Alerce bandera: un desconocido fenómeno de los gigantes del sur de Chile

Autor: Guy Wenborne

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Esta historia habla de una rareza. También de un viaje. Y de una fotografía.

Cuenta el destacado fotógrafo Guy Wenborne (@guywenborne): “Trabajando para la Fundación San Ignacio de Huinay, organizamos una expedición a esa zona con mis amigos escaladores Erick Vigoroux, Claudio Vicuña y Francisco Herrera. Ellos fueron mi apoyo de escalada para poder fotografiar en detalle los alerces extremos”. Eso ocurrió en un lugar ubicado al sur de Hornopirén, a 15 kilómetros del límite con Argentina, en el valle río Lloncochaigua, en la Región de Los Lagos. Al interior del fundo que esa fundación tiene en el Fiordo Comau.

No fue una tarea simple. Es tan difícil el acceso hasta allí, que Wenborne y sus acompañantes viajaron en un helicóptero que los dejó en lo alto de una gran pared de granito, cuya cara norte se precipitaba verticalmente hasta un lago a casi mil metros más abajo. Justo allí estaban estos alerces tan particulares. El fotógrafo los retrató en imágenes como la que está en esta página.

Los alerces son árboles característicos del sur de Chile y Argentina, y son conocidos por ser la especie arbórea más longeva de América del Sur, con una altura entre 50 y 60 metros. Los llamados “alerces bandera” crecen en pequeñas terrazas de paredes verticales de granito desnudo y se desarrollan en entornos físicos y climáticos realmente extremos. Son de mucha edad debido a lo difícil de las condiciones donde habitan.

Algunos de ellos logran tener un desarrollo muy vertical y curiosamente todo su follaje está orientado hacia un lado específico. “En este caso, todas sus ramas habían crecido orientadas al norte y en dirección opuesta a la pared de granito. El lado opuesto de su follaje estaba absolutamente liso y desnudo, de un color y textura perfectamente plano”, dice Wenborne. “Fue tremendamente intrigante ver este tipo de crecimiento”.

¿Será que la radiación de calor que refleja la pared de granito no permite el crecimiento de ramas ni hojas? ¿La nieve que se desprende de la ladera arrasa en su caída con el follaje? ¿Será que el viento predominante hace que crezcan sólo en ese lado? ¿Serán todas las anteriores? Esas fueron algunas de las preguntas que se hizo Wenborne al encontrarse con este fenómeno. Al consultar a expertos de la Universidad Austral de Valdivia, terminó con aún más interrogantes.

¿Por qué puede suceder este fenómeno? Hablamos con el biólogo Nicolás Lavandero, quien nos dijo que es un fenómeno poco estudiado, pero piensa que podría deberse a un tema de luz: “Las horas de luz efectivas por el lado del muro son considerablemente menores que al otro lado”.

También explica que las plantas maximizan su superficie fotosintética en los sectores con mayor luminosidad, sacrificando las ramas menos eficientes. Esto, sumado a su lento crecimiento, su longevidad y la incapacidad de las coníferas de producir ramas nuevas en madera vieja, hacen que el efecto sea más notorio en estas especies, ya que la selección de ramas ocurriría a una temprana edad, aun cuando están cercanas al ápice del árbol.

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