecimiento posible: Un estudio de la asociación de mall de Perú estimaba que Chile tenía la mayor penetración de la región, con 24 metros cuadrados de superficie arrendable por cada 100 personas en el 2024, seguido por México, con un indicador de 19,2. Colombia tenía 12,4, lejos de Perú, con 9,2, y Brasil, con 8,6.

Por todo aquello, al consultar a expertos por este interés chileno que hizo noticia en los últimos meses por dos operaciones de adquisición en el ámbito de los centros comerciales, se hace menos atribuible a razones coyunturales, como la elección del ultraderechista Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia el 21 de junio, y más a las vinculadas a las perspectivas de un mercado que tiene mucho por crecer.

“Colombia como destino de inversión reúne varias de las características que hacen atractiva para el retail chileno la expansión internacional, incluyendo tamaño (más de 50 millones de personas), composición demográfica, estructura de ingresos, espacios de madurez y, para la densificación de la oferta, alto crecimiento en ventas minoristas, cercanía geográfica y cultural y perspectivas de desarrollo”, resume George Lever, gerente de Estudios de la Cámara de Comercio de Santiago, gremio que agrupa a las grandes retailers del país.

Esta combinación de factores, coinciden cinco especialistas consultados de Chile y Colombia, puede ser acelerada por una coyuntura político-electoral que puede imprimirle un factor de confianza al inversionista extranjero, pues permite anticipar una mejoría en sus condiciones.

“El cambio político puede actuar como acelerador de la confianza, pero no creó la oportunidad; la oportunidad estructural de Colombia ya existía”, añade Ignacio Gómez Escobar, director estratégico de la Asociación Colombiana de Retail-Colombia Retail y miembro de Discount Retail Consulting, desde Medellín.

En la macroeconomía, eso sí, existen dos contrapesos que pueden verse como alertas: la inflación, que llegó al 6,14% anual a junio de 2026, y la tasa de interés referencial del Banco de la República (central), que está en el 12%.

Por lo tanto, el entorno de consumo puede ser atractivo, pero para empresas con capital, disciplina operacional y capacidad de inversión de largo plazo, advierte Gómez Escobar.

La última incursión chilena

El 3 de junio, CencoMalls, el brazo del grupo Cencosud dedicado al desarrollo y operación de centros comerciales, cerró la compra en US$124,5 millones del 51% de Plaza Central, un emblemático centro comercial de la capital colombiana Bogotá, junto a Patrimonio Estrategias Inmobiliarias (Pei), el vehículo de inversión inmobiliaria más grande de Colombia.

Sólo 23 días después, Cencosud pagó US$158 millones para adquirir la cadena Makro en ese país, con la que ingresó al rubro de las tiendas de ventas al por mayor, con 21 locales en 16 ciudades.

Y recién el 31 de julio fue el turno de la compañía de centros comerciales MallPlaza, filial del grupo Falabella. Adquirió ocho malls que operaban bajo la marca Gran Plaza en cinco ciudades de Colombia, que le suman 180 mil metros cuadrados de superficie arrendable, en US$376 millones.

Estas adquisiones son los últimos capítulos de una historia larga que comenzó en 1994, cuando la primera retailer chilena, la cadena de tiendas de refacción del hogar Sodimac, instaló su primer homecenter asociado con el grupo Organización Corona en Bogotá. Falabella llegó en 2006 con su primera tienda por departamentos. El primer mall desarrollado por un chileno fue de Parque Arauco, en la ciudad de Pereira, en 2008, y en 2024 hizo su última adquisición, al tomar el 100% de Parque Alegra en Barranquilla. En 2007, Cencosud abrió su primer local Easy y en 2012 hizo la mayor adquisición de su historia hasta ese momento, cuando compró la cadena de 92 supermercados Carrefour en US$2.625 millones, que le permitió ingresar también al rubro de los centros comerciales. En el mismo año 2012, MallPlaza abrió su primer mall del país en Cartagena.

Con más de 30 años entonces en ese mercado, el retail chileno es reconocido y respetado en Colombia, cuenta David Seoane, CEO de la chilena Nexitty Consulting, que ha trabajado con clientes del país cafetalero. Y los chilenos han ido aprendiendo de las particularidades del mercado y de los consumidores, que les ha otorgado mayores capacidades para competir.

De hecho, Colombia ha pasado a ser un mercado relevante, no el más grande, pero sí un buen aportador de ventas para cada grupo, lo que explica su mayor apuesta.

Al revisar los resultados de las empresas de centros comerciales, destaca que el país caribeño representó un 10% de las ventas totales de MallPlaza en el primer semestre de este año, equivalentes a US$36,7 millones de un total de US$368 millones; mientras en el caso de Parque Arauco la proporción es mayor, con un 20,4%, pues llegaron a US$45 millones de un global de US$221 millones. Para CencoMalls, es mucho menor, pues sólo llega al 2,5%, con US$5,2 millones, de un total de US$210 millones.

“Las apuestas de MallPlaza de subir un 18% su superficie arrendable y la relevancia en el negocio total para Cencosud, que es de casi 10% de sus ventas totales; en Parque Arauco, que es un 20% de su negocio total; de Forus, que es el 12% de su Ebitda y de Falabella-Sodimac, que es casi 10% de sus ingresos totales, evidencian el compromiso y vocación de estas compañías con este mercado”, calcula Claudio Pizarro de Cis Consultores.

Los chilenos, en todo caso, no están entre los cinco grupos minoristas más grandes del país caribeño. El ranking del 2025 del sitio especializado LaNota.com lo encabeza Tiendas D1, del grupo local Santo Domingo, con ventas por US$5.349 millones, en el sexto lugar aparece la sociedad Falabella/Sodimac-Corona, con US$1.562 millones, seguido por Cencosud (Jumbo y Metro) con US$1.098 millones, y en 10° lugar está Falabella Colombia, con US$626 millones.

Los malls son tendencia en Colombia

Cuando sobrevino la pandemia y el comercio electrónico explotó con ella, muchos agoreros anticiparon que ese fenómeno sería el principio del fin de los malls como experiencia de compra, pues pronosticaban que las personas sólo asistirían al centro comercial a entretenerse y a observar una exhibición de artículos que luego adquirirían por internet.

Pero esa visión estuvo lejos de cumplirse. Levantadas las restricciones sanitarias, las personas se volcaron a los malls no sólo en busca de diversión, sino también de compra. Y eso no pasa sólo en Chile. También en otros países, como Colombia.

“Es un fenómeno global. Se acabó la pandemia y la gente volvió a los malls”, asegura Seoane de Nexitty. “Pese a ello, lo digital sigue lentamente creciendo, pero en bases más reales, no inflado por el encierro de la pandemia”, añade.

Y esta tendencia alimenta también las ganas de volver a invertir en el futuro de este rubro inmobiliario, que en algún momento se puso en duda.

Ahora, los grupos chilenos no están invirtiendo sólo en Colombia en retail, más allá de que este año haya sido el país más repetido.

Las apuestas por la nación cafetalera parecen ir incluidas en un reimpulso de la estrategia de internacionalización de las empresas chilenas ligadas al retail, que podría haber decaído por algunos años.

“Cencosud lo ilustra con claridad: en el mismo ciclo en que cerró la compra de Makro Colombia y del 51% de Plaza Central en Bogotá, también adquirió Makro Argentina en 2025 y la cadena St. Marche en São Paulo, expandiendo su presencia en al menos tres países fuera de Chile en poco más de un año y medio”, recuerda Ricardo Montoya, académico de la Escuela de Administración UC e investigador del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería.

“Mallplaza, por su parte, ya operaba en Perú y Colombia antes de la compra de los ocho centros Gran Plaza a Pactia, y enmarca explícitamente la operación como consolidación de su posición como principal plataforma de la región andina”, añade.

Lo que sí destaca Montoya es que Colombia cuenta con ventajas respecto a otros mercados grandes del continente, como Brasil. El gigante de la región es enorme, pero es fragmentado y heterogéneo entre sus estados, con dinámicas de competencia y regulación muy diferentes, lo que obliga a construir negocios a escala estadual, como lo hizo Cencosud.

Mientras que Colombia es un mercado de escala intermedia, “pero más homogéneo, con reglas de competencia relativamente predecibles y una moneda y entorno macroeconómico que los operadores chilenos ya conocen bien por su experiencia previa”, explica el profesor de la U. Católica.

Además, el retail colombiano, aunque se ha ido desarrollando, no es tan maduro como el chileno, por lo que ofrece una perspectiva de mayor margen de crecimiento.

“Chile es un mercado más maduro. Colombia ofrece una base poblacional amplia, múltiples ciudades, activos susceptibles de transformación y un retail que todavía está en proceso de reorganización”, admite Gómez Escobar de Colombia Retail.

Gómez dice que, a los operadores de retail, Colombia les ofrece escala, pero no dependiendo sólo de una ciudad, como podría ocurrir con Chile y Santiago, puesto que es un país de regiones, con varios centros de consumo relevantes como Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena o Bucaramaga, por lo que una adquisición, como la de Cencosud, le otorga presencia en varias ciudades que le permite desarrollar una estrategia de alcance nacional de una vez.

Y como comprar es más rápido que construir, “una adquisición entrega ubicaciones, licencias, personal, proveedores, bases de clientes, infraestructura logística, información histórica y reconocimiento local, con lo que es una manera de ahorrar varios años de expansión”, puntualiza.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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