Visión del FMI sobre la economía chilena

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Pese a la buena evaluación que hace el informe sobre la economía chilena, preocupa el menor crecimiento proyectado por el organismo para los próximos años.




Hace unos días, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó la declaración final del staff del Capítulo IV sobre la situación económica del país. El organismo multilateral parte concluyendo que la recuperación económica de Chile está firmemente encaminada, a pesar de las condiciones externas más adversas.

Para este año, el FMI prevé que la economía se expandirá 4% (por sobre el 3,8% estimado previamente), en línea con las estimaciones del mercado y en la parte baja del rango definido por el Banco Central para 2018.

Además, el organismo estima que la inflación convergerá a la meta del instituto emisor a comienzos de 2019. Por su parte, el estudio destaca las políticas macroeconómicas de nuestro país, agregando que le aportan estabilidad y credibilidad política. En esta línea, el FMI estima que la gradual consolidación fiscal permitirá un sano equilibrio entre la estabilización de la deuda y la atención a las demandas de mayor gasto social, logrando hacia 2021 una estabilización de la deuda bruta del gobierno central.

Pese a la buena evaluación que hace el informe sobre la economía chilena -destacando el impulso de la recuperación económica, el equilibrio de los riesgos que enfrenta y la estabilidad del sistema financiero- y al espaldarazo a las medidas que está tomando la actual administración, las conclusiones de fondo del estudio nos devuelven a la realidad en materia de crecimiento: el ritmo de expansión económica convergerá al potencial en el mediano plazo.

Esta obviedad técnica, no obstante, parece estar ausente en el debate sobre las verdaderas transformaciones estructurales que requiere nuestra economía. Porque lo que en otras palabras sugiere el informe del Capítulo IV es que de no implementarse en forma integral las reformas planteadas por esta administración -las que celebra-, la economía se encaminará a un crecimiento en torno al 3%, un ritmo de expansión débil comparado con el exhibido en las tres décadas de oro (5,4% entre 1984-2013) y por debajo del 5%, promedio que registrarán entre 2019 y 2023 las economías emergentes, según las propias estimaciones del FMI.

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