La tentación del eventual espacio fiscal
SEÑOR DIRECTOR:
Estando en las últimas semanas de la etapa de diseño interno del Presupuesto 2027, ya es posible adelantar que este proyecto probablemente será uno de los ejercicios más estrechos de los últimos años. El margen para aumentar el gasto es muy acotado y, por lo mismo, más que discutir anticipadamente cuánto crecerá o caerá cada cartera, lo relevante será observar cómo se compatibilizan los compromisos adquiridos, las nuevas prioridades y el cumplimiento de la meta fiscal. Este presupuesto necesariamente tendrá que ser un ejercicio de priorización.
Los parámetros estructurales recién conocidos entregan una noticia favorable para el diseño del Presupuesto 2027. Las estimaciones permiten abrir un debate en cuanto a si hay o no espacio fiscal mayor al previsto hace algunos meses, dado el aumento del precio de referencia del cobre que mejoraría los ingresos estructurales.
La tentación natural es preguntarse si ese espacio permite aumentar el gasto. Sin embargo, la pregunta debiera ser exactamente la contraria: cuánto de esta mejora podemos aprovechar para recomponer la alicaída sanidad de nuestras finanzas públicas.
Chile no solo ha presentado sucesivos déficits los últimos años, sino que una seguidilla de desviaciones respecto de sus metas fiscales y un camino trazado que, aunque exigente, sigue siendo deficitario. Por ello, el Presupuesto 2027 debe mantener la austeridad como principio rector y consolidar el esfuerzo de ajuste y contención del gasto ejecutado este año. Mejores parámetros estructurales no deben convertirse automáticamente en nuevos compromisos permanentes.
Esto adquiere aún mayor importancia bajo una regla fiscal dual. Con el fortalecimiento legal de la responsabilidad fiscal, ya no basta con mirar el balance estructural, pues la trayectoria de la deuda y su techo prudente también limitan las decisiones. Mayores ingresos estructurales pueden permitir cumplir con mayor holgura una meta de balance, pero no eliminan la necesidad de contener el financiamiento y estabilizar la deuda.
Entonces, el verdadero dividendo de un escenario más favorable es utilizar parte de estos recursos para acelerar la reconstrucción de holguras fiscales. En el escenario de estrés fiscal prolongado, la meta sigue siendo recomponer y no utilizar las buenas noticias como excusa para gastar más.
Cristina Torres Delgado
Directora Centro de Políticas Públicas
Facultad de Economía, Negocios y Gobierno, USS
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