Qué comer y qué evitar para reducir el riesgo de padecer Parkinson, según investigaciones
Distintas investigaciones han concluido que existe una relación entre el consumo de ciertos alimentos y menores probabilidades de desarrollar la enfermedad. Asimismo, otros estudios han asociado el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados con un mayor riesgo.
La enfermedad de Parkinson es un trastorno del cerebro que provoca movimientos involuntarios o incontrolables, tales como temblores, rigidez y dificultad con el equilibrio y la coordinación.
Generalmente, los síntomas aparecen de manera progresiva y empeoran con el tiempo, hasta el punto en que los pacientes pueden presentar dificultades para caminar y hablar.
De acuerdo a un artículo informativo del National Institute on Aging de Estados Unidos, “los signos y los síntomas más comunes de la enfermedad de Parkinson ocurren cuando las células nerviosas en los ganglios basales (un área del cerebro que controla el movimiento) se deterioran o mueren”.
“Normalmente, estas células nerviosas, o neuronas, producen una sustancia química cerebral importante llamada dopamina. Cuando las neuronas mueren o se deterioran, producen menos dopamina, lo que provoca los problemas de movimiento asociados con esta enfermedad. Los científicos aún no saben qué causa la muerte de las neuronas”.
Se trata de una enfermedad que, hasta el momento, no tiene cura. Y si bien se desconocen sus causas exactas, investigaciones han identificado distintos elementos que parecen influir.
De acuerdo a un artículo informativo de la Clínica Mayo, entre los factores de riesgo se encuentran: la edad (el promedio de aparición es alrededor de los 70 años), la genética (es mayor cuando se tiene uno o más familiares de primer grado con la enfermedad), ser de sexo masculino (los hombres tienen más probabilidades de desarrollarla que las mujeres) y la exposición a toxinas (se ha identificado que la exposición continua a ciertos herbicidas y pesticidas podría aumentar ligeramente el riesgo).
Junto con ello, algunas investigaciones han sugerido que al menos algunos casos de la enfermedad podrían comenzar en el intestino, a través de la propagación de una proteína anormal del estómago al cerebro.
Según explicaron especialistas al Washington Post, esta proteína, una forma mal plegada de alfa-sinucleína, es un rasgo distintivo del Parkinson que se acumula en cúmulos tóxicos en el cerebro y contribuye a los problemas de movimiento.
Afirmaron que estudios han reportado que algunas personas con la enfermedad tienen depósitos de alfa-sinucleína mal plegada a lo largo de casi todo el tracto digestivo.
Asimismo, en experimentos con ratones, la alfa-sinucleína mal plegada inyectada en el intestino viaja al cerebro, provocando disfunción motora y deterioro cognitivo similares a los del Parkinson, según las investigaciones.
Tales hallazgos han impulsado que más científicos estudien la alimentación como un potencial factor en el desarrollo de la enfermedad.
Qué comer para reducir el riesgo de padecer Parkinson, según investigaciones
De acuerdo a la Clínica Mayo, algunos estudios han mostrado una relación entre el consumo regular de bebidas con cafeína, como el té y el café, con un menor riesgo de desarrollar Parkinson.
Junto con ello, según afirmaron especialistas al citado periódico, un mayor consumo de fibra se ha asociado con una menor probabilidad de desarrollar la enfermedad en la edad adulta.
Agregaron que aunque estas investigaciones no demuestran una causalidad, sí entregan pistas para comprender cómo la alimentación puede influir en la salud cerebral y por qué algunas personas tienen mayor riesgo de padecer Parkinson.
La profesora asociada de medicina y neurología en la Universidad de Columbia Británica, Silke Cresswell-Appel, comentó al Post: “No contamos con medicamentos que puedan ralentizar la progresión de la enfermedad, pero si se combina el ejercicio regular con una dieta saludable, los resultados son prácticamente infalibles”.
“No se trata de cambiar la dieta por completo de golpe, sino de realizar pequeños cambios que sean realistas para usted y su familia”.
Un artículo de MedlinePlus, sitio informativo de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, enfatiza que ciertos cambios en el estilo de vida, tales como llevar una dieta saludable y no fumar, pueden ayudar a enfrentar la enfermedad.
Un estudio publicado en 2021 en la revista científica Movement Disorders, el cual fue dirigido por Cresswell-Appel y sus colegas, encontró una correlación significativa entre los hábitos de alimentación y la edad de inicio de la enfermedad de Parkinson en 167 personas con esta afección.
Los participantes que siguieron la dieta MIND —una variante de la dieta mediterránea que busca minimizar el deterioro cognitivo y promueve el consumo de verduras de hoja verde, bayas y aves de corral, a la vez que reduce la ingesta de alimentos fritos y dulces— con mayor rigor tendieron a desarrollar la enfermedad a una edad más avanzada.
El efecto fue más pronunciado en las mujeres, hasta el punto en que quienes adoptaron más estrictamente la dieta desarrollaron la enfermedad, en promedio, unos 17,4 años más tarde, en comparación a quienes la siguieron con menor rigor.
Según el equipo, sus hallazgos sugieren que “las estrategias nutricionales podrían ser una herramienta eficaz para retrasar su aparición”.
En una entrevista con el Post, Cresswell-Appel declaró: “Con una dieta óptima, no solo se está en la mejor posición para reducir el riesgo o retrasar la aparición del Parkinson, sino que se logran múltiples beneficios a la vez”.
“También se reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad; todos los datos apuntan en la misma dirección”, sentenció la investigadora.
Otras investigaciones han encontrado una relación entre la dieta mediterránea —que incorpora un alto consumo de verduras, legumbres, frutas y cereales integrales— y una probabilidad alrededor de 25% menor de desarrollar la enfermedad.
Qué comidas evitar para reducir el riesgo de padecer Parkinson, según investigaciones
Un estudio publicado en la revista científica Neurology a mediados de 2025 siguió a casi 43.000 personas que inicialmente no padecían la enfermedad durante un máximo de 26 años.
Los investigadores, quienes registraron su consumo de alimentos ultraprocesados, descubrieron que los participantes que consumían más tenían alrededor de 2,5 veces más probabilidades de presentar tres o más síntomas precoces de Parkinson, en comparación a quienes consumían menos.
Los alimentos ultraprocesados se caracterizan por ser elaborados industrialmente y por su alto contenido en grasas saturadas, azúcares añadidos y aditivos.
Entre estos se encuentran las carnes procesadas (como las salchichas), los snacks empaquetados (como las papas fritas), la comida rápida, la mayoría de los cereales endulzados, los nuggets de pollo, las chocolatinas y las bebidas azucaradas, por mencionar solo algunos ejemplos.
Su consumo frecuente también se ha asociado con diversos problemas de salud, tales como la obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, entre otros.
Cabe recordar que si tienes dudas sobre tu salud y alimentación, siempre es recomendable consultar con un especialista para evaluar tu caso particular y las mejores formas de abordarlo.
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