Antonio Cussen: el código Virgilio

Según el autor, Virgilio habría dejado en la Eneida instrucciones para mantener la integridad de la obra y, mediante enigmas y acertijos, intentar responder preguntas como cuánto dura una ciudad, un imperio o el cosmos. El libro recibió el Premio Academia de la Lengua 2019.



Ejercicios de numerología, mensajes ocultos, cómputos del tiempo y cambios de calendarios, religiones solares, signos del zodíaco, filología latina, poesía concreta, historia antigua. Estos son sólo algunos de los aspectos que el ensayista y poeta Antonio Cussen (1952) toca en su largamente elaborado estudio sobre la obra virgiliana y, en particular, la Eneida, la gran creación del poeta romano, que al morir en 19 a. C., habría dejado supuestamente inconclusa.

Todo nace hace 35 años, en Estados Unidos, cuando Cussen investigaba para su tesis doctoral sobre las relaciones entre poesía y poder, concretamente entre Andrés Bello y Simón Bolívar, mientras a la vez leía a Virgilio, entre otras cosas, por su gran influencia sobre Bello. Pero al preguntarse qué pensaba éste de Bolívar llegó a otra pregunta: qué pensaba Virgilio de Augusto.

La indagación de más de tres décadas de Cussen culmina con la publicación de El milenio según Virgilio: proyecto conformado por tres volúmenes (un ensayo, una edición en latín de la Eneida y las notas para su reconstrucción) dando cuenta de sus descubrimientos, centrados fundamentalmente en la fijación del texto del poema, que no estaría inconcluso, y en el cual su autor habría dejado indicaciones.

Cussen va vinculando asuntos en apariencia muy distintos: la idea de milenio, la política romana, la estructura de la Eneida, su cantidad de versos e incluso de letras, porque las claves que Virgilio habría dejado incluyen números primos ocultos, fórmulas, patrones, simetrías, lo que a Cussen le recordó la poesía experimental (incluso señala temer que algunos lectores podrían considerar su libro como una broma). En cuanto a la relación entre el poeta y el príncipe, la visión de Virgilio sobre Augusto habría ido cambiando: desde la celebración al escepticismo.

Hay diversas lecturas posibles de algo tan sutil como la ideología de la Eneida. Virgilio podría ser, y lo fue, leído en clave panegírica, patriótica e imperial