Tiempo de Yeguas

Autor: Catalina Mena

Fotografía: Pedro Marinello

Pedro Lemebel y Francisco Casas formaron a fines de los 80 el colectivo Las Yeguas del Apocalipsis, que realizó excéntricas y provocativas acciones de arte. Ha sido una leyenda marginal. Hasta ahora: un archivo de su trabajo está disponible y de manera gratuita. Aquí un avance.


Cuando Las Yeguas del Apocalipsis irrumpieron en el medio cultural chileno, en 1987, no existían las redes sociales ni los discursos sobre los derechos gays. Los homosexuales no salían en la tele como ahora. Los más pobres sobrevivían al borde de la cultura, atrincherados en pasajes oscuros, boites, prostíbulos y, con suerte, en peluquerías.

Las Yeguas hoy son reconocidas como indiscutibles precursoras de los actuales movimientos homosexuales y LGTB. La dupla conformada por los artistas y escritores Pedro Lemebel y Francisco Casas instaló por primera vez en el debate público la dimensión política de la homosexualidad. Desde una aguda conciencia de clase, siendo ambos de origen proletario, denunciaron la fobia hacia los gays, advirtiendo que la desprotección y el castigo recaían sobre “la loca de pobla”. Sacándole brillo a su marginalidad, se anticiparon también a otros temas que ahora han regresado con fuerza, como la falta de atención sobre la epidemia descontrolada del Sida y la corrupción que se inoculó en el tránsito hacia la democracia.

La ácida crítica de Las Yeguas se puso en escena a través de un imaginario muy radical, sin referentes, que se diferenciaba de la izquierda tradicional. Elaboraron gestos estéticos y discursivos originales, mezclando en dosis tóxicas la violencia, la belleza y la fragilidad.

Esta dupla se caracterizó por irrumpir con sus acciones de arte de manera sorpresiva y provocadora en ceremonias políticas, lanzamientos de libros y exposiciones de arte, además de realizar obras en tiempos y espacios convocados por ellos. A poco andar se convirtieron en un mito que provocaba rumores, especulaciones y fantasías. Muchos creían que Las Yeguas eran multitud y no sólo dos amigos homosexuales incendiando la mecha de la provocación.

Fotografía: Mario Vivado

La primera intervención fue en 1987, cuando aparecieron en la Feria del Libro vestidas como damas de Cema Chile (fundación que dirigía Lucía Hiriart), repartiendo panfletos sobre el sida. De esa acción no hay registro. Lo que sí está registrado es su activa producción entre 1988 y 1989.

En 1988 Las Yeguas realizaron la acción Refundación de la Universidad de Chile, para acompañar la movilización estudiantil de ese momento, cuando la casa de estudios estaba intervenida por los militares. Desnudos y montados sobre una auténtica yegua, los artistas ingresaron al campus Juan Gómez Millas por calle Las Encinas. El registro de esta acción fue realizado por la poeta Carmen Berenguer y el fotógrafo Ulises Nilo. Según Francisco Casas, se trató de una cita a la fundación de Santiago por Pedro de Valdivia combinada con la leyenda de Lady Godiva.

Ese mismo año la dupla adquirió su nombre, durante la entrega del Premio Pablo Neruda a Raúl Zurita, en La Chascona. Lemebel y Casas irrumpieron allí, ofreciéndole al poeta una corona de espinas que, según dicen, Zurita se negó a calzarse. Cuando bajaron del escenario, un periodista les preguntó quiénes eran y ellos respondieron al unísono: “¡Las Yeguas del Apocalipsis!”. El nombre asume la carga amenazadora de los Jinetes del Apocalipsis, cuatro caballeros que se describen en la primera parte del capítulo sexto del libro de la Biblia y que representan victoria, la guerra, el hambre y la muerte, respectivamente. Además, el nombre alude irónicamente al apelativo de “yegua” como insulto contra lo femenino. “Es como decir cerda, perra. Lo tomamos como bandera de batalla”, explicó alguna vez Lemebel.

