Reglas (o guías) para agentes de cambio

La megasequía en Chile cumplió diez años. Olas de calor, falta de precipitaciones y mal uso de las aguas son las principales causas.

Actualmente, Chile sufre una importante sequía.

La demoledora fotografía de la última encuesta CEP, la urgencia de la crisis climática y la constatación de que la naturaleza está sufriendo, son señales ineludibles que nos obligan a cambiar. Pero no puede ser cualquier cambio, ni de cualquier forma, debe ser una transformación que nos conduzca a algo mejor para todos.


La demoledora fotografía de la última encuesta CEP, la urgencia de la crisis climática y la constatación de que la naturaleza está sufriendo, son señales ineludibles que nos obligan a cambiar. Pero no puede ser cualquier cambio, ni de cualquier forma, debe ser una transformación que nos conduzca a algo mejor para todos.

El libro escrito por Saul Alinsky en los años 70, Rules for radicals, proporciona un conjunto de reglas que podemos aplicar tanto para las personas, para el país, las empresas y las organizaciones.

La primera regla es que todo cambio debe partir en nuestras cabezas. La razón es simple: hay un modelo mental que debe transformarse para que nuevas perspectivas surjan. Una organización se paraliza si no es capaz de cuestionar las hipótesis, creencias, prácticas y tradiciones que la sustentan. Si no permitimos esa problematización y cuestionamiento a los modelos mentales axiales, todo cambio será solo superficial sin permear nuestra identidad.

El investigador francés Phillippe Siberzahn, ha hecho notar la similitud con uno de los principios básicos de Effectuation, comenzar siempre desde lo que existe, y es la segunda regla. Debemos aceptar las distintas realidades, no disfrazarlas ni menos negarlas, aunque nos duelan. Trabajar desde lo que hay, nos aleja de los idealismos y de las acciones cortoplacistas que buscan cambios inmediatos. Una deficiente comprensión de dónde estamos y qué somos nos puede llevar a construir sobre arena.

La tercera regla también es efectual: requiere co-creación. Mientras algunos tienen la tentación de huir (física y/o o mentalmente) ante los escenarios adversos, Alinsky nos propone comprometernos con los demás. Lejos de cuestionar lo que no hacen o logran otros, como si fuéramos parte de una casta superior que mira desde lejos, necesitamos estar completamente sumergidos en comprender qué está pasando y qué posibles caminos podemos seguir para co-construir.

Hoy es el tiempo en que las grandes personas y organizaciones no les basta con proteger su pequeño feudo o simplemente "hacer su parte", por el contrario, trabajan con mente y corazón abierto por el sistema del que son parte.

Dicho de otra manera, debemos ser radicales para cambiar el mundo para mejor y hacerlo requiere transformar la indignación y el pesimismo en acciones concretas que construyan un nuevo escenario. Tenemos que partir de lo que existe, ir junto a otros acordando una nueva visión de sociedad que nos haga felices y aprender a movernos con la incertidumbre como constante.

Esto podemos aplicarlo al gran debate por una nueva constitución, en el nuevo plan estratégico de una empresa o en la próxima conversación en familia. Nos necesitamos a todos y esa es la regla que no podemos olvidar.

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