Las nuevas exigencias que buscan traducir los riesgos de la sostenibilidad al lenguaje de los negocios
La incorporación de las NIIF S1 y S2 en la reportabilidad corporativa busca que las empresas transparenten los efectos financieros de los riesgos y oportunidades asociados a la sostenibilidad y cambio climático. El gerente general de Proyecta Impacto, Andrés Sepúlveda, advierte que postergar este análisis podría dejar a empresas expuestas a impactos directos en su operación.
La incorporación de los riesgos climáticos, la disponibilidad de recursos y las nuevas exigencias regulatorias está transformando la forma en que las empresas gestionan sus negocios y toman decisiones financieras. Estos desafíos y los cambios que enfrenta el mundo corporativo en materia de reportabilidad y gestión de riesgos ESG los conversó el socio y gerente general de Proyecta Impacto, Andrés Sepúlveda, en un nuevo capítulo de Hub Sustentabilidad en Radio Duna.
Según explicó, uno de los principales avances es la incorporación de las NIIF S1 y S2, que buscan complementar la información financiera tradicional con antecedentes sobre sostenibilidad y cambio climático que puedan tener efectos en el desempeño futuro de una compañía. “Las NIF hablan el lenguaje del negocio y buscan traducir sostenibilidad al lenguaje del negocio”, afirmó Sepúlveda.
El experto explicó que esta mirada obliga a ampliar los mecanismos tradicionales de gestión de riesgos. “Aquí hay riesgos relevantes que provienen de la sostenibilidad o del cambio climático, y que si tú no los consideras en tu gestión de riesgos, significa que estás tuerto, digamos, estás mirando solo con un ojo y no con ambos ojos todos los riesgos”.
La importancia de este análisis, agregó Sepúlveda, se refleja cada vez más en situaciones concretas. Eventos como lluvias torrenciales, marejadas o cortes de rutas pueden afectar directamente la continuidad operacional de una empresa, mientras que la escasez hídrica puede transformarse en un riesgo para proyectos intensivos en el uso de agua. “Las empresas aprendan progresivamente a traducir a lucas, a resultados financieros, qué pasa con sus riesgos y sus oportunidades de sostenibilidad”, sostuvo.
Sepúlveda ejemplificó que una empresa podría realizar una gran inversión y completar todos sus procesos de permisos y construcción, pero enfrentar posteriormente restricciones que no fueron consideradas en su planificación. “Si es que yo no me hago cargo de esta potencial falta de agua, por ejemplo, significa que eventualmente no voy a poder operar mi data center y hago una inversión tremenda, paso por todos los permisos, construyo, instalo, opero y me encuentro que no tengo agua”.
En esa línea, el gerente general de Proyecta Impacto destacó que el objetivo no es que todas las empresas enfrenten necesariamente los mismos riesgos, sino que puedan realizar un análisis estructurado que les permita identificar cuáles son realmente relevantes para su actividad.
Más tiempo para prepararse
La entrada en vigencia de estas exigencias en Chile fue postergada, una decisión que, según Sepúlveda, debe entenderse como una oportunidad para que las empresas avancen en su preparación. “La invitación también es esa, en el fondo, a que las empresas no se dejen estar un año más, sino al contrario, que trabajen, digamos, este año dando primeros pasos hacia adelante para entender, para conocer, para hacer un primer ejercicio”.
Además, explicó que la implementación contempla una serie de medidas graduales que buscan facilitar la adaptación de las compañías. Entre ellas, mencionó que durante el primer año existen alternativas para concentrar inicialmente el reporte en los aspectos climáticos asociados a la S2 y aplicar ciertos alivios en materias como la medición de emisiones.
Según explicó Sepúlveda, este proceso representa también una oportunidad para aquellas empresas que aún observan la sostenibilidad principalmente como un costo o una exigencia de cumplimiento. “Aquí existe una metodología clara, tangible, paso a paso, que te dice, ¿cómo yo puedo ver el efecto financiero de mis esfuerzos de sostenibilidad? ¿Cómo yo puedo integrar los riesgos y las oportunidades?”.
El riesgo de llegar tarde
Sin embargo, el especialista advirtió que esperar hasta el último momento puede generar dificultades que van más allá del cumplimiento de una norma. A diferencia de una memoria corporativa, explicó, este proceso requiere desarrollar previamente una gestión interna capaz de identificar, evaluar y abordar los riesgos. “En memoria, uno levanta información, la ordena de manera coherente y la publica. Aquí hay que tener el contenido, hay que tener detrás la sustancia, digamos”, afirmó. “Hay que hacer la pega de gestión detrás de antes de la reportabilidad”.
Entre los riesgos de una preparación tardía mencionó aspectos regulatorios, reputacionales, comerciales y de acceso a mercados de capitales. Pero, a su juicio, el mayor riesgo está en no identificar amenazas que podrían afectar directamente al negocio. “Lo más de fondo es el corazón de la norma. Es decir, si tú no haces este ejercicio, vas a estar dejando de lado los riesgos climáticos y los riesgos de sostenibilidad”, sostuvo.
“Eso te puede pegar mucho más fuerte en el negocio que cualquier regulación. La regulación es una invitación a que las empresas se adelanten y tengan esta mirada completa. Si no lo hacen, pueden tener pérdida de continuidad operacional, pueden tener pérdidas u otro tipo de incumplimientos, pueden tener una serie de otros riesgos que se concreten sin que ellos se hayan preparado correctamente”, terminó diciendo.
Revive la entrevista completa aquí:
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