Ventanas: los múltiples intentos de cierre de una resistida fundición

En las afueras de la fundición de Ventanas se movilizaron los trabajadores del cobre el miércoles pasado.

Primero fue el 2011; le siguió el 2015, el 2019 y ahora...el 2022. Han sido repetidas las veces en que la posibilidad de cerrar Ventanas ha estado sobre el tapete. Sus constantes pérdidas económicas y el complejo escenario medioambiental en la zona han sido los gatillantes de un activo que asumió, obligado, Codelco en 2005. Una historia de casi dos décadas que se ha entrelazado con soterrados avances de levantar una nueva fundición en Atacama, el cierre inconcluso de Paipote y anuncios interrumpidos. Esta semana se escribió el último capítulo.


Noviembre de 2004: “Este es un triunfo para la pequeña y mediana minería, para la Enami, para Codelco, y es bueno para todo el país”, dijo el entonces ministro de Minería y presidente de Codelco, Alfonso Dulanto. El Congreso había aprobado el traspaso de la Fundición y Refinería Las Ventanas desde la Empresa Nacional de Minería (Enami) a la minera estatal, lo que se concretó en 2005. Con ello, Codelco se comprometía a fundir en Ventanas el mineral proveniente de la pequeña y mediana minería...y, de paso, se saneaba financieramente a Enami. Codelco pagó US$393 millones de la época, reduciendo casi del todo los pasivos de Enami.

Las Ventanas fue fundada en 1964 en una pequeña localidad del mismo nombre, perteneciente a la comuna de Puchuncaví, en Valparaíso, zona donde no había otras industrias. Hoy hay un cordón industrial con 16 empresas, entre ellas Enap, AES Andes y Oxiquim. El área ha sido declarada como zona saturada por sus altos niveles de contaminación.

En Chile operan siete fundiciones. Cuatro están en manos de Codelco: Chuquicamata en la división del mismo nombre; Caletones, en El Teniente; Potrerillos en El Salvador, y Ventanas. Además, existe Hernán Videla Lira (conocida como Paipote) de Enami; Chagres de Anglo American, y Altonorte, de Glencore.

La fundición es la encargada de tomar el concentrado -polvo oscuro que contiene hierro, azufre y el 30% de cobre- y transformarlo en ánodo. En la fundición se separa el cobre del azufre y el hierro y genera un cobre de 97% de pureza. La refinación lo eleva al 99,99%, es el llamado cobre electrolítico.

Según Cochilco, Chile exporta el 50% de su producción de cobre en forma de concentrado y prevé que en la próxima década suba a 70%. China es el principal país en fundiciones y va en aumento: compra el 53% del mineral y tiene el 40% de la capacidad de fundición -será 62% al 2025-, versus 7% de Chile.

Baldo Prokurica era el presidente de la Comisión de Minería del Senado cuando se votó el traspaso de Ventanas a Codelco. Fue un férreo opositor a ello, aunque finalmente votó a favor. “Mi oposición al traspaso se fundaba en que el gobierno del Presidente Lagos quería traspasarle Ventanas a Codelco originalmente en US$100 millones, y yo dije ‘esto es una estafa’”. “Era algo muy injusto con la Enami”, recuerda. Prokurica era senador por Atacama, zona donde la pequeña y mediana minería entrega su mineral a Enami. Tras negociaciones, el monto se cuadruplicó. Prokurica fue el redactor de la indicación que obliga a que los minerales de Enami se deban fundir en Ventanas, la Ley 19.993 que debe modificarse si se quiere cerrar la fundición. El exparlamentario defiende ese acápite: “Llevar los concentrados a otras zonas más lejanas hace no rentable esas faenas de pequeña y mediana minería, dado el costo de transporte”. Lo que hoy se funde en Ventanas viene de Atacama, Coquimbo, la V y la VI Región. Y el 60% del concentrado que procesa es de Teniente y Andina.

Los intentos por cerrar Ventanas han sido múltiples. “Se ha analizado muchas veces”, sostiene un exdirector de Codelco. “Si no se discutiera qué hacer con Ventanas sería una negligencia”, complementa el integrante del directorio de los últimos años.

