Planificación urbana resiliente
SEÑOR DIRECTOR:
En Chile enfrentamos los temporales con una lógica de emergencia. Semanas antes seguimos el avance de los sistemas frontales, coordinamos respuestas y nos preparamos para la contingencia. Sin embargo, cuando la lluvia termina, la conversación también. Poco hablamos de las decisiones que, mucho antes de un temporal, determinan la magnitud de sus consecuencias.
Seguimos construyendo viviendas, equipamientos públicos e infraestructura en zonas expuestas al riesgo de inundación, para luego sorprendernos cuando el agua recupera el espacio que naturalmente le corresponde. El problema no es únicamente la intensidad de las lluvias; también es la forma en que ocupamos y desarrollamos el territorio.
La planificación urbana resiliente aún no se ha consolidado como un criterio estructural para orientar el crecimiento de nuestras ciudades. En la práctica, la expansión urbana continúa respondiendo principalmente a las dinámicas del mercado, mientras el riesgo climático queda relegado a un segundo plano. Así, terminamos construyendo vulnerabilidad antes de que llegue el próximo temporal.
Los temporales seguirán ocurriendo. La pregunta es si seguiremos permitiendo que nuestras ciudades crezcan sin incorporar el riesgo climático como un criterio central para definir dónde es seguro construir y dónde no. Porque el verdadero desastre no comienza cuando llueve, sino cuando aceptamos que personas, viviendas y servicios esenciales se instalen en lugares donde sabemos que el agua volverá.
Francisco Godoy
Master diseño sustentable y medioambiental
Académico Esc. de Arquitectura U.Finis Terrae
Lo último
Lo más leído
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE