Contenido presentado por Huawei

Las tecnologías que buscan convertir a tu celular en una consola portátil


El tiempo del Angry Birds y el Candy Crush ya se está terminando. Ahora, los nuevos celulares han sido capaces de demostrar que se la pueden con juegos mucho más complejos y parecidos a los de las consolas, como PUBG o Fortnite, cuyas versiones móviles permiten llevar a cualquier lado la acción más impactante.

Y es cosa de tiempo para ver como más y más juegos llegan, ya que las compañías se están preparando para recibirlos. ¿Cómo? Incorporando una serie de tecnologías que hacen que jugar en un teléfono sea una experiencia mucho más placentera para los jugadores.

Porque más allá de tener teléfonos más potentes, también queremos que sean más cómodos y útiles para los gustos exigentes de los gamers. Y esto es lo que están haciendo los fabricantes de smartphones para adecuarse a este nuevo público.

Cuestión de temperatura

Uno de los principales problemas que presentaban hasta ahora los dispositivos móviles a la hora de jugar era el excesivo calor que generan. Las consolas portátiles suelen ser más gruesas y tienen sistemas de ventilación ya que por lo general no van en nuestros bolsillos. Un teléfono celular no puede darse ese lujo.

Se trata de un problema importante, considerando que un teléfono puede fácilmente superar los 60 grados celsius luego de estar reproduciendo contenido 3D de alta calidad, que es el que fuerza al extremo la potencia del equipo.

Para eso, las compañías están invirtiendo en tecnologías de disipación de calor, que permiten exigirle más rendimiento a los equipos sin que se estropeen o el usuario lo note.

Un buen sistema de enfriamiento significa sesiones de juego más largas y con mejor desempeño

Un ejemplo de esto está en el Huawei Mate 20 X, el teléfono con el que la compañía asiática busca influir en el mercado de los gamers. Este equipo es el primero en el mundo que viene con un sistema de enfriamiento que usa una cámara de vapor, pero también una lámina de grafeno funcionalizado, una tecnología patentada por Huawei y que es cuatro veces mejor que el aluminio y 12 veces mejor que el cobre.

El grafeno absorbe y guía el calor hacia las cámaras de vapor, que son las que finalmente se encargan de eliminar el molesto aumento de la temperatura, permitiendo que el celular no solo que sea más cómodo al momento de jugar, sino que también los componentes del teléfono duren por más tiempo.

Baterías y controles

Otro aspecto muy importante en el que se está trabajando es el de las baterías, ya que los juegos son la principal fuente de descarga de los teléfonos, por la cantidad de recursos que utilizan.

De allí que, si se quiere un teléfono que no comience a descargarse en medio de una partida, lo ideal es que sean teléfonos con baterías superiores a los 4000 mAh, y en lo posible, con carga rápida para dejarlo cargando entre partidas o en los momentos de descanso. Por eso los teléfonos para jugar suelen tener grandes pantallas, no solo para ver mejor, sino que también para almacenar todo ese poder.

Junto con esto, el mercado de los mandos bluetooth también está creciendo. Estos productos permiten agregar los siempre agradecidos botones y joysticks a una experiencia que, por lo general, se comanda solo a través de gestos y de la pantalla táctil.

Hay dos tipos de mandos: los que son controles tradicionales que se adhieren al celular a través de algún soporte, y los que se suman a los costados del teléfono haciendo que se parezcan más a una consola portátil.

Cualquiera sea el formato, debes asegurarte que los juegos sean compatibles con los controles, lo cual aparece como un ícono en la descripción de cada juego que descargas.

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