Después del 4-S
SEÑOR DIRECTOR:
A cuatro años del plebiscito del 4 de septiembre de 2022, su principal consecuencia política parece ir mucho más allá del fracaso de una propuesta constitucional. El 62% del Rechazo significó una derrota para una izquierda que, pese a haber llegado al gobierno pocos meses antes, no logró convertir su triunfo presidencial en respaldo a un proyecto de transformación más amplio.
El programa de Gabriel Boric descansaba en un horizonte de cambios profundos que encontraba en el proceso constituyente una oportunidad decisiva. La derrota del Apruebo alteró ese escenario y obligó al gobierno a transitar desde las expectativas refundacionales hacia una agenda marcada por crecimiento, pensiones, migración y, especialmente, seguridad.
Pero el 4-S también quebró el relato que había articulado a la izquierda desde 2019. Cuatro años después, y tras la derrota presidencial de Jeannette Jara, ese problema sigue sin resolverse. Frente al gobierno de José Antonio Kast, la izquierda todavía tiene dificultades para constituirse como una oposición reconocible, con proyecto, liderazgos y un relato común.
Quizás esa sea la herencia más persistente del 4-S: perdió un plebiscito en 2022, pero todavía no encuentra el ciclo político que pueda reemplazar al que entonces terminó.
Lesley Briceño Valencia
Docente UDD
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