Cambio climático y contaminación amenazan seriamente a los lagos del país

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Panorámica del Lago Panguipulli con el Volcán Choshuenco de fondo. Foto: Archivo La Tercera.

Datos preliminares del monitoreo que realiza la Fundación Chile Lagos Limpios en los Lagos Panguipulli y Ranco, han identificado las reales problemáticas que afectarían a estos cuerpos de agua dulce del país. Al aumento de la temperatura se unen los efectos derivados del desarrollo humano como las estructuras construidas en el borde costero, la basura y el escurrimiento superficial de aguas contaminadas. El estudio completo pretende abarcar otras 23 zonas lacustres, para apoyar, con datos científicos, nuevas estrategias de conservación y recuperación.




El agua no corre completamente limpia por los lagos de Chile. Factores tan distintos como la influencia del cambio climático, unido acciones humanas, que terminan en distintos tipos de contaminación, están conspirando contra estas fuentes de agua dulce, llevándolos a una situación de peligro. Basta con dar un par de ejemplos: el actual estado en los lagos Llanquihue y Villarrica es más que complejo por los niveles de basura y de poca sanidad de sus aguas. De hecho, el Villarrica fue la primera zona lacustre declarada como Zona Saturada del país en 2018, siendo el primer lago del país en que ocurre esto por lo que se encuentra en diseño un Plan de Descontaminación Ambiental por parte del Ministerio de Medio Ambiente. Por ello, el trabajo de autoridades, comunidades y organizaciones es vital para que esta tendencia no siga creciendo y se pueda proteger, conservar y recuperar –en los casos más graves- el capital lacustre con el que cuenta Chile y que, con mirada a futuro, resulta vital cuando la conversación medioambiental habla habitualmente de sequías, cambio climático y escasez hídrica. De este problema ha comenzado a hacerse cargo la Fundación Chile Lagos Limpios, que nace en enero de 2019 -gracias al apoyo financiero de Fundación Chile + Hoy y Fundación Mustakis, y la colaboración de UC Davis Chile (Universidad de California en Davis) y LAND Arquitectos- y que durante el año pasado ya inició el trabajo de recabar información, a través de monitoreos y estudios, para conocer el real estado de las cuencas lacustres de nuestro país. El punto de partida del trabajo ha sido en los lagos Panguipulli y Ranco, los dos primeros de un listado que contempla en total a los 23 más importantes de Chile. Fernando Coz, director Ejecutivo de la fundación, comenta que “el objetivo central de nuestro trabajo es entregar una herramienta para la planificación de las cuencas de lagos, sustentada en información científica y tecnología de alto nivel. Para lograr esto, tomamos la experiencia comparada de más de 60 años de ciencia, planificación integrada y educación ambiental en el lago Tahoe en California”. [caption id="attachment_988218" align="alignnone" width="640"]

Fernando Coz, director Ejecutivo de la Fundación Chile Lagos Limpios. Foto: Fundación Chile Lagos Limpios.[/caption] El experto agrega que, con el apoyo de la Universidad de California Davis, la Agencia de Planificación Regional de Tahoe, y la ONG Keep Tahoe Blue se ha logrado adaptar el modelo de prevención implementado en este lago de Estados Unidos. A partir de esta colaboración se está generando un sistema de medición que no existe hoy en el país. Asimismo, la Fundación ha logrado identificar las problemáticas que amenazan las salud de los centros lacustres.

"El objetivo central de nuestro trabajo es entregar una herramienta para la planificación de las cuencas de lagos, sustentada en información científica y tecnología de alto nivel".

Al respecto, Fernando Coz explica que “hay efectos que ya estamos viendo y que están asociados al cambio climático y al aumento de la temperatura del agua. A ello se unen los efectos derivados del desarrollo humano como las estructuras construidas en el borde costero que afectan ecosistemas; el florecimiento de algas; basura; escurrimiento superficial de aguas contaminadas que proviene principalmente de áreas urbanas; aguas servidas; nutrientes y aplicación de fertilizantes que escurren o infiltran hacia el lago. Eso además de especies invasoras no nativas”. Las soluciones no son inmediatas y tampoco fáciles de implementar. Coz señala que “previo a implementar medidas se debe entender y cuantificar la dimensión del problema. Aun cuando sí existe información derivada de monitoreos realizados por la Dirección General de Aguas y algunas universidades, no contamos con una red robusta de monitoreo y generación de información que nos permita entender las causas y generar un plan de acción adecuado”.