Al año siguiente, Las Yeguas hicieron varias intervenciones. Una fue Lo que el sida se llevó. Mostraron, en el Instituto Chileno Francés, fotografías realizadas por Mario Vivado, donde se escenificaban como personajes del glamour hollywoodense, utilizando ropas de amigos travestis amantes de esa estética y que habían muerto de sida. Pocos meses después, decidieron aguar la fiesta de los intelectuales con Patricio Aylwin, antes de que fuera elegido el primer presidente del Chile en democracia. La performance se tituló De qué se ríe, presidente. “Se invitó a todos los artistas que apoyaban la democracia, menos a nosotros. Quisimos poner en escena la homosexualidad, que no estaba en el programa del gobierno democrático que venía”, explicaron después. Los infiltrados subieron al escenario con tacones y plumas, alzando un lienzo que decía “Homosexuales por el cambio”. Era una imagen insólita y fuera de contexto. Al bajar del escenario, Francisco Casas se precipitó sobre el entonces candidato a senador Ricardo Lagos, plantándole un beso en la boca.

Para Las Yeguas, una de las obras más importantes fue La conquista de América, realizada el 12 de octubre de 1989, conmemorando el Día de la Raza. La acción tuvo lugar en la Comisión Nacional de Derechos Humanos y fue registrada por Paz Errázuriz. Allí bailaron descalzos sobre un mapa del continente cubierto de vidrios rotos. “Bailamos una cueca chilena, como la que bailaban las mujeres solas, cuyas parejas habían desaparecido. Con un micrófono pegado en el pecho, escuchábamos el latido de nuestro corazón que nos marcaba el ritmo, pero afuera se escuchaba sólo la quebradura de los vidrios”, contó una vez Lemebel.

Fotografía: Paz Errázuriz

El archivo y la traición

Los videos y fotografías que registran las acciones de esta dupla que operó hasta 1997 han sido puestos ahora, disposición de todos. Muchas imágenes poseen, además de valor documental, un alto nivel estético y fueron elaboradas por autores de la talla de Paz Errázuriz, Pedro Marinello, Ulises Nilo y Mario Vivado, entre otros.

El Archivo Las Yeguas del Apocalipsis acaba de lanzarse en las dependencias del Archivo Nacional de Chile, perteneciente a la Dibam. El conjunto, que reúne 800 documentos, también incluye cartas firmadas por Lemebel y Casas, más de 40 testimonios de personas que tuvieron relación ellos y materiales de exposiciones de su obra en importantes espacios del mundo que se multiplicaron una década después de la definitiva disolución del colectivo.

Además, esta colección documental puede encontrarse para consulta gratuita en la biblioteca del Museo Nacional de Bellas Artes, en la Biblioteca Municipal de Concepción y en el Cedoc (Centro de Documentación), del Centro Cultural La Moneda. Y en www.archivoyeguasdelapocalipsis.cl y www.yeguasdelapocalipsis.cl

La investigación y recopilación del material estuvo en manos de Fernanda Carvajal (35 años, socióloga) y Alejandro de La Fuente (28 años, artista, teórico e historiador del arte), quienes trabajaron apoyados por la plataforma del galerista y coleccionista Pedro Montes, director de D21 Proyectos de Arte.

La tarea les tomó casi 8 años, en los que tuvieron que hacer peripecias para convencer a distintas personas de que soltaran algún tesoro de Las Yeguas. Y es que, como sucede con frecuencia, acá no había nadie que conservara el grueso del legado, pues la dupla nunca se preocupó de reunir y ordenar su trabajo. En efecto: la idea de un archivo estaba reñida con la estética de la improvisación y la precariedad que siempre sostuvieron. “Hay muchas acciones que no se registraron y que no hemos podido fechar”, comenta Fernanda Carvajal. “Es paradójico, porque sabemos que hacer un archivo de Las Yeguas es, en cierta forma, una traición a Las Yeguas. Pero es importante hacerlo”.

Fotografía: Mario Vivado

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