"Make Colo Colo Great Again": la reconversión de "Pancho Malo" como fanático de Donald Trump

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Durante más de dos décadas llevó el peso de su vida sobre el tablón. Fue líder de la Garra Blanca por 10 años, hasta que, en 2012, Blanco y Negro le aplicó derecho de admisión. Hoy, seis años después, atiende sus negocios en el extranjero. Se asume como un ferviente admirador de Trump y seguidor de las ideas de derecha. Insiste en que Sebastián Piñera debe disculparse con el líder republicano y persigue el sueño de convertirse en el presidente de Colo Colo. Ésta es la vida de "Pancho Malo" lejos de los estadios.




—La nota será un bombazo. ¿Saldrá completa? Será un notición —anticipa.

Francisco Muñoz Carrasco o Pancho Malo, como se lo conociera durante su período como barrista, está aburrido de Pablo Guede. No lo ha dicho una vez, dos veces o tres veces; lo dice tras cada partido que disputa su querido Colo Colo. Está convencido de que los planteamientos y la escasa autocrítica del técnico argentino no hacen justicia a la historia del club. El pasado martes, tras la derrota que sufrieron los albos frente a Atlético Nacional en su debut internacional, Muñoz se descargó en su cuenta de Facebook. "Llevo meses anunciando que Guede fracasaría en la Copa Libertadores, solo es un vendehumo y un chanta que hoy nuevamente se ríe del pueblo colocolino", escribió. También dedicó palabras al "nefasto manejo" de Aníbal Mosa.

Bastan un par de minutos, lo que toma revisar los primeros resultados, para advertir que su perfil de Facebook se transformó en una suerte de trinchera desde la que suele criticar el presente deportivo de Colo Colo y del que fue, por 20 años, 10 como líder, su hogar: la Garra Blanca.

No le queda de otra.

En noviembre de 2012, en el Bicentenario de La Florida, fue la última vez que pudo acompañar al cuadro albo en el estadio. Desde entonces, Blanco y Negro, concesionaria a cargo de la institución, prohíbe su ingreso. "Claramente fue una maniobra política, una persecución que me hicieron para implementar el Plan Estadio Seguro. Me usaron de chivo expiatorio, ya que hoy ingresan los bombos y las banderas", asegura.

El romance entre Muñoz y Colo Colo comenzó hace más de tres décadas. En 1986, detalla. Tres años más tarde, durante la campaña El Monumental va, se hizo socio, y en 1992 ingresó oficialmente a la barra. Una década después, en abril de 2003, en plena quiebra del club, asumió la conducción de la Garra Blanca. "Mi paso marcó un precedente en el barrismo chileno, creo que marcamos un camino en materia de espectáculo y de organización", dice. Recuerda, con orgullo, el recibimiento que prepararon para la final de la Copa Sudamericana de 2006: "Dejamos a Sudamérica a la altura de un poroto". Y se felicita por haber acabado con el "lumpen". "Cuando asumimos, había un abundante tráfico de droga, asaltos a los hinchas en los kioskos y los baños. Todas esas conductas anómalas fueron erradicadas", sostiene.

Hoy, sin embargo, desde la distancia, sigue con decepción el rumbo que ha tomado la barra. "Para mí sólo le queda el nombre, porque perdió su mística y su hegemonía". Cuenta, además, que cada semana, tras cada compromiso, acumula cientos de mensajes de hinchas asaltados, que asisten con mucho temor.

Una nueva vida

Alejado de los estadios, Francisco Muñoz parece, por momentos, querer distanciarse de Pancho Malo. Sin paradero fijo, fuera de Chile y en constante movimiento, atiende sus negocios. La que es su nueva vida, la que no se conoce. "Mi residencia es incierta, en los últimos meses estuve viajando por Perú, Panamá, México, Estados Unidos y Argentina", asegura. En su perfil de LinkedIn, se anuncia, desde 2014, como un consultor internacional "experto en recursos humanos" y "especialista en escenarios de alta complejidad para materias políticas y empresariales".

—¿Por qué optaste por ese camino?

—Durante los años que estuve en el fútbol, hice muchas relaciones por todo el hemisferio. A través de otros líderes de barras, siempre mantuve una comunicación fluida, y ellos también en sus países tienen muchos contactos con políticos y empresarios. En el período de una década, que fue el mío a cargo de la barra de Colo Colo, hice una red de contactos muy importante. Por eso me convertí en un gestor y facilitador de negocios, tanto para personas naturales como para empresas. O sea, es ser un autodidacta. Efectivamente, estudié Ingeniería en Informática e Ingeniería en Marketing, cursé tres años de ambas carreras. No las terminé, ya que las redes de contactos que hice me permiten vivir bien. Aproveché estas oportunidades y, con eso, pude iniciar un campo laboral bastante exitoso.

Francisco Muñoz habla pausado, se toma su tiempo para responder, pero no escapa a ningún tema. Sin grises, dice él, emulando a uno de sus referentes: Donald Trump. No tiene problemas para pasar del tablón al terreno político, donde se asume como un ferviente defensor de las ideas de derecha. Dirá que, sin embargo, es respetuoso de lo que piensa el resto; que valora la figura de Augusto Pinochet; que su postura política le valió enemigos en la barra -aunque su gestión fue la que predominó- y que, pese a su importancia, la política no debe involucrarse en el fútbol: "tiene sus propios espacios".

Su ADN político está a la vista. En su Twitter destaca la frase "Nada es gratis en la vida", seguida por las banderas de Estados Unidos y, entre ellas, el eslogan de campaña de Trump: "Make America Great Again". Además, suele retuitear las publicaciones del líder republicano y enfrascarse en discusiones con defensores de Fidel Castro y Nicolás Maduro. En sus propios tuits, acostumbra mencionar las cuentas "Gire a la Derecha" y del ex presidenciable José Antonio Kast.

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Perfil de Twitter de Francisco Muñoz.[/caption]

—¿Qué es lo que te llama la atención de Donald Trump?

—Soy un partidario del Presidente Trump desde mucho antes de la primaria republicana. He seguido su carrera como empresario, me parece una persona muy frontal, sincera y directa, con una enorme capacidad de gestión. Y creo que acá en Chile hay mucha ignorancia sobre el tema. La mayor cantidad de los hispanoamericanos que residen en Estados Unidos son militantes o simpatizan con el Partido Republicano, prueba de ello es que en el Estado de Florida, donde viven muchos inmigrantes y latinos, Trump sacó amplia mayoría. Él demostró que la prensa progresista hizo proyecciones falsas tratando de manipular a los electores, que fue un accionar desesperado del presidente Obama en ejercicio. Y él, Obama con Hillary Clinton, son grandes responsables de la guerra en Siria, que costó vidas de soldados americanos y que sólo benefició a las empresas que vendían las armas. Además, el Presidente Trump ha impulsado una política bastante fuerte en el hemisferio para poder liberar a Venezuela y Cuba, y para detener el programa nuclear de Corea del Norte, que es una amenaza para todo el mundo. El tipo propuso soluciones simples a problemas reales de Estados Unidos, logró un amplio crecimiento económico en su primer año de mandato. Hace la pega.

Cuando se refiere a Trump, y especialmente a sus detractores, Muñoz hace hincapié en "la ignorancia" que, sostiene, propició la izquierda. "Es muy buena en eso: en viralizar, en vender su discurso de igualdad, de progresismo. Pero como dijo el Presidente Trump en la ONU, 'el problema de Venezuela no es que implemente el socialismo, sino que implantó el socialismo como es'".

—Bajo ese contexto, creo que es importante que el futuro presidente de Chile, Sebastián Piñera, rectifique muchas declaraciones desafortunadas que hizo hacia Trump, descalificaciones por lo demás, porque más allá de que sea Donald Trump, es el presidente de Estados Unidos. Chile, por un tema económico, de solvencia, jamás debe tener malas relaciones con Estados Unidos. Así que sería importante que, bajo su mandato, se rectifiquen estos desaciertos comunicacionales, porque Chile debe estar totalmente alineado con las políticas del Presidente Trump para todo el hemisferio, sobre todo en relación a lo que está ocurriendo en Venezuela y en Cuba.

—¿Cuál es tu opinión sobre las elecciones pasadas y el próximo gobierno?

—Las últimas elecciones fueron producto del malísimo gobierno de Bachelet, donde dio un rol demasiado importante al Partido Comunista y, obviamente, eso provocó un endeudamiento al país, y permitió también que Piñera apareciera como una buena opción. No soy piñerista, no voté por Piñera y nunca voy a ser piñerista por un tema de dignidad, porque fue un gobierno que me persiguió. Uno sí espera que al país le vaya bien. En el primer año, creo que el discurso va a ser que están tratando de revertir el desastre que dejó Michelle Bachelet. Eso puede llevar hasta cuatro años, porque tiene que haber un instrumento comunicacional como sustento político para defenderse si las cosas no se dan.

—Mencionas mucho a José Antonio Kast en Twitter, ¿te gustaría como Presidente?

—Es una persona consecuente con sus ideas y sus principios, con una fe importante. Comparto varias de las cosas que propone. Pero no estoy de acuerdo con él cuando hace mucho hincapié en la austeridad. Ésa es una técnica vieja de la UDI, el 'no tenemos dinero'. Y eso lo hacen porque detectan la necesidad de la gente y quieren que les trabajen gratis. Por eso me resultaba cómico cuando, en la campaña de Piñera, llamaban a voluntarios, gente que gastaba de su dinero en locomoción, tiempo y almuerzo, trabajar para que lleguen otros a ocupar los cargos y hacer negocios. No hay que mentirle a la gente: la política es un negocio, la gente llega a hacer sus movidas y eso nunca va a cambiar. No me gusta ese discurso de austeridad. Siempre hay que invertir para ganar. Así como la izquierda condena a millones de personas a la pobreza, hay un sector de la derecha que te quiere condenar a ser su empleado. Y yo siempre me he rehusado a colgar de la cuerda de cualquier patán.

—¿Te gustaría seguir una carrera política? ¿Asumirías como Ministro de Deportes, por ejemplo?

—No, no me interesa trabajar en el Estado, porque soy muy honesto. A mí me interesa mucho el plano comercial, estar ligado al mundo privado. Y no me gusta el Estado, que te estén todos mirando porque hiciste un negocio, andar en la boca de la gente por eso. Porque el lucro no es malo, uno vive de eso. Con eso, uno puede aspirar a una mejor calidad de vida, lo que es totalmente legítimo. Todos los que condenan el lucro son los que admiran a Fidel Castro, que su hijo se pasea por Europa en un yate de 50 millones de dólares, o al ignorante de Nicolás Maduro, que anda con un reloj de 50 mil dólares. A mí no me interesa el Estado. Sí podría aportar porque tengo mucho manejo de recurso humano, tengo acceso a cualquier barrio del país. Pero no, no es lo mío.

La presidencia de Colo Colo

Lo esbozó en varias oportunidades. Es su sueño y, también, su meta. Cansado de la que, para él, ha sido una pésima gestión, Francisco Muñoz desea ser el presidente de Blanco y Negro y devolver a Colo Colo al sitial que dice merecer. El 20 de abril de 2017 compartió en su cuenta de Facebook una oferta concreta. En la publicación, que acompañó con una imagen suya en la que exhibía un look diametralmente opuesto al que ofreció en sus años de barrista, apuntó: "Cito públicamente al Sr. Mosa a vender sus acciones en ByN, mi oferta son 15 millones de dólares, firmamos acuerdo ante notario cuando él lo desee". Casi un año después, Muñoz mantiene su postura.

—Mi aspiración es ser presidente de Blanco y Negro. Tengo importantes empresarios en el hemisferio que me respaldan. Mucha gente me pregunta por qué no lo he hecho y es porque, hoy en día, nadie está vendiendo las acciones. Hay un juicio en la Cámara de Comercio, entre Leonidas Vial y Aníbal Mosa. Dependiendo del fallo de eso puede cambiar radicalmente el panorama en Colo Colo. Pero ni Mosa ni Vial son personas que van a sembrar un futuro próspero para el club ya que ninguno va a invertir. Yo, con las personas que me apoyan, vamos a invertir: vamos a remodelar el estadio, vamos a traer un plantel realmente competitivo. No vamos a traer un plantel para competir en la Copa Libertadores: vamos a hacer uno para ganarla. Si bien el dinero que uno invierta no le garantiza a uno ganar la Copa, sí hay que darle la tranquilidad a los hinchas de que la dirigencia hace todo lo posible. Y no ver los papelones de Guede, que es un chanta y un vendehumo, una persona que, si yo llego a la presidencia y está como DT, ese mismo día se va. Y obviamente todos los que colaboraron con Mosa. Los despido a todos, obviamente pagándoles su indemnización. Porque, a diferencia de Mosa, yo pago.

—¿Crees que tu condena —Muñoz, en el 2000, mató a Álvaro Domínguez en Vitacura— puede jugarte en contra de la aspiración de ser presidente de Colo Colo?

—Para nada. En Chile todo es posible. Personas que planificaron atentados donde hubo uniformados muertos, son diputados. Personas que fueron declarados reos, pueden ser presidentes. Entonces en Chile puede pasar cualquier cosa. Yo estoy en total regla con la justicia, lo mío fue un tema circunstancial, cumplí con la ley. Y fue un incidente en mi vida, hace 18 años. Todos podemos cometer un error. Yo respondí ante la justicia. Hay muchas personas en Chile que tienen muchos más errores y no han respondido. Para nadie son secretos mis antecedentes y creo tener todas las posibilidades para ser un gran presidente de Colo Colo. ¿Por qué? Porque sigo al club desde el año 86. Soy socio desde el año 89. Estuve 20 años en la barra, y viví todos los procesos dirigenciales. ¿Qué mayor experiencia que ésa para saber lo que Colo Colo necesita y lo que no necesita?

—¿Te pones un plazo?

—Estoy disponible el día y el año que sea. Por Colo Colo, todo. Mi eslogan es 'Hagamos a Colo Colo Rey de América nuevamente'.

—¿Y tienes pensado volver al estadio?

—Por supuesto, sigo a Colo Colo desde niño. Arbitrariamente e ilegalmente me aplicaron derecho de admisión, ya que no registro condenas ni tampoco he sido procesado por violencia en los estadios. Blanco y Negro me aplicó derecho de admisión desde 2012, por toda la persecución política hacia mi persona, y yo presenté un recurso de protección a la corte, que está en trámite. Blanco y Negro respondió que me tenía derecho de admisión por un hecho ocurrido en 2012, en el que ni siquiera fui detenido. El derecho de admisión es un reglamento, no una ley, y se puede mantener un año a personas que han sido condenadas por violencia en los estadios. En mi caso, me lo quieren aplicar a perpetuidad, por ende, hay una arbitrariedad y una inconstitucionalidad. Espero muy pronto poder estar alentando a Colo Colo como lo he hecho por más de tres décadas.

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