Pablo Piñera: “El país quedó agotado de la confrontación que se generó durante Bachelet; Sebastián trajo un nuevo aire”

Tras su frustrada partida como embajador en Argentina, el hermano del Presidente optó por sumergirse durante un tiempo. Hoy, plantea la necesidad de retomar los acuerdos en la política y cuestiona a quienes reniegan de la obra de la Concertación.

Por muy buen humor que tenga, el último abril Pablo Piñera lo pasó mal. Su hermano, el Presidente, lo nombró como embajador en Argentina y el “Polo” partía entusiasmado a esta nueva aventura como parte de un gobierno. Ya había estado en la vereda pública varias veces: fue subsecretario de Hacienda de Aylwin, luego director ejecutivo de TVN y subsecretario de Obras Públicas con Lagos, director de Finanzas de la Cancillería y gerente general de BancoEstado en el primer gobierno de Bachelet. En ese cargo se quedó durante la administración Piñera I, para luego emigrar a Cieplán, el reducto de técnicos concertacionistas que lo acoge hasta hoy.

Partía entusiasmado, porque apenas nombrado, parte de la oposición -esa a la cual pertenecía hasta diciembre, cuando renunció a una vida de militancia en la DC- llevó el caso hasta la Contraloría para que se pronunciara sobre una eventual situación de nepotismo.

El Mandatario, un año mayor que él, intentó afirmar el nombramiento; extendió por varios días la polémica esperando que el fuego se apagara. Pablo Piñera vivió días incómodos, hasta que finalmente el Presidente anunció que tras una conversación entre ambos, la idea de nombrarlo embajador quedaba ahí. En una idea.
Hoy, a casi tres meses del episodio, Pablo Piñera vuelve a la escena política para hablar de los temas que lo mueven desde su rol como director del MBA de la Universidad Alberto Hurtado y jefe de Cieplán.

En el episodio de Argentina, lo único que usted dijo públicamente en ese momento es que en la política hay mucha odiosidad, ¿en qué la ve?

-Más allá de ese caso particular, uno ve un alto grado de odiosidad, de animosidad en la sociedad. Creo que hay veces en que se ve mucha agresividad entre los actores de las distintas áreas. Basta ver las redes sociales para darse cuenta de eso. Por eso es que creo que es importante que los chilenos vuelvan a confiar unos con otros.

Buenos para juntarse, los Piñera -hermanos y sobrinos, salvo José- se ven los lunes en la casa de Magdalena, la “Pichita”, en un almuerzo “con mucho humor, pero bajo nivel gastronómico”. Y hasta un par de veces ha llegado el propio Presidente.

¿Y lo critican ahí?

No, cuando estamos con él tratamos de hacerle hablar de temas no conflictivos, para que sea grata la convivencia familiar. Ya tiene bastantes espacios en que lo critican como para que lo critiquen también en la familia.

¿Cuánto lo ve ahora?

Menos que antes, pero igual nos vemos. Tenemos casa en la playa muy cerca, y jugamos tenis. Y le gano.

A tres meses, ¿cómo vivió el episodio de la embajada?

Para mí el tema Argentina es un tema cerrado, es todo lo que voy a decir.

Pero tiene que haberle afectado. Se le vinieron el PC y algunos PS encima, estuvo en el foco de la opinión pública

Los temas cerrados, cerrados están, pues.

Pero si hasta su hermano Miguel opinó. Y dijo que él había pedido la agregaduría de Cancún

Capaz que Miguel pensó que había, pues. Ese es el problema.

Ya, pero lo conversaron harto en su familia.

Bueno, yo lo conversé mucho con el Presidente. Fui a su casa a almorzar, conversamos el tema y ahí se tomó la decisión, y no voy a hablar más.

Más viejo, más maduro

Sebastián Piñera de hoy, versus el del gobierno anterior, ¿es el mismo?

Creo que hoy oye más, está más tranquilo, más maduro, con menos urgencia, con menos ansiedad. Como ocurre con los años, uno empeora físicamente, pero mejora porque llegan la madurez y la sabiduría. Uno entiende más a la gente, comprende más las debilidades humanas, porque ha dicho muchas veces de esta agua no beberé y otras tonteras. Yo creo que Sebastián está más tranquilo y creo que mucha gente así lo reconoce. En eso, creo que sus nietos y su señora, Cecilia, han ejercido una buena influencia.

¿Y qué piensa de esta idea que circula de Cecilia Morel candidata?

No, no tengo idea. La veo como cuñada, no más.

Usted tiene 67 años y una trayectoria en lo público, ¿se le ha vuelto más pesado el apellido Piñera?

Estoy muy conforme con ser Piñera. Con los padres que tuve, con las oportunidades que este país nos dio. Conforme con la familia Piñera -desgraciadamente el año pasado se murió nuestra hermana mayor, Guadalupe- y creo que tener un hermano Presidente es un motivo de profundo orgullo. Es más, creo que hizo un buen gobierno la primera vez, y creo que lo va a hacer aún mejor esta segunda vez.

Pero igual se siente expuesto.

Bastante más expuesto, por supuesto. Uno se siente más en la mira de mucha gente. Pero eso es parte del costo y bastante menor con respecto a la satisfacción de saber que un hermano fue Presidente de la República y que lo hizo bien, además.

¿Y estará pensado en una tercera, o no?

No creo.

¿No?

Bueno, yo no estoy metido en su cabeza, pero ya sería mucho pensar en cuatro años más. No lo veo.

Ahora, a mí me complicaba esto de ser miembro de la Concertación, tomar cargos de exclusiva confianza de la Presidencia y ser hermano del líder de oposición. Pero hoy, ya que dejé la DC, me siento mucho más liberado. Me costó, pero creo que la DC cometió varios errores durante el gobierno de la Nueva Mayoría (NM).

No se arrepiente de haber renunciado, entonces.

No. Primero, uno no puede decir que la DC tenga un proyecto político común. Dos, se rompió la fraternidad interna, cosa que quedó clara cuando piden la renuncia a la presidencia de la DC a Carolina Goic, al día siguiente de que le fuera mal en la primera vuelta presidencial.
Por otra parte, en el gobierno de la NM, con el peso que tenía de votación y parlamentarios, debería haber tenido mayor influencia en el programa. Y no la tuvo. Terminó siendo, como dijo el ministro del Interior de la época, el arroz graneado de la Concertación.

¿Cómo ha visto la actitud de la DC con el gobierno de su hermano?

Veo a la directiva con mucha fuerza para defender el proyecto en el cual ellos creen y mantener su autonomía de los exsocios de la NM. Distinto habría sido el gobierno anterior con una DC como la actual.

¿Se siente más afín a este gobierno que al de la Nueva Mayoría?

Completamente. La experiencia de la NM no fue exitosa. Y creo que este gobierno ha hecho un esfuerzo importante y ha recogido las banderas de buscar acuerdos en política. La NM no hizo una reflexión profunda sobre el diagnóstico errado sobre el cual se hizo el gobierno, ni por qué había perdido la vez pasada, cuando todos esperaban que Bachelet volviera a Chile para asegurarse la Presidencia. Y tercero, muchos partidos se sumaron a las demandas estudiantiles, en vez de conducirlas. Eso fue un error, porque se responde solo a los estudiantes, quienes demostraron ser poco solidarios y muy autoritarios.
Además, en la NM renegaron de los 20 años de la Concertación y le regalaron estas banderas a la centroderecha. Fue como una versión moderna de Freud, que en vez de matar a los padres para poder madurar, se matan ellos mismos. Aún más; a mucha gente le daba vergüenza lo que se hizo. Michelle Bachelet también renegó de la Concertación.

¿Y Piñera la rescata?

El país quedó agotado de la confrontación que se generó en el gobierno pasado y en ese sentido, Sebastián trajo un nuevo aire, con mayor nivel de confianza, y creo que ha recogido algunas ideas de la Concertación. La centroderecha ha recogido muchas cosas positivas de la Concertación. Ahí se produce la paradoja de ese asunto.

¿Ve a personas emblemáticas de la Concertación entrando al gobierno?

Veo prematuro y difícil que sectores emblemáticos de la Concertación entren al gobierno, pero sí han demostrado una clara voluntad de expresar ideas y experiencia, Ellos están disponibles a buscar acuerdos que vayan en beneficio de todos los chilenos.
Chile está en lo que se llama “la trampa de los países de ingresos medios”. Este país tiene hoy día un ingreso de 25 mil dólares, ha estado varias veces a punto de dar un salto y ser un país desarrollado y no lo ha hecho. Tenemos la obligación de dar ese salto.

¿Y qué es lo que ha faltado?

Ponerse de acuerdo. En Chile pasa un poco que la gente que busca acuerdos es mirada como sospechosa, como que no es consistente con sus principios. Y seamos claros: la única gente que no busca acuerdos son las dictaduras, donde imponen su voluntad sin ningún tipo de contrapeso.

Está todo encaminado para saltar al desarrollo. Sería muy triste que en 10 años más tengamos una segunda versión del libro de Aníbal Pinto: Chile, un caso de desarrollo frustrado. ¿Dónde visualiza el centro político? ¿Se cumple el sueño final de ver a los “moderados” juntos?

Debemos buscar un eje articulador de todos los sectores que creen que Chile está en condiciones de ser un país desarrollado y dispuestos a generar políticas públicas para este desafío, sean de izquierda, derecha, religiosos o no. Veo con dolor que hoy, después de vivir una dictadura, haya sectores que justifican a Pinochet y otros que aplauden a Cuba, Venezuela o Corea.

Prehistóricos

En materia de valores, mucha gente ha ido adaptándose hacia el desarrollo. ¿Sebastián Piñera tiene un cambio en ese sentido?

Yo creo que todo el mundo ha cambiado en los últimos 20 años, en términos de aceptar más la diversidad, y eso es un tremendo aporte. La diversidad sexual está ampliamente aceptada en todo el mundo.

¿Es usted partidario de la adopción homoparental?

Soy partidario del matrimonio homosexual y también de la adopción homoparental, siempre y cuando eso sea lo mejor para el niño. Aquí el que manda es el niño. Y quien debe adoptar al niño es aquel que pueda cumplir un rol que permita que el niño se desarrolle bien. En Chile ha habido muchos cambios en los últimos 10 años. Es un país extremadamente poco diverso, y que hayan llegado a Chile miles de migrantes ha cambiado la cultura de este país. La diversidad hace que este país sea mejor que lo que era hace 10 años.

A la derecha le ha costado más reconocer el valor de la diversidad…

Obviamente que cuesta. Antes había un mundo muy cerrado y cuesta entender las nuevas realidades que el mundo está viviendo. Pero recordemos que Chile fue el penúltimo país en el mundo en aprobar el divorcio y, además, con una gran dosis de cinismo. Fue uno de los últimos países en reconocer igualdad de derechos entre hijos legítimos e ilegítimos. Fue uno de los últimos países en el mundo en aceptar eliminar la pena de muerte. Los cambios han sido difíciles. ¿Se acuerda de toda la discusión que hubo a raíz del divorcio? Parece de la prehistoria. La ventaja es que, por suerte, la gente va aprendiendo con la experiencia.

Uno de los hitos en ese cambio es que finalmente, quiéralo o no, en el gobierno de Sebastián Piñera se implementó la despenalización del aborto en tres causales. ¿Es algo que le va a pesar o le va a sumar?

Creo que la sociedad chilena ha llegado a un grado de apertura mental en que está dispuesta a aceptar y valorar la diversidad en todos los planos.

En el gobierno aseguraron que iban a bloquear la posibilidad de un aborto libre. ¿Ve al Presidente Piñera cambiando de opinión?

No, no veo ni al gobierno ni a importantes sectores de la oposición avanzando hacia un aborto libre. Yo no lo he meditado en profundidad, pero, en principio, no sería partidario.
Pero en las tres causales sí.
La alternativa de dejarlo como estaba era mil veces peor. Se producen los mismos abortos de forma clandestina, con alto grado de riesgo de la vida de la madre. Y tampoco el país puede tener una política de persecución policial para meter presas a todas las mujeres que abortan en Chile. Así que dado el escenario que había, esta fue una muy buena opción. ¿Cuál es la opción óptima? Que nadie se vea en la necesidad u obligación de tener que abortar, pero eso es utópico. Creo que el país valora que se haya avanzado en esa materia.

Pasar el test

¿Cómo ve la ola feminista que Chile vive?

Creo que es producto de lo que está pasando en el mundo, lo cual me parece muy positivo. Estamos en un país extremadamente machista y ahora estamos pasando a un país menos machista y, en algunos casos, hemos extremado el tema del feminismo. Lo importante es mantener el equilibrio, porque no es legítimo juzgar conductas de hace 20 o 30 años, con los criterios actuales, salvo que sean delitos. Pero si uno revisa lo que fue el pasado, gran parte de la gente no pasaría el test. Ahora, creo que el país ha hecho un tremendo avance en que hoy todos tenemos conciencia de que a la mujer se le respeta, que no es no, de que hay una fuerte oposición cultural contra la violencia hacia la mujer, cosa que en Chile antes tampoco tenía una sanción social muy fuerte.

¿Cuando dice que ninguno pasaría el test, se refiere el acoso, al piropeo fuera de lugar?

Exactamente. Una broma, un piropo. Yo probablemente habría echado una broma hace 20 años y hoy no la hago. Ahora, no son delitos, por supuesto. Entonces es complicado intentar linchar en la plaza pública a todo el mundo. Hay que castigar a la gente que cometió delitos y creo que ahí se ha avanzado muchísimo. Y dos, creo que lo más importante es que todos los hombres hemos cambiado nuestra forma de actuar. Por suerte.

Cuando dice que se extrema el feminismo, ¿en qué sentido?

Son casos específicos. Uno puede decir que en algunos casos se está pidiendo que en cualquier denuncia, de inmediato la persona sea linchada públicamente. Yo creo que el principio de inocencia hay que respetarlo siempre.

¿Como en el caso de Villegas?

No, de ningún caso en particular. Pero sí me parece que una mera denuncia no debería llevar al linchamiento público de la persona. Insisto en que creo que el avance que ha tenido Chile hoy día es súper importante. Y también creo que el gobierno anterior, de la Presidenta Bachelet, ayudó bastante a este cambio cultural que ha tenido Chile, en términos de diversidad sexual, en términos de respeto a las mujeres, condenar socialmente la violencia. Que la gente acoja con más cariño la migración son cambios que se produjeron, que se asentaron en el gobierno pasado y que fueron muy positivos.

A Piñera de repente se le arranca la moto y dice cosas desubicadas sobre las mujeres.

No voy a pelar a mi hermano en esa materia.

¿Pero cree que él hace un esfuerzo por adaptarse a estos nuevos tiempos?

Toda la gente ha cambiado con los tiempos. Si no, vea las películas o las teleseries o los programas de televisión en Chile de hace 30 años y que nadie se escandalizaba. Hoy, alguien hace un programa como ese y lo sacan altiro de la televisión

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