¿Cómo se combinan el sexo y las drogas con la biología?

El amor, en sus comienzos, se comporta como cualquier adicción, explica el biólogo y divulgador científico argentino, Diego Golombek, una de las cartas fuertes del Congreso Futuro.


“El sexo, entonces, implica recombinar material genético, con el vértigo de la novedad y  también con todas sus ventajas. La fuente de la materia básica para la evolución es la recombinación y la mutación, de manera de crear diversidad”. Frases como estas se encuentran en el libro Sexo, drogas y biología (y un poco de rock and roll) del biólogo y divulgador científico argentino, Diego Golombek (54), quien será uno de los expositores de la octava versión del Congreso Futuro que comienza el próximo lunes.

 

El amor es una respuesta fisiológica, según Golombek, “ni más ni menos que de neurotransmisores, olores y estimulaciones químicas”. En conversación con Qué Pasa, Golombek explica que el amor tiene “cara de cerebro”. Esto, porque “aunque la expresión del amor se sienta en todo el cuerpo, como el aumento de la frecuencia cardíaca o la sudoración, el origen de sus emociones se encuentra en el cerebro”. El aumento de serotonina y oxitocina encienden los circuitos de recompensa en los ganglios basales. El enamoramiento, “esa etapa inicial en la que estamos obsesionados con la persona amada, y un poco idiotas por la vida, tiene ciertos aspectos de adicción”, añade Golombek.

Éste, y otros temas, han motivado al científico a publicar y comunicar miradas científicas sobre aspectos que se encuentran en la cotidianeidad. Golombek se defiende al hablar desde la trinchera de la divulgación científica, ya que “la ciencia no es algo exclusivo de los investigadores, sino una actitud curiosa y preguntona frente a la naturaleza y a nosotros mismos”.

El ensamble entre ciencia y comunicación ha apasionado al doctor en biología desde su juventud. Ya sea por medio de charlas, programas de televisión o libros, el científico argentino ha buscado despertar el interés en la comunidad. O por lo menos, dar a conocer qué hace que los investigadores se motiven a realizar sus estudios y avances.

Diego Golombek

El principal desafío de Golombek, según cuenta, es evitar el exceso de solemnidad que a veces tiene la ciencia. “Es imprescindible que el público conozca cuáles son las preguntas que se hacen los investigadores, qué es eso que los hace correr al laboratorio. Allí es donde valen las metáforas, analogías, o el humor. Pero tenemos que ser rigurosos con lo que decimos”, concluye.

Su interés particular: la Cronobiología. En medio de los laboratorios de la Universidad Nacional de Quilmes busca entender lo ritmos y tiempos que tiene el organismo. No solo se interesa en el “por qué de las cosas”, sino que también en el “cuándo”. El próximo jueves 17 de enero se presentará en el Congreso Futuro 2019 para debatir sobre adicciones a la vigilia, y la obsesión a no perder el tiempo. Y, de paso, buscará aclarar que la ciencia está en todo lo que se pueda apreciar.

 



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