Cáncer de tiroides: qué es y cuáles son los factores de riesgo y las señales de alerta
El endocrinólogo y docente de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo, el Dr. Hernán Tala, detalla los principales puntos que se deben tener en consideración sobre la enfermedad.
El cáncer de tiroides es una proliferación de células que comienza en la glándula tiroidea, una glándula con forma de mariposa que está en la base del cuello, bajo la llamada “nuez” o “manzana” de Adán.
Se trata de una enfermedad que, en un principio, podría no mostrar signos. Sin embargo, a medida que avanza, es posible que se presenten ciertos síntomas.
De acuerdo a los médicos de la Clínica Mayo, entre estos se encuentran:
- Un bulto (nódulo) que se puede sentir a través de la piel del cuello.
- Sensación de que los cuellos ajustados de las camisas aprietan demasiado.
- Cambios en la voz, lo que incluye una ronquera cada vez mayor.
- Dificultad para tragar.
- Hinchazón de los ganglios linfáticos en el cuello.
- Dolor en el cuello y en la garganta.
El endocrinólogo y docente de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo, el Dr. Hernán Tala, explica: “La tiroides es una pequeña glándula con forma de mariposa, ubicada en la parte delantera del cuello, justo bajo la ‘manzana de Adán’, rodeando la tráquea”.
“Aunque pesa solo entre 15 y 20 gramos, su trabajo es enorme: produce las hormonas tiroideas (T4 y T3), que funcionan como la ‘bencina’ del cuerpo”.
“Estas hormonas regulan la velocidad con que gastamos energía, la temperatura corporal, el ritmo del corazón, el funcionamiento del intestino, el ánimo, la concentración y el ciclo menstrual en las mujeres. En los niños, además, son esenciales para el crecimiento y el desarrollo del cerebro. Para fabricarlas, la tiroides necesita yodo, que obtenemos de los alimentos y de la sal yodada”.
Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de tiroides
El cáncer de tiroides es aproximadamente tres veces más frecuente en mujeres que en hombres y suele aparecer entre 30 y 60 años, afirma el Dr. Tala.
Detalla que entre los principales factores de riesgo se encuentra haber estado expuesto a radiación en el cuello durante la infancia —por ejemplo, por radioterapia para otros cánceres—, tener familiares directos con cáncer de tiroides y presentar ciertos síndromes genéticos, como la neoplasia endocrina múltiple tipo 2, asociada al cáncer medular.
“Estudios recientes sugieren, además, que la obesidad podría aumentar el riesgo”.
Sin embargo, el endocrinólogo precisa: “Cabe aclarar que las radiografías dentales entregan dosis muy bajas de radiación y no deben generar alarma, aunque es razonable usar el protector de cuello”.
Al ser consultado sobre si las personas con hipotiroidismo o hipertiroidismo son más propensas a desarrollar cáncer de tiroides, comenta: “En general, no. El hipotiroidismo (tiroides ‘lenta’) y el hipertiroidismo (tiroides ‘acelerada’) son alteraciones del funcionamiento de la glándula, mientras que el cáncer es un crecimiento anormal de sus células”.
“Son enfermedades distintas, y tener una no significa que se vaya a desarrollar la otra. No obstante, hay algunos matices. En la tiroiditis de Hashimoto, la causa más común de hipotiroidismo, algunos estudios muestran una leve asociación con el cáncer papilar. En la práctica, estas personas no necesitan preocuparse más que el resto de la población, pero si notan un bulto nuevo en el cuello, deben comentarlo con su médico”.
Existen distintos tipos de cáncer de tiroides. El cáncer papilar de tiroides es el más común. Si bien, puede ocurrir a cualquier edad, es más frecuente en personas de entre 30 y 50 años, afirman los médicos de la Clínica Mayo.
El Dr. Tala, de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo, dice que el cáncer papilar de tiroides representa alrededor de nueve de cada diez casos, y que más del 90 a 95% de estos pacientes sigue con vida a una década de la aparición de la enfermedad. La mayoría llega a curarse por completo, afirma.
“En los tumores pequeños, de menos de 1 cm y totalmente localizados dentro de la tiroides, el pronóstico es aún mejor: muchos no crecen, e incluso podrían mantenerse solo en observación (lo que se conoce como ‘vigilancia activa’). En cambio, los tumores más grandes o que se extienden a los ganglios requieren un manejo activo, que en general implica cirugía. Corresponde al médico evaluar estos factores para decidir el mejor manejo en cada caso”.
Otras formas menos comunes de cáncer de tiroides, como el cáncer medular y el anaplásico, son más agresivas.
Es clave consultar a especialistas para evaluar cada caso particular y las mejores formas de abordarlo, subraya el endocrinólogo.
Qué señales de alerta se asocian a un posible cáncer de tiroides
El Dr. Tala sugiere consultar con médicos si se nota un bulto en el cuello, especialmente si crece rápido o es duro, ya sea en el centro del cuello o hacia los lados (ganglios).
“Aunque son síntomas muy poco frecuentes, también se debe consultar ante una ronquera que dure más de tres semanas sin causa aparente, o ante dificultad para tragar o respirar”.
“Además, deben evaluarse quienes recibieron radioterapia en el cuello durante la infancia, quienes tienen dos o más familiares directos con cáncer de tiroides y quienes descubrieron un nódulo por casualidad en una ecografía o escáner realizado por otro motivo”.
“A diferencia de lo que ocurre con el tamizaje o screening de otros cánceres, no se recomienda hacerse ecografías de tiroides o de cuello de rutina si no existen estos antecedentes o no existe palpación anormal del cuello. Lo que sí es recomendable es que, en los controles preventivos, su médico le palpe el cuello para descartar algún bulto relevante”.
En Chile, el cáncer de tiroides está incluido en las Garantías Explícitas en Salud como GES N° 82, para personas de 15 años y más. En menores de 15 años, está cubierto por el GES Nº 14: “Cáncer en personas menores de 15 años”.
Respecto a los costos del tratamiento, los beneficiarios de FONASA tienen cobertura completa en el sistema público, precisa el Dr. Tala.
“Quienes cotizan en Isapre tienen un copago definido (conviene verificar el monto vigente con su previsión) y deben atenderse en los centros designados por su Isapre. Para activar la garantía, el médico debe completar el Formulario de Constancia de Paciente GES”.
“También existe la opción de tratarse por la modalidad de ‘libre elección’, eligiendo un prestador que no forma parte de la red GES. En ese caso, la cobertura dependerá de su plan de salud y del centro al que acuda”.
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