Sofofa recurre a McKinsey para diseñar propuestas de mejora en imagen empresarial

“Sin propuestas concretas es muy difícil acercarnos a otros mundos que nos miran con tanta desconfianza”, señala el vicepresidente del gremio, Rodolfo Véliz, quien sostiene que los empresarios deben trabajar para volver a ser interlocutores válidos. El próximo jueves prevén avanzar en un plan de acción con bajadas concretas para mejorar la visión de la opinión pública en las compañías. McKinsey & Company estructurará la estrategia. Y luego vendrá una arremetida aún más compleja: comunicarlas y convencer.




El próximo jueves las empresas socias de Sofofa se reunirán vía Zoom durante gran parte de la tarde. Será una jornada de trabajo para delinear propuestas y compromisos que permitan mejorar la imagen empresarial. Serán a lo menos 80 compañías, distribuidas en cinco mesas temáticas: cliente ciudadano, diálogo con los trabajadores; desarrollo de contratistas; apoyo a comunidad y territorio, y sostenibilidad. En la actividad, el gremio no estará solo. La instancia será guiada y monitoreada por McKinsey & Company.

Hace un mes, la Sociedad de Fomento Fabril fichó, ad honorem, a la consultora para avanzar en una serie de iniciativas que permitan que la actividad empresarial tenga un mayor y mejor impacto en las personas.

La nueva administración dirigida por Richard von Appen asumió en mayo y el trabajo inicial sobre la visión y percepción que se tenía sobre el mundo empresarial fue todo menos alentador: según datos que manejaban, a junio sólo en torno a un 30% de la opinión pública aprobaba la labor de la gran empresa, frente a un 77% que respaldaba el actuar de la pymes.

En el primer consejo hicieron un diagnóstico preliminar. “Dijimos que, sin ser autoflagelantes, había muchos temas en que estábamos al debe como empresa y era importante entender el punto de partida de eso”, relata el primer vicepresidente, Rodolfo Véliz.

El análisis fue claro. El ejecutivo lo resume así: “Hoy día, sin propuestas concretas, es muy difícil acercarnos a otros mundos que nos miran con tanta desconfianza”. Y agrega: “Lo primero que tenemos que hacer es posicionarnos como interlocutores válidos y para ser interlocutores válidos tienes que generar confianza y que al menos el diagnóstico por el que estás partiendo sea más realista que el que se ha tenido en el pasado”. “Si queremos progresar, primero hay que reconocer que estamos partiendo desde bien abajo”, subraya.

Todo, en un contexto donde el rol de Sofofa en los temas de contingencia ha estado en el ojo público y ha dividido aguas en el gremio. Hace una semana, el gerente general de la CSAV, y quien presidía el Comité de Políticas Públicas de la entidad, Óscar Hasbún, renunció al comité ejecutivo del gremio. Argumentó diferencias con la dirigencia en la forma de abordar el debate público y aseguró luego, en radio Duna, que la entidad llevaba ausente demasiado tiempo de esa conversación. En la misma radio, Richard von Appen defendió su foco: “Algunos piensan (así) y hay que aceptar que eso puede ser algo válido. Personalmente pienso distinto de que la Sofofa tiene que salir a hablar y estar en el debate de las políticas públicas hoy día. Creo que tenemos que hacer una reflexión interna primero”. El viernes, la Sofofa informó que el economista Gonzalo Sanhueza reemplazará a Hasbún a la cabeza del comité de políticas públicas.

Véliz explica a Pulso: “La idea inicial era escuchar, pero también transmitir que para nosotros es importante venir con nuestras propuestas en algún minuto y participar del debate público, pero con cosas concretas que tienen que ser distintas a lo que hicimos antes, porque por algo llegamos al nivel de aprobación de junio”, señala. Y agrega: “Puede haber diferencias en el tono, los medios y el timing, pero el apoyo que se está haciendo es bien generalizado”.

Al interior del gremio llevan meses profundizando en la relación con los trabajadores, en la diferencia en la percepción que existe entre la gran empresa y las pymes, etc. Detectaron que tras ello estaban una serie de atributos negativos que resaltaban: la imagen de obtener utilidades a toda costa y las relaciones muy jerárquicas como ejemplo.

“Ese fue el punto de partida que nos llevó a decir cómo hacer para pasar de escuchar y entender a proponer”, cuenta Véliz.

En agosto empezaron el trabajo con McKinsey & Company. Su rol será colaborar en el desarrollo de las propuestas a plantear.

Hoy -del análisis inicial- tienen cuatro temas como ejes, que son justamente los que delinearon las mesas temáticas de la jornada de la próxima semana: clientes y consumidores; diálogo con los trabajadores; desarrollo de contratistas; y apoyo a la comunidad. Esas cuatro materias están atravesadas por una quinta, que es la sostenibilidad: el desarrollo de la empresa en forma sostenible en el tiempo.

El próximo jueves, la jornada abrirá con ejemplos de empresas que han tenido éxito en las materias a abordar. Cada mesa estará integrada por máximo seis personas. Tendrá dos moderadores cada una: uno de McKinsey y otro de Sofofa. De ahí saldrán acciones concretas. El objetivo es que no sean más de cinco propuestas por materia. Por ejemplo, señala Véliz, en el trabajo inicial detectaron que sólo un 6% de las empresas tienen programas de desarrollo para sus proveedores pequeños, una acción que podría ser extendida.

La consultora las consolidará y antes del próximo consejo de fines de septiembre estarán terminadas, para activar el plan de comunicación en octubre.

En el gremio son conscientes de que la forma de darlas a conocer debe ser distinta a las estrategias realizadas antes. “El nivel de desconfianza que tenemos hoy en la opinión pública no nos permite salir con una campaña que hable de los beneficios del emprendimiento, de la propiedad privada, de la innovación, etc.; tenemos que buscar una forma de comunicación que sea propositiva, creíble, coherente con lo que estamos haciendo”.

Véliz recuerda que la administración anterior impulsó un programa llamado ‘Chile nos une’ que tenía por objetivo influir a través de mensajes relacionados con la libre empresa, vía redes sociales y otros medios. “Hicimos un análisis de esa campaña y los resultados no fueron los esperados, básicamente porque los números no tienen sentimientos, tienen que estar asociados a factores emocionales y ahí equivocamos el camino. Segundo, tampoco llamamos a la acción”.

Dado ello, ahora la idea es avanzar en una estrategia con compromisos claros. Y recién ahí activar un trabajo más profundo para influir en los temas país. A la fecha, si bien se han juntado con autoridades como el Presidente y ministros, en un futuro esperan reunirse con la Convención Constitucional... pero no con el mismo discurso de antaño. “Tenemos que llegar con algo, con definiciones claras y propuestas”. “Hoy no nos sentimos cómodos saliendo a hablar de lo mismo”.

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