Feromonas y la química de la atracción

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Los avances para determinar los efectos de estas sustancias que causan atracción siguen dando que hablar. ¿Cómo funcionan los químicos que generan magnetismo por el otro?




En 1959 se identificó la primera feromona en animales. El hallazgo lo realizó el bioquímico alemán Peter Karlson, junto con el entomólogo suizo, Martin Lüscher, quienes decidieron nombrar a esa hormona inspirados en el griego pherein (transportar) y hormone (estimular).

Hasta ahora se sabe que en especies como polillas, hormigas y abejas existen glándulas secretoras de feromonas, una sustancia que influye en el comportamiento en otros individuos. Bombykol, por ejemplo, es secretada por polillas hembras y está diseñada para atraer machos. La señal de feromonas puede viajar distancias enormes, incluso en bajas concentraciones.

A estas feromonas se les ha atribuido la función de generar atracción sexual por una potencial pareja. Un aditivo fundamental en la influencia del amor por otra persona.

La idea de secretar estos químicos en humanos ha sido materia de investigación durante años. Incluso, hay expertos que afirman su existencia y uso para su comercialización. Sin embargo, el estudio de feromonas en insectos suele ser más sencillo que en humanos, ya que no existen factores sociales que influyan en el comportamiento sexual.

Un estudio del Departamento Obstetricia y Ginecología, en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, del año 2013, explica que los principales tipos de feromonas que se encuentran en el humano son la androstenona, androstenol, estratetraenol y androstadienona. Esta última, secretada por la sudoración de individuos masculinos.

Las feromonas, que muchas veces no están asociadas a un olor, son percibidas por el órgano vomeronasal. Éste se localiza lateralmente al tabique nasal y posee células periféricas capaces de actuar como receptores que, al ser estimuladas, son capaces de generar una respuesta. Algunos estudios sugieren que además tendría una conexión directa hacia el sistema nervioso central. Una investigación de la Universidad de Chile del año 2008, demuestra que dicho órgano se encuentra presente en sujetos adultos, y más aún, sería totalmente funcional, participando activamente en la modulación del eje neuroendocrino, sistema que junto con el nervioso, desempeña las mayorías de las funciones del organismo.

La magíster en Sexología y miembro de la Sociedad europea de medicina sexual, Eleonora Delgado, afirma el uso y efectividad de las feromonas. En Venezuela, de donde es oriunda, comercializaba feromonas sintetizadas químicamente, las que mezclaba con ciertas fragancias que potenciaban la atracción a la pareja deseada. A través de una crema, gel u otra tecnología farmacéutica, estas feromonas son aplicadas.

Según Delgado, "la piel juega un papel muy importante, porque a través del sudor u otros fluidos corporales se posan las feromonas en el cuerpo". De acuerdo a la sexóloga, estas sustancias suelen alojarse en zonas erógenas del cuerpo, específicamente en las axilas, en el contorno de los senos y el pubis.

¿Sólo funciona con el sexo opuesto?

Hasta ahora, se hablaba de que la atracción generada por las feromonas provocaba una respuesta de atracción sexual en el género opuesto. Sin embargo, una investigación que realizó Delgado demuestra lo contrario. En 2013, y con la finalidad de expandir su producto a la población LGBT, probó combinados de feromonas masculinas y femeninas con fragancias de ambos géneros.

El resultado mostró que las personas iban a sentir atracción por la feromona del sexo que sienta atracción, y por la fragancia que le atribuya al género de preferencia. Es decir, un hombre homosexual sentía más atracción por un combinado de feromonas masculinas con fragancias masculinas, a diferencia de una mezcla de feromonas femeninas y fragancias masculinas o femeninas.

Un estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de Uppsala, en Suecia, del año 2004, concluyó que los resultados del efecto de las feromonas en humanos no son del todo efectivas. Aditivos como perfumes apoyan el efecto de atracción en las personas.

El campo de la investigación sobre feromonas sigue desarrollándose, mientras que la sexóloga Delgado enfatiza que existen factores psicosociales, como la autoestima y el autocuidado del cuerpo, influyen mucho en la atracción que pueda generar en otras personas.

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