Columna de sismología: El Cordón Caulle, y por qué está en Alerta Amarilla

El Cordón Caulle ha hecho la erupción más grande de Chile en los últimos 10 años, y se tomó las noticias vulcanológicas la última semana debido a su alerta amarilla. ¿Qué significa esto, y por qué es relevante?


Cuando hablamos de un volcán, en general se nos viene a la mente la imagen de un cono nevado, bastante simétrico, que puede entrar en erupción. Pensamos en un Villarrica, un Osorno, un Fuji. Pero en Chile tenemos a un sistema volcánico que entró en alerta amarilla hace menos de una semana, y que produjo la erupción más grande los últimos 10 años: el Cordón Caulle.

En la precordillera de la región de los Ríos, entre los lagos Ranco y Puyehue, vive el Complejo Volcánico Puyehue-Cordón Caulle. Es una cadena orientada hacia el Noroeste, que tiene al volcán Puyehue en su extremo Sureste. En el pasado, la actividad del Cordón Caulle involucró magma muy viscoso, por lo que sus despertares suelen ser bastante explosivos. Estos no usan las mismas salidas para el magma, ya que han ido cambiando en el tiempo. Eso se aprecia en los ríos de lava producidos en los años 1921, 1960, y 2011, que en el siguiente cuadro se ven en coloreados (1921 en verde, 1960 en amarillo, y 2011 en rosado).

La última vez que el Cordón Caulle definió que era tiempo de rugir fue el año 2011, cuando a fines de abril de ese año se comenzaron a registrar varios enjambres sísmicos importantes. Estos enjambres fueron creciendo tanto en el tamaño como en cantidad de los sismos involucrados, indicando que el magma quería llegar a la superficie, y estaba abriendo camino poco a poco. La pregunta era: ¿llegaría? El Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur subió el nivel de alerta a amarillo en mayo, señalando que el volcán no estaba en su estado base. A principios de junio se registraron más de 200 sismos por hora, muchos de magnitud 4.5. ¡Más de 3 sismos por minuto! Así, la alerta subió a roja: la erupción era inminente.

La erupción partió un 4 de junio, con una enorme nube de tefra que con más de 15 kilómetros de altura viajó en dirección a Argentina. Una erupción así de grande suele producir rayos, como se ven en la foto de arriba de Francisco Negroni. Pero la tefra no se quedó cerca del Caulle. Los vientos la llevaron hacia el norte, alcanzando incluso a ciudades como Temuco, cubriendo autos, calles y casas al amanecer. Un detalle acerca de la tefra, o ceniza volcánica: se forma cuando el magma, que tiene mucho gas dentro de él, llega a la superficie, y es molido en muchos trozos muy finos. Tan finos como un milímetro de diámetro, o tamaños ya microscópicos. No es ceniza, es roca molida, con trozos de vidrio, y es muy, muy fácil de aspirar. Por eso es nefasta para la salud (y para los parabrisas de autos, porque los raya).

La erupción del Caulle fue tremendamente explosiva, ya que el magma tenía muchísimo gas en su interior. Generó flujos piroclásticos y contaminó las aguas de los ríos cercanos que terminaron formando grandes depósitos de piedra pómez en el lago Puyehue (como se ve en la foto de más arriba, también de Francisco Negroni). Pero en la medida que fue perdiendo gas, la erupción dejó de ser tan explosiva y comenzó a ser un poco más efusiva, con ríos de lava muy viscosa, que fluye poco. La erupción terminó en abril de 2012, casi un año desde el primer enjambre. Durante ese tiempo, el cráter por el cual se generó la erupción se achicó de unos 400 metros de diámetro hasta unos 50 metros de diámetro semanas después. Esto generó que el magma se “estancara” cerca de la superficie, lo que generó un levantamiento del suelo en una zona bien localizada cercana al cráter principal. Jonathan Castro, de la Universidad de Mainz, en Alemania, y sus colegas de diversos países lograron estimar que el volumen de esta intrusión de magma estancada (que técnicamente se llama “lacolito”) era de unos 0.8 kilómetros cúbicos. Eso es más de 700 veces el volumen del Estadio de Wembley (ese mismo donde el Matador y Alexis le ganaron a Inglaterra). Enorme.

Durante la erupción misma se detectó que, como el Caulle erupcionó tanto magma, el volcán se “hundió” varios metros en algunas partes, lo que da cuenta de la enorme cantidad de magma involucrada en la erupción. Pero entre 2012 y 2015 el suelo de este complejo se levantó 0.8 metros; y desde 2016 hasta ahora ha vuelto a inflarse, lo que ha sido reportado en diversos estudios, en los cuales ha participado el chileno Francisco Delgado, de la Universidad de Cornell. El asunto es que, para que eso ocurra, lo más probable es que sea debido a que se inyectó magma durante los años que siguieron a la erupción, por lo cual el Cordón Caulle tiene material para erupcionar.

Esto nos lleva a lo que ha ocurrido recientemente en el volcán. El Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur, que mantiene el monitoreo sobre nuestros volcanes, ha reportado que en los últimos meses hubo un aumento sostenido en la cantidad de sismos relacionados con la generación de fracturas (barras rosadas en la figura de abajo). Además, el tamaño de éstos ha aumentado también, y la mayoría de estos sismos se ha focalizado en la misma zona, hacia el Noroeste del cráter de la erupción del 2011. Por otra parte, se registraron 9 sismos llamados híbridos, que se generan cuando un fluido genera una ruptura en la corteza, y luego ocupa esa fractura al moverse. Todo esto, sumado a la inflación que les comentaba, arman un escenario donde pareciera ser que el magma se está abriendo camino hacia la superficie. Y lo está haciendo de forma algo parecida a lo que ocurrió el 2011.

¿Terminará en el mismo resultado? No lo sabemos, y puede que de hecho no haya ninguna erupción, pero con el Caulle hay que estar atentos. El Sernageomin decretó la Alerta Amarilla, justamente para marcar que el volcán no está en su estado base, y que tenemos que poner atención. Es muy importante tener claro que, si bien no podemos predecir, podemos anticipar el comportamiento del volcán, basados en las observaciones que tenemos sobre él. Y en ese sentido hay que confiar en los profesionales del Observatorio Volcanológico, que siguen 24/7 a este complejo volcánico que nos podría traer más de un problema.

Cristian Farías Vega es doctor en Geofísica de la Universidad de Bonn en Alemania, y además profesor asistente en la Universidad Católica de Temuco. Semanalmente estará colaborando con La Tercera aportando contenidos relacionados a su área de especialización, de gran importancia en el país dada su condición sísmica.

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