Cartas al Director

El punto ciego de la política oncológica

Los dos hábitos que podrían evitar hasta el 50% de los cánceres prevenibles, según un estudio. Foto: Pexels

SEÑOR DIRECTOR:

Cuando una persona recibe la sospecha de un cáncer, comienza un recorrido que puede incluir exámenes, derivaciones, confirmación diagnóstica, tratamiento y seguimiento. Sin embargo, hoy el sistema de salud chileno no siempre puede reconstruir ese camino completo.

Contamos con información sobre los recursos destinados al cáncer, las prestaciones realizadas y las personas atendidas, pero esos datos se encuentran fragmentados. Por eso, resulta difícil saber en qué momento se retrasó una atención, si una derivación se concretó o por qué un paciente interrumpió su tratamiento.

Esta falta de trazabilidad también impide explicar por qué ha aumentado el costo de la atención. No sabemos con suficiente precisión cuánto responde a mejores tecnologías, a tratamientos más complejos o a dificultades en el funcionamiento de la red.

No se trata simplemente de contar con más estadísticas. Se trata de conectar la información para tomar mejores decisiones y acompañar al paciente durante todo su proceso.

Chile necesita avanzar hacia un Registro Nacional de Cáncer interoperable entre Fonasa, DEIS y los Servicios de Salud. Porque detrás de cada prestación no existe un dato aislado, sino una persona cuya trayectoria el sistema debe ser capaz de conocer y acompañar.

Paula Daza

Directora ejecutiva, CIPS-UDD

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