Desde el fondo lacustre

Rodrigo Sánchez es director de Buceando Chile y ha trabajado directamente con la fundación Chile Lagos Limpios en la recopilación de información para los estudios científicos: “Este monitoreo es muy valioso que aporta información para tomar decisiones de planificación que van a poder darle un uso sostenible a los lagos”. El buzo profesional agrega que su experiencia en esta labor ha sido esclarecedora en lo que se debe hacer en esta área. “Creo que la conservación de los lagos es algo que viene con fuerza. No está en la discusión pública y eso uno lo ve gráficamente en un lago como el Llanquihue, donde la caca anda literalmente flotando y uno percibe que la gente asume el lago como un vertedero”, comenta. [caption id="attachment_985846" align="alignnone" width="640"]

Panorámica de la ciudad de Frutillar, ubicada al borde del Lago Llanquihue. Foto: Cristóbal Escobar / AgenciaUno.[/caption] Sánchez se ha lanzado a las aguas profundas de diversos lagos de la zona sur, la mayoría de las veces por proyectos educativos y científicos. En Panguipulli lo ha hecho por el trabajo de Chile Lagos Limpios y también ha buceado en los lagos Villarrica, Caburgua, Llanquihue, Cochrane, y General Carrera. Con sinceridad señala que “el Villarrica es el más deteriorado de los que me ha tocado estar. El agua se ve sucia, verde, por la gran cantidad de algas, y en el fondo del lago hay mucha basura. Ahí uno puede apreciar cómo el hombre puede deteriorar ecosistemas. El Llanquihue también es penoso de ver por la cantidad de basura que existe en el fondo lacustre, pero estamos confiados en que se pueden recuperar. El resto aún mantiene un buen estado, pero hay poner hoy los focos de la prevención, debido a que el impacto humano cada vez es mayor y puede afectar las condiciones de conservación de los lagos”.

Impacto económico y científico

El impacto no solo está en las aguas y en la sustentabilidad de los diferentes lagos. Las comunidades que viven del turismo y sus derivados también están involucradas tanto económica como socialmente con la preservación de los centros lacustres. Fernando Coz, de Chile Lagos Limpios comenta que se puede conciliar los intereses de las empresas y las comunidades en torno a ellos: “Está en el ADN de nuestra Fundación advocar por alcanzar un equilibrio entre desarrollo socioeconómico y conservación del recurso. Los lagos Nor-Patagónicos están ubicados en tres de las regiones con mayores índices de pobreza multidimensional - La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos-, por lo que promover el desarrollo, la inversión, y la generación de empleos de calidad y oportunidades para quienes habitan alrededor de los lagos, es fundamental y urgente”.

"Los lagos Nor-Patagónicos están ubicados en tres de las regiones con mayores índices de pobreza multidimensional, por lo que promover el desarrollo, la inversión, y la generación de empleos es fundamental y urgente".

Agrega que “Chile Lagos Limpios está colaborando con actores de una serie de sectores económicos como construcción, acuicultura, lácteo y sanitario, con el objetivo de proveer información científica, debidamente validada, que permita informar la toma de decisiones. En Lake Tahoe han sido exitosos en este punto. Cada año reciben más de 24 millones de turistas, rubro que alimenta una economía que genera ingresos de 5 mil millones de dólares”. Acerca del mismo tema, Rodrigo Sánchez señala: “son lugares que potencialmente se usan mucho para el desarrollo turístico, donde las comunidades locales se ven beneficiadas, Si no los cuidamos, esa actividad va a terminar en algún momento. Porque los turistas se van a su casa, pero las comunidades siguen ahí”. [caption id="attachment_988224" align="alignnone" width="640"]

Proceso de instalación de los sistemas de monitoreo que hoy la Fundación mantiene en los lagos Panguipulli y Ranco. Foto: Fundación Chile Lagos Limpios.[/caption] El estudio que realiza la Fundación también busca conformar una base de datos científicos que permitan generar iniciativas de prevención, mitigación y recuperación. “Estamos tratando de poner estos temas sobre la mesa, con índices, con datos duros, con estadística, para demostrar qué es lo que se está haciendo mal, lo que no debería seguir haciéndose y cómo se puede lograr recuperar a los lagos o conservarlos adecuadamente. De ahí el gran valor que encuentro en el trabajo que se está haciendo”, señala Rodrigo Sánchez.

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