2011: La Greda

La escuela La Greda estaba a 500 metros del complejo industrial Ventanas, donde funciona una decena de compañías, entre ellas la división de Codelco. El 23 de marzo de 2011 una nube tóxica causó la intoxicación de 33 niños y 9 adultos. Los responsables fueron los gases de dióxido de azufre y otros asociados al proceso de fundición de Ventanas. El hecho causo revuelo nacional. Autoridades del gobierno llegaron ese mismo día a la zona. La escuela se cerró. Ventanas dispuso recursos para la construcción de un nuevo establecimiento a dos kilómetros de distancia. La compañía fue sancionada con 1.000 UTM de multa por su responsabilidad en la intoxicación y el pago de más de $ 150 millones a las víctimas.

“Lamentamos mucho que se haya producido esta situación y le ofrecemos nuestras más sinceras disculpas a la población de La Greda”, señaló el entonces presidente del directorio de Codelco, Gerardo Jofré. “Hoy por ningún motivo instalaríamos una planta de este tipo en esa ubicación. Va a haber que tomar medidas más de fondo, donde tenemos que evaluar todas las posibilidades, no podemos descartar ni siquiera el cierre de la fundición”, añadió. Era primera vez que esa opción se decía públicamente.

El entonces presidente ejecutivo de la estatal, Diego Hernández -hoy titular de Sonami-, defendió a Ventanas: “Es un activo estratégico que nosotros queremos mantener”, señaló, aduciendo que cumplía con la normativa y que existían más empresas contaminantes en la zona, pero el ministro de Minería de aquel momento, Laurence Golborne, recuerda que, dado el contexto, claramente se conversaron todas las opciones, pero que aquello era una decisión del directorio de Codelco y no del gobierno. “El tema del cierre de la operación de Codelco hoy día, a través de una ley que se dictó el año 2009, le compete directamente a la administración de Codelco”, sostuvo el secretario de Estado en 2011. Ahora plantea: “Debiéramos haber tomado la decisión de desarrollar Codelco y sus capacidades de fundición con tecnología del siglo XXI hace bastante tiempo”.

En 2013 se emitió la primera norma de emisión para fundiciones. El Decreto 28 estableció que en un plazo de cinco años todas las fundiciones de Chile deberían llegar a un mínimo de 95% de captura de azufre y arsénico.

2015: el análisis de Landerretche

“Lo que se hizo en 2005 fue obligar a Codelco a comprar esa fundición que, por definición, generaba pérdidas, y que, por ende, no tenía valor económico”. Lo relata así Oscar Landerretche en su libro: Hacia un Nuevo Pacto. “Se obligó a Codelco a asumir quizá el peor pasivo ambiental de la minería chilena”, agregó. El economista asumió la presidencia de Codelco en mayo de 2014. Y si bien en ese momento no expresó su crítica visión públicamente... sí lo hizo en privado. Y luego en su libro. “Ese dinero extraído de la compañía se usó explícitamente para pagar las deudas de Enami, o sea los subsidios de una minería privada que, tras el camuflaje del término pyme, en muchos casos está compuesta por algunas de las mayores fortunas mineras chilenas, la mayoría de las veces con relaciones muy íntimas con los parlamentarios de sus zonas”, agrega el economista en el texto. “El cierre de la fundición, ha estado en la práctica, prohibido por gobiernos sucesivos, y el subsidio a los empresarios, garantizado por ley”.

En tiempos de Landerretche, Codelco analizó el cierre de Ventanas, aunque la empresa lo negó oficialmente, tras una publicación de mayo de 2015 de La Tercera.

“Lo que, a mi juicio, tenía sentido era programar el cierre progresivo de todas nuestras fundiciones, tanto las de Codelco como las de Enami y reemplazarlas por tres megafundiciones de última generación en las regiones de Valparaíso, Atacama y Antofagasta”, escribe Landerretche ahora.

El economista intentó -dice- convencer al Ministerio de Hacienda -liderado desde 2015 por Rodrigo Valdés- en emitir deuda pública o de la compañía para impulsar nuevas refinerías. “Se me hizo ver con mucha claridad que no era concebible, dado el marco fiscal existente en ese momento”, señala Landerretche en el texto.

