Trabajo y Felicidad

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LA reducción de la jornada laboral ha ocupado un lugar destacado en la discusión pública durante las últimas semanas. Los más recientes enfoques llevan a concluir que el camino al éxito de un proyecto reside en la calidad del concepto en torno al cual se articula. En el otro extremo, una proporción muy importante de proyectos fracasa porque se centran en las demandas de grupos específicos. En el caso de la discusión pública sobre el proyecto de jornada laboral es preocupantemente evidente que está centrada en demandas y no en necesidades: 40 o 41 horas semanales de trabajo (¿cuál es la diferencia?). Y más importante: ¿cuál es la necesidad de la que el proyecto se va a hacer cargo?

Las necesidades más mencionadas en esta especie de tira y afloja de horas semanales de trabajo son la calidad de vida -tirando la cuerda de un extremo- y la producción -tirando del otro-. ¿A quién creerle? ¿Es este es un proyecto sobre calidad de vida o sobre producción? Cualquiera que fuera la respuesta, un proyecto bien construido debiera discutir, en primer lugar, cuál será el concepto que lo funda y, en este caso, debiéramos estar hablando o sobre qué es lo que contribuye a la calidad de vida de las personas en relación con el trabajo o acerca de qué es lo que contribuye a la mantención o el aumento de la producción. Si se hiciera esto, muy al final de la discusión se podría tener claridad sobre si el modo de lograr mayor calidad de vida o mayor producción es la determinación de la duración de la jornada laboral.

Hay dos conceptos de trabajo que pueden fundar la actual discusión pública. Uno es la idea veterotestamentaria de que el trabajo es una maldición. El otro es la idea de que el trabajo es un insumo que se compra. Si el trabajo es una maldición, obviamente trabajar menos es bueno (si me pagan lo mismo). Si el trabajo es un insumo, entonces si se trabaja menos, se gana menos. Pero existe (al menos) otro concepto que debiera entrar en una correcta discusión: una persona que es feliz con su trabajo, ¿trabaja menos o más horas a la semana?

El trabajo no solo se puede entender como una maldición o como un insumo, sino también como la manera en que un ser humano alcanza la cúspide de su felicidad; la forma en que se realiza. Si la discusión pública incluyera este concepto del trabajo, entonces debiéramos estar hablando de muchas otras cosas. Por ejemplo, del grado en que en Chile se permite a los trabajadores tener iniciativa y emprender en su trabajo. Hay empresas famosas en el mundo porque han ido inventando maneras de permitir que sus trabajadores emprendan proyectos propios en relación con los objetivos de la compañía.

La calidad de un proyecto se basa en la calidad del concepto en el cual se funda. De aquí que el efecto que tendrá para Chile el proyecto sobre la jornada laboral dependerá, fundamentalmente, de cómo entendamos el trabajo: como maldición, insumo o forma de realización en la vida.

============Texto Nombre EDIT Opinion (47179092)============

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