SimpliRoute: la aplicación chilena que ya tiene clientes en 16 países

Todo empezó con una planilla Excel. Hoy, SimpliRoute es una revolucionara aplicación que usa inteligencia artifical para mejorar el desempeño logístico con clientes en 16 países.


¡Emergencia! Esa es la palabra que no dejaba dormir a Álvaro Echeverría en las noches de octubre de 2014. Estaba terminando la carrera de ingeniería y sacando un magíster en Gestión de Operaciones, que tenía como desafío reducir el tiempo de llegada de los bomberos a las emergencias.

“Ese postgrado era demasiado matemático, pero llevarlo al trabajo de bomberos fue genial”, confiesa el fundador y actual gerente general de SimpliRoute.

Logró disminuir el tiempo en 40%. Ahí nació la idea: una aplicación que mejore los tiempos de distribución logística que ha conseguido tener más de 150 clientes en 16 países en tres años.

El secreto está en un sistema de machine learning basado en inteligencia artificial, que aprende de sus clientes y de los clientes de éstos. Pero para llegar a lo que son hoy, empezaron por la prehistoria. La primera “solución” de SimpliRoute (en ese entonces “Simplit Solutions”) fueron planillas Excel con hojas de ruta para entregas. Pero por detrás había un complejo algoritmo. Su primer cliente les pagó “feliz” -enfatiza Echeverría- $500.000 por el servicio.

Esta startup era una especie de “ingresos extra” que tenía Álvaro mientras trabajaba en la empresa Scopix. Ahí fue donde conoció a su actual socio, Eyal Shats, un ingeniero eléctrico de origen israelí, que vive desde los 15 años en Chile. Shats ya estaba muy involucrado en el mundo de la innovación y conocía sus códigos. Al poco tiempo, renunciaron para dedicarse full a su emprendimiento con un norte claro: mejorar el mundo de la logística y ser una empresa global.

A la chilena

El siguiente paso fue entrar a Startup Chile. Justo estaba explotando la moda por los servicios de despacho on demand (Cornershop es uno de los símbolos) y eso los motivó a postular a 500 Startups, una de las incubadoras de negocios tecnológicos más importantes de Silicon Valley.

La postulación fue bien “a la chilena”, ya que el plazo finalizaba un viernes y la enviaron… ese mismo viernes.

Desde EEUU los llamaron de inmediato y les pidieron si podían estar el lunes siguiente en una entrevista presencial. Llegaron un par de días atrasados, pero se quedaron seis meses en California.

Se instalaron en Mountain View (donde están los headquarters de Google). Al principio, en casas de amigos y luego arrendaron un lugar por Airbnb. “En medio año tuvimos unas 80 entrevistas con inversionistas.

Fue una gran escuela, aprendimos mucho del estilo Silicon Valley, hicimos muy buenos contactos y sobre todo, bajamos del Olimpo”, cuenta Shats.

Sin embargo, el período fue muy desgastante y tenía que seguir funcionando la oficina en Santiago. Hoy tienen más de 15 personas y están ubicados en un edificio en pleno barrio Suecia, que ya les quedó chico.

Ese año (2016), levantaron US$500.000. Aparte de los US$125.000 de 500 Startup, US$100.000 fueron del fondo norteamericano Right Side Capital y el resto provino de entidades chilenas como Wayra y Soluciones Orión. En paralelo, se ganaron el Scale Up de Corfo.

Desde entonces se enfocaron con mucha fuerza a la venta, logrando clientes en diferentes países y abriendo oficinas en Brasil. En 2018 están levantando otros US$500.000 más.

CLIN, de Fundación Chile, ya puso US$300.000. Su meta este año es llegar a US$1 millón en ventas. Además, están abriendo oficinas en México donde esperan dar el nuevo gran salto.

Cómo funciona

SimpliRoute es una plataforma web donde un cliente selecciona los vehículos con que saldrá a la calle, sube los pedidos y la hora en que deben dejarlos. El sistema optimiza las rutas, definiendo horarios, recorrido y cantidad de vehículos.

Además, el software entrega toda la información en línea y aprende del comportamiento de los vehículos, para mejorar más aún las futuras rutas. “La gran diferencia con otras soluciones es el aprendizaje y la simpleza.

En 10 minutos ya estás usando la aplicación, algo fundamental, por ejemplo, para la pyme”, dice Echeverría. “Es innovación basada en ciencia profunda”, agrega Shats.

Tienen clientes grandes como Quillayes, Vigatec, Trendy, Colun y Unilever y una gran cantidad de pymes (70% del total). “Para ellos el sistema funciona como Netflix: se inscriben, pagan y tienen el servicio de inmediato. Es algo muy cómodo”, indica Echeverría. Y hay bastante variedad.

El servicio es usado desde una empresa que reparte árboles de Navidad en Irlanda, hasta un local de comida en Australia, pasando por fruterías, alimentos de mascotas y funerarias. “Nuestro cliente en Irlanda es muy fiel. Logramos solucionar un gran problema en un período que el clima es pésimo y todo se atrasa.

Estamos salvando la Navidad en Irlanda”, dicen riendo a carcajadas.

El próximo año seguirá la expansión. El objetivo es aumentar Brasil y que el 20% del negocio esté en México. En diciembre de 2019 abrirán una nueva ronda de inversiones del tipo “Serie A” para levantar entre US$2,5 y US$3 millones.

Luego de eso, como dicen los socios de SimpliRoute: “Esperamos consolidarnos como la plataforma en Inteligencia Logística más importante del mundo”.

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