Habitantes desconocidos

Los científicos usaron luces ultravioletas con las que descubrieron estos escorpiones.

El más ambicioso inventario de biodiversidad hecho en el país ya logró descubrir 50 nuevas especies, entre insectos, arácnidos y escorpiones.


Medio centenar de especies endémicas (únicas en el mundo) que aún están siendo descritas por los científicos y que todavía no se publican en revistas especializadas. Son los primeros resultados de un año y medio de trabajo del Inventario Nacional de Biodiversidad, iniciativa del Sistema Integrado de Monitoreo de Ecosistemas Forestales Nativos de Chile (Simef), apoyada técnicamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el financiamiento del Estado y del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).

El inventario busca precisar la cantidad de especies que habita en el país. Es la primera vez que se realiza con cobertura nacional y enfocado en las categorías de mamíferos, invertebrados, reptiles y aves, asociados a los ecosistemas vegetacionales nativos terrestres del país.

Los primeros resultados ya lograron determinar la existencia de unas 50 especies nuevas en el norte de Chile, entre las que hay insectos y arácnidos nunca antes descritos. La recolección de datos, que se inició en enero de 2017, ha sido levantada principalmente en áreas del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas, pues se trata de lugares poco alterados y con gran biodiversidad. Los encargados de realizar esta función fueron investigadores de la U. de La Serena que recorrieron parques, monumentos nacionales y áreas prioritarias de conservación del norte.

Jaime Pizarro-Araya, investigador del Laboratorio de Entomología Ecológica de la U. de La Serena y uno de los científicos que participan del proyecto, señala que tuvieron la suerte de coordinar los trabajos justo en el peak de floración del desierto florido. En 2018 volvieron al Parque Nacional Llullaillaco en búsqueda de más materiales para desarrollar las descripciones de especies nuevas, pero las condiciones ambientales les impidieron trabajar normalmente, ya que se encontraron con temperaturas de -15°C a 4.500 msnm y vientos extremos. “Estamos recién entendiendo esta fauna de altura, es una biota aislada que quedó en pisos de alturas con el levantamiento de los Andes, no sabemos sus ciclos biológicos, ni sus hábitos alimenticios”, dice Pizarro-Araya.

“Nunca pensamos encontrar tantas novedades taxonómicas (nuevas especies) cuando empezamos este proyecto. La metodología propuesta del Simef nos ha permitido identificar un increíble número de especies nuevas en Chile”, dice el profesor de la U. de La Serena.

Gerardo Vergara, investigador de Instituto Forestal (Infor), quien también participa del proyecto, coincide en que la expectativa “fue totalmente superada”.

Explica que para la investigación se integraron distintas técnicas de muestreo para especies de flora, vertebrados y artrópodos, como luz ultravioleta para identificar escorpiones, trampas cámaras, trampas de interceptación, entre otros, de manera de ser costo-eficiente en el levantamiento de información. “Es una labor especializada donde distintos expertos realizan en forma coordinada el trabajo de identificación. El objetivo es levantar distintas capas de información que permitan ser integradas en etapas posteriores y contribuir al entendimiento de la dinámica de estos ecosistemas”, dice

La representante de la FAO en Chile, Eve Crowley, añade que con la implementación de este inventario, “el país está respondiendo con los objetivos de Desarrollo Sostenible y, en particular, al desafío de gestionar sosteniblemente los bosques, combatir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad”.

Utilidad

Los inventarios, a diferencia de los monitoreos, contribuyen a establecer las líneas bases y el estado de los ecosistemas, permitiendo conocer las especies presentes, cantidad de individuos, distribución, su hábitat, etc. “Son herramientas que contribuyen a conocer nuestro capital natural. No puede existir conservación efectiva si no conocemos nuestras especies y hábitat correspondientes”, señala Vergara. “Chile no posee datos a nivel nacional de mamíferos, artrópodos, reptiles y aves asociados al bosque nativo y formaciones xerofíticas, por lo que esta iniciativa es una oportunidad única de contar con este tipo de información”, añade.

Según Pizarro-Araya, este inventario los ha obligado a trabajar en áreas a las que nunca pensaron ir, “y ahí estaban las sorpresas”, dice el especialista en artrópodos de zonas áridas. Es posible, agrega, seguir encontrando nuevas especies en los mismos lugares y solo cambiando las fechas de colectas. “Pensamos que nuestra fauna presenta una marcada actividad, dependiendo de las estaciones; además, fenómenos como el desierto florido, el invierno boliviano o años con el fenómeno de La Niña han llevado a nuestra fauna de artrópodos a adaptaciones particulares, sobre todo en sus ciclos biológicos”, agrega.

La próxima área a abordar por el proyecto será la zona austral del país, incluyendo áreas de alto interés en biodiversidad en la Región de Magallanes.



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