¿Qué tan discriminadores son los chilenos? Uno de cada tres dice haber sido discriminado por su edad

Estudio indica que se trata de una situación que experimentan con frecuencia las personas a partir de los 45 años y en especial en los hombres. Ellos declaran que es un motivo de discriminación en un 38%, mientras que para las mujeres la cifra llega a 30%.


A fines de diciembre, una carta en un medio de comunicación nacional alertaba sobre un episodio de discriminación por edad. El texto indicaba que un número importante de médicos especialistas por el hecho de cumplir los 70 años, y pese a contar con más de 40 años de experiencia en servicios públicos y ser docentes de distintas universidades, habían sido marginados del ejercicio por clínicas privadas. Esa misma carta reclamaba que no se estaba considerando las capacidades y competencias de los profesionales, sino su edad, “lo que va en franco deterioro de la atención en la salud actual”.

Casos similares son conocidos cada vez con más frecuencia. Desde a quienes no se les permite abrir cuenta corriente o solicitar créditos por la edad, a las limitaciones que existen a la hora de postular a un trabajo cuando se tiene más de 40 años. No es casual entonces, que para los chilenos hoy sea uno de los principales factores por los cuales se sienten discriminados, según indica el estudio Chilescopio 2018, investigación desarrollada desde 2005 por la consultora Visión Humana.

El sondeo indica que 73% de los chilenos ha sentido algún tipo de discriminación. Y al consultar por cuáles razones, el 51% de las respuestas indicaron la principal es la condición social, a la cual le siguió la edad, con un 34% de las respuestas.

Patricio Polizzi, director general de Visión Humana, señala que se trata de un motivo que incluso supera a otro tipo de discriminaciones como las de género y por orientación sexual. “Se trata de una razón de discriminación que se aprecia fuertemente en las personas a partir de los 45 años y en especial en los hombres”.

Para ellos, sin importar la edad, es motivo de discriminación en un 38%, mientras que para las mujeres la cifra llega a 30%.

El por qué los hombres declaran sentirse más discriminados, se entiende, dice Gerardo Fasce, director del Servicio de geriatría del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, porque suelen tener menos herramientas sociales y emocionales para enfrentar el paso de los años. La mujer además lamentablemente batalla con más discriminaciones a largo de su vida, indica, “en cambio el hombre al momento que jubila es la primera vez que nota esa discriminación con más fuerza”.

Al consultar por grupo etario, en tanto, se aprecia que la sensación de discriminación por la edad aumenta: es 58% en el grupo de 45 a 59 años y pasa a 72% en los de 60 a 65 años. No hay cultura que respete la edad en Chile, sostiene Polizzi. Tampoco es coherente con la realidad demográfica que se está dando en el país, agrega, “se le da una connotación negativa y el temor de envejecer es muy alto, socialmente tenemos que ver cómo incorporamos la concepción de la edad y el valor que tiene, y que el aumento de edad no significa una menor valoración, lo que se relaciona con el ideal de la juventud”.

Chile envejecido

Se trata además de un aspecto innegable de nuestra sociedad. Chile ya muestra índices de acelerado envejecimiento de su población, si en 1992, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el segmento de cero a 14 años equivalía al 29,4% de la población total, en 2017 ese grupo se redujo a 20,1%. En tanto, personas entre 15 y 64 años, pasaron de 64,0% en 1992 a 68,6% en 2017.

Los niveles de esperanza de vida, a su vez, han ido aumentando progresiva y aceleradamente. Si en 1992 la esperanza de vida observada para los hombres era de 71,12 años y para las mujeres 77,21 años, hoy valores alcanzan los 77,22 años y 82,85 años, respectivamente, establecen las estimaciones y proyecciones de la población 1992-2050 desarrolladas por el INE.

Pero eso no es todo. Entre 2018 y 2050 se proyecta una ganancia de cinco años de esperanza de vida al nacer para ambos sexos con respecto a la situación actual. Se pasaría entonces de un promedio de 80,4 años en 2018 a 85,4 en 2050.

Pese a esa realidad demográfica, aún la sociedad muestra una fuerte conducta de rechazo a la vejez. Aquello nace, dice Homero Gac, Presidente Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, de los prejuicios de lo que hoy culturalmente se vincula al envejecimiento. “Hoy en día la gente no sabe qué es normal o no al envejecer. En los colegios no se enseña a los estudiantes que la gente envejece. Las personas creen que es normal que se sienta depresión, dolor, demencia, incluso a nivel médico existe mucho desconocimiento del tema y a las personas mayores, por ejemplo, se les niega tratamientos por la idea de que por edad no les van a servir”.

Es así cómo el envejecimiento es considerado algo negativo, cuando es algo fisiológico, aclara Fasce. “Por alguna razón existe una serie de prejuicios, a que se llama edadismo o ageismo, y tiene que ver con todas las prácticas discriminatorias que tiene múltiples explicaciones, desde que el proceso de envejecimiento es algo negativo asociado a perdidas, o que se asocia a que la persona pierde independencia, cuando más del 75% de las personas mayores son autovalentes en la práctica”.

Junto con las imágenes negativas que se han construido en torno a la vejez, en los últimos 50 años las personas mayores han perdido el rol tradicional de convocar a la familia. Fenómeno que también se vincula, dicen los expertos, con la disminución que ha tenido el tamaño medio del hogar en Chile, que pasó en 1982 de 4,4 personas, 3,1 en 2017, indican los datos del Censo 2017.

“La familia se ha vuelto más pequeña y se ha ido dejando de lado a las personas mayores en este rol de ser quienes reunían a las familias, se ve más abandono d las personas mayores. También se han perdido algunos elementos de la cultura latina e indígena, en los cuales la persona mayor tenía un rol importante”, indica Gac.

Las proyecciones del INE muestran que la población de más de 100 años en el año 2017, era de 3.353 personas, lo que para el 2050 representará una cifra de 48.526 personas. Por ello, coinciden los expertos, junto con el aumento de la población adulta mayor este tipo de prejuicios debería disminuir. “Los adultos mayores de 30 años más, están trabajando hoy, y los de 50 años más están entrando a la universidad, vamos todos en el mismo camino”, indica Gac.

Del mismo modo que por años se ha trabajado en generar una conciencia medioambiental desde los primeros años, y para un niño hoy contaminar es considerada una práctica que no debe realizarse, Fasce indica que similar camino se debería considerar para tratar el envejecimiento, “aprender que los cambios en la vejez algunos son normales, y otros no, y aprender y entender que nos ocurre a todos”.



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