Un patrón de violencia
SEÑOR DIRECTOR:
El proyecto “Escucha su corazón” exige que el médico ofrezca escuchar los latidos antes de una interrupción del embarazo en tres causales. La ley dice que la mujer puede “declinar libremente”, pero si declina, el médico debe negarse a practicarla. Eso no es información, es coacción. Y la coacción sobre el cuerpo de una mujer, en un momento que de por sí suele ser difícil, es violencia.
El debate de fondo no debería ser cómo evitar que las mujeres interrumpan el embarazo en casos ya excepcionales y dolorosos. Debería ser cómo mejorar las condiciones para que más mujeres quieran ser madres: vivienda, trabajo, salas cuna, tiempo real para criar. Poner obstáculos a la interrupción del embarazo en tres causales no baja la tasa de natalidad. Solo reproduce un patrón de violencia contra las mujeres. Si el objetivo es que nazcan más niños y niñas, discutamos jardines infantiles, coparentalidad o licencias parentales, no latidos.
Antonia Rivas Palma
Abogada y doctora en Antropología
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