El ministro de Medio Ambiente de ese entonces, Pablo Badenier, recuerda que en 2015 se declaró la zona de Quinteros-Puchuncaví como zona saturada y se implementó un plan de descontaminación. “No se evaluó el cierre de Ventanas, más bien se evaluaba que con la normativa se generara una disminución importante de emisiones”, afirma.

En 2016, la Presidenta Michelle Bachelet convocó a una Comisión Presidencial sobre Política de Fundiciones. Uno de los integrantes fue el exjefe de gabinete del subsecretario de Hacienda, Jorge Valverde. En sus minutas, señala que el problema de fondo estaba dado por las dificultades de Codelco y Enami para cumplir el Decreto 28 de 2013. Y en los cuestionamientos a invertir US$2.500 millones en mejoras que no tendrían impacto sustantivo en competitividad. “Las empresas privadas ya habían hecho las inversiones y estaban cumpliendo con la normativa, por lo que cualquier cambio habría sido visto como una discriminación del Estado a favor de sus empresas”, explica a Pulso Jorge Valverde. Se apuntaba -recuerda- a cambiar la fecha de entrada de la norma hacia 2023, y que en vez de capturar el 95% de las emisiones, fuera entre un 98% y 99%. El problema es que ya habían inversiones que se perderían si se hacía esa modificación. Codelco ya había desembolsado más de US$170 millones en Ventanas para avanzar hacia el 95%. “El costo político de aplazar la entrada en vigencia de una norma que tuvo cinco años para ser implementada es altísimo y recae sobre el ministro de Medio Ambiente y la Presidenta”, se lee en la minuta de Valverde. De hecho, esa decisión no prosperó. Según datos de Codelco, en 2018 Ventanas tenía un rango de captura de entre 95,6% y 95,7%.

“La fundición Ventanas debió haber hecho inversiones muy significativas hace aproximadamente una década. La norma de Fundiciones está vigente desde 2013. Por lo tanto, el regulado la conoce más o menos desde el 2010. Las señales regulatorias se dieron hace más de una década y Codelco estiró el chicle y no hizo las inversiones que tenía que hacer en su momento”, refrenda Badenier.

En la comisión presidencial de 2016, el grupo sobre mercados de concentrados fue presidido por el profesor de la UC, Gustavo Lagos. Landerretche lo puso ahí, recuerda. “Las fundiciones y refinerías de Codelco y la fundición de Enami tuvieron pobres resultados en este período, ubicándose en los últimos dos cuartiles de costos de la industria y tornándose más negativos con el tiempo”, indicaba el informe final.

Hoy Lagos señala: “Hay que cerrar Ventanas en algún momento, porque el estándar internacional que tiene Chile es un estándar ambiental insuficiente. Es menos exigente que el estándar ambiental de la OMS o de la EPA norteamericana”. Por ejemplo, explica, la norma EPA de calidad de aire exige 197 microgramos por metro cúbico y la chilena, 350. “Si la EPA hubiera estado operando acá hace tres años, Ventanas y Paipote estarían cerradas”. Y añade: “La única alternativa de largo plazo es sacar Ventanas y construir una fundición nueva”.

Una de las conclusiones del capítulo de la comisión presidencial que lideró - “y que desgraciadamente nadie le dio pelota”, se lamenta-, es que Chile no debía reducir su capacidad de fundición para evitar dañar su capacidad futura para negociar sus tarifas en el extranjero.

2017: ¿Una nueva fundición?

“He encargado a Codelco, InvestChile, Corfo, y Enami que inicien un estudio conjunto para establecer una nueva fundición en la Región de Atacama que esté a la vanguardia en tecnología limpia y permita recuperar más minerales”. Este fue uno de los anuncios de la última cuenta pública de la Presidenta Bachelet.

El exHacienda Jorge Valverde recuerda que el objetivo era generar sinergias cerrando Potrerillos de Codelco y Paipote de Enami -ambas en Atacama- para construir una nueva fundición operada conjuntamente. Valverde fue uno de los líderes de esta mesa y convocó a Enami, Codelco y Cochilco. “Al poco andar las empresas dejaron claro -por escrito- que tenían sus propios proyectos y no veían espacio de cooperación”, recuerda.

En la minuta redactada en ese momento se consignó que Enami ya tenía un proyecto en etapa de pre factibilidad para construir una nueva fundición en la comuna de Copiapó. Se estableció que el lugar donde se encuentra emplazada Paipote parecía ser el indicado para la nueva estructura. Estimaciones trabajadas por Gustavo Lagos apuntaban a que una nueva fundición debería ser en asociación con un experto mundial en fundiciones, tendría un valor cercano a los US$1.350 millones y sería cuatro veces más grande que Ventanas.

“Parece razonable evaluar como caso base de desarrollo de una nueva fundición el proyecto que hoy tiene Enami en prefactibilidad, dado su estado de avance y locación”, se lee en la minuta de Valverde. Y agrega: “Dado que esta fundición requiere tecnología de avanzada, y que Enami no posee producción minera propia, parece razonable que se busque asociación con actores del sector privado”.

El 2 de noviembre de 2017 se acordó tomar el proyecto de Enami y depurar su diseño e ingeniería y se pidió a la firma encargar una asesoría a bancos de inversión y estructuradores de proyectos. “La iniciativa de Enami tenía varios problemas, desde que no tenían financiamiento y habían avanzado en adjudicaciones de etapas previas sin el visto bueno de Cochilco y Dipres, hasta que se querían casar con una tecnología china nueva que nadie más en el mundo usaba. Por lo tanto, también paramos esto”, recuerda el exasesor de Hacienda.

2019: el anuncio frustrado

En septiembre de 2019, el ex Presidente Sebastián Piñera fue claro. En la Cumbre Climática realizada en Nueva York dijo: “No quiero ninguna zona de sacrificio en mi país y por eso hemos tomado la acción”. Un año antes, en agosto de 2018, la zona de Quinteros-Puchuncaví había sido víctima de otro episodio de intoxicación masiva, que afectó a más de 70 personas. Se acusó ahora a Enap, que generó altas emisiones de contaminantes.

El Mandatario -confirman varios contactados- ya había empezado a trabajar directamente con las empresas en un plan de descontaminación para la zona. Convocó a La Moneda a las principales firmas de la zona -entre ellas Enap y Codelco-, y les pidió un plan de acción para reducir sus emisiones. “Quería las cifras y las metas que cada empresa podía cumplir”, cuenta una exautoridad. “En ese momento sabía que había que avanzar en el cierre de Ventanas”, añade.

Quienes trabajaron con el Mandatario en aquella época cuentan que el gobierno pretendía comunicar el cierre durante la COP 25, que se efectuaría en diciembre de 2019. El anuncio se haría en Quinteros. De hecho, ya estaba claro que se ingresaría el proyecto de ley para levantar la prohibición de la estatal tendiente a fundir el mineral de Enami en Ventanas. Tal fue así que el 9 de octubre, la Cámara de Diputados -en sesión especial- aprobó el proyecto de Resolución N°767 que solicitaba al Presidente el envío de un proyecto para eliminar la obligación de la estatal.

El 14 de octubre, Codelco -ahora presidida por Juan Benavides- anunciaba: “El potencial cierre de la fundición Ventanas de Codelco está siendo analizado por el directorio de la cuprera”. Si bien la operación exhibía en ese momento -decía la estatal- el mejor estándar ambiental de su historia, las instalaciones antiguas y de baja escala eran poco competitivas y no ofrecían mejores perspectivas en el mediano plazo, por lo que se preveía que se mantendrían las pérdidas de los últimos años, en torno a US$50 millones anuales. En la última década, la división arrastra mermas por casi US$500 millones (ver infografía).

El 18 de octubre, el gobierno y Codelco tenían prevista una reunión para analizar el cierre. Y vino el estallido. Se suspendió la COP25 y de paso, el anuncio del término de Ventanas. “Después pasó a segundo plano por el Covid-19″, dice un director de esa época.

El 23 de febrero de 2022, no obstante, el Presidente Piñera ingresó el proyecto de ley para modificar la Ley 19.993 y liberar a Codelco del mandato en Ventanas, permitiéndole procesar el mineral a su libre arbitrio, en sus funciones o de terceros, en Chile o el extranjero. La iniciativa fue retirada por la actual administración.

Junio de 2022: el intento final

El lunes 6 de junio, las emisiones de dióxido de azufre de Ventanas marcaron un peak y un nuevo episodio de intoxicación masiva que afectó a más de 100 personas. El peak ocurrió a la 1 de la mañana. A las 11 horas, el gerente de Ventanas decidió cerrar la fundición, revelan en Codelco. El directorio fue informado solo dos días después y se abrió un debate informal sobre el cierre: ¿por qué cerrar, si Ventanas cumplía la norma?

Fueron días frenéticos, donde autoridades ministeriales y locales, incluyendo al gobernador, Rodrigo Mundaca, llamaban insistentemente al presidente del directorio, el PS Máximo Pacheco. En menos de dos semanas, se creó el ambiente para una decisión largamente postergada. Pacheco ha recordado estos días que tras asumir el 30 de marzo, visitó todas las divisiones, incluida Ventanas. Sus sindicalistas y trabajadores le pidieron una sola cosa: terminar con la incertidumbre de años y definir el futuro de la fundición. “Corten el queque”, le pedían. Codelco tardó 10 días en hacerlo.

El viernes 17 de junio, los ocho directores de Codelco se reunieron pasado el mediodía. Era primera vez que lo hacían desde la contingencia, pese a las peticiones de algunos de sus integrantes. En La Moneda sabían lo que se trataría ese viernes, pero no había certeza de tener los votos. Algunos directores preguntaron antes a Pacheco si habría respaldo del gobierno a una decisión así. Y durante la sesión, dice un testigo de la cita, Pacheco afirmó que había “piso político” para decidir el cierre. Lo había conversado previamente con ministros y hasta con el propio Presidente Boric, quien programó una alocución para esa noche.

Lo que se aprobó ese día fue lo que planteó la administración, encabezada por el presidente ejecutivo (S) André Sougarret. En un power point de cerca de 40 páginas expuso los antecedentes, el diagnóstico y las opciones: continuar con la fundición o “avanzar en la preparación del cese de la operación de la fundición Ventanas”. Sougarret recomendó lo segundo. Y la mayoría lo aprobó. Cinco directores votaron a favor y tres en contra, entre ellos el representante de los trabajadores.

La empresa había convocado a los dirigentes sindicales al edificio donde se hizo la reunión y tras la cita les informaron la decisión. Las protestas y reclamos comenzaron ese mismo día. “Sabíamos que habría vocerías divergentes”, admite un directivo de Codelco. La división emplea a más de 700 personas, pero el cierre afectará a los 348 trabajadores de la fundición, no a la refinería, mucho menos contaminante.

Los trabajadores realizaron un paro nacional que comenzó el miércoles y terminó el jueves, pasado el mediodía. “Para nosotros los avances fueron tremendos: tenemos asegurada la estabilidad de nuestra gente”, evalúa Amador Pantoja, presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC).

El cierre tardará entre cinco y 10 años, han estimado en Codelco, pero la definición de la dotación podría tardar mucho menos: entre reubicaciones, reconversiones y planes de egreso, en Codelco creen que el fin de la incertidumbre para los trabajadores podría terminar en un plazo de un año. Así lo planteó la administración en la reunión con los dirigentes de la FTC.

Pendientes hay dos cosas relevantes. El cambio legal que debe quitar la obligación de fundir en Ventanas para pequeños y medianos productores, sin cuyo cambio el cierre es inviable. “Hoy esto está en manos del Parlamento y ya estamos haciendo trabajo político”, dice Pantoja, quien alerta que revertir la decisión del cierre sigue siendo la principal demanda de los trabajadores.

Y lo último, la reapertura de una fundición que mañana cumple tres semanas paralizada. En Codelco dicen que aquello depende de la autoridad ambiental y la aprobación de un nuevo plan de operaciones que, de seguro, reducirá la capacidad máxima de 420 mil toneladas anuales. Aquello también será materia del directorio.

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