La chilena que descubre nuevos mundos

Tiene 28 años y ya ha encontrado tres planetas. Maritza Soto explica cómo se encuentran tierras que orbitan fuera del sistema solar.


Maritza Soto se hizo conocida en 2015 cuando descubrió su primer planeta, el HD110014 c. Entonces tenía solo 25 años.

Su fascinación por el universo partió a los 11 años. En su casa había enciclopedias y disfrutaba mirando las imágenes de estrellas y planetas. Ahí se dio cuenta de que le gustaba la astronomía.

Hoy, a tres años de la detección de ese primer planeta, su nombre nuevamente encabeza una investigación, esta vez por el descubrimiento de dos planetas gaseosos que orbitan dos estrellas distintas, estudio publicado hace dos semanas en la revista de la Real Sociedad Astronómica de Londres.

La joven astrónoma está hace un mes viviendo en esa ciudad, donde realiza su posdoctorado en la U. de Londres Queen Mary. “Estoy recién llegada. En la universidad comparto con otros posdoctorados. Creo que no hay más chilenos. Hay mexicanos, españoles, hartos británicos, griegos. Son los que he alcanzado a conocer hasta ahora. Mi posdoctorado dura tres años”, dice al teléfono la doctora en astronomía de la Universidad de Chile.

Pese a que a sus 28 años ya lleva tres planetas detectados, no cree que sea algo especial. “Todo depende del área en el que uno trabaje. Para los que estamos en la detección de planetas no es una cosa tan excepcional. Es lo que buscas. El primer descubrimiento (en 2015) fue más casualidad. Los dos últimos los estábamos buscando. Es parte de una investigación más grande en la que participamos varios chilenos (James Jenkins, académico del Departamento de Astronomía de la U. de Chile y Cata, y Andrés Jordan, académico del Instituto de Astrofísica de la UC y Cata, junto a un grupo de colaboración mayor llamado K2CL, que reúne a astrónomos de varias universidades).

¿Cómo son sus estudios?

Mi área es la detección de planetas y el estudio de estrellas. La idea es que ahora solo me dedique a detección de planetas de muy baja masa y también tratar de estudiar la atmósfera de esos planetas. Al mismo tiempo, quiero seguir con mis estudios de estrellas y tratar de conocer algunos parámetros como temperatura, masa y edad y otros datos que pueda averiguar sobre ellas. Específicamente, estoy trabajando en un proyecto muy grande, en el que participan muchos investigadores. Estamos buscando en una cantidad de estrellas de baja masa estrellas que tienen como el 10% del tamaño del Sol. Nos estamos enfocando en las que están más cercanas a nosotros.

Trabajo matemático

Aunque su trabajo pareciera muy astronómico, en rigor es más matemático. “Es todo muy numérico, muy computacional. Es todo trabajo de oficina, solo mirando un computador. El tiempo que se tiene al telescopio es poco. Es bien fome cuando uno lo dice así, pero así es. Lo que revisamos y analizamos son números. No es como buscar una señal que se repita, se analiza todo, miramos puntos en un gráfico. Ahí, por ejemplo, vemos que la estrella se empieza alejar, a acercar, a alejar y esa secuencia se repite cada dos días. Ahí puede que haya algo y nos centramos en eso hasta averiguar qué es”, señala.

La astrónoma explica que utilizan dos métodos para la detección de planetas. El principal es el método del tránsito, y luego el de la velocidad radial. “El primero consiste en observar una estrella constantemente por mucho tiempo. Si esta tuviese un planeta orbitándola, entonces este planeta podría en algún momento pasar justo en frente de la estrella, bloqueando una parte de la luz que nos llega. Esto se vería como una pequeña disminución de la luz de la estrella, que se repetiría de forma periódica”, dice.

En el método de la velocidad radial, se mide la velocidad de la estrella. “Cuando hay un planeta orbitando una estrella, el planeta se mueve mucho, en órbitas alrededor de la estrella. Lo que no se ve a simple vista es que la estrella también se mueve debido a la presencia de un planeta. En este método se monitorea la velocidad de la estrella, y si se ve que sigue un patrón, es un indicativo de que hay algo orbitándola que hace que se mueva así”.

Según Soto, es probable que en las estrellas que hoy observa se encuentren más planetas, aunque reconoce que están limitados por la tecnología y el tiempo. “Mientras más lejos miremos, es más difícil encontrar algo. Pero siempre se pueden encontrar más planeta. Ocurre con cierta frecuencia en áreas a las que me dedico”.

Astrónoma podría ser la joven del año

Maritza Soto no solo acumula credenciales científicas. También podría convertirse en “Chilena del Año”. La iniciativa, organizada por Nativa Chile, busca entregar un reconocimiento a personas que hayan contribuido al país.

El premio incluye seis categorías: Chileno Joven, Chileno Senior, Sustentable, Innovador, de las Artes y el Súper Chileno del Año. Maritza es una de los tres nominados a la primera categoría. “Estoy muy agradecida, aunque encuentro muy raro que alguien me hubiese nominado, pero feliz”, dice.

Los participantes son nominados por la comunidad y los ganadores son elegidos por votación popular.

El plazo para votar es hasta el 18 de septiembre. Los resultados se darán el miércoles 26 de septiembre. Los premios no son en dinero, sino solo el reconocimiento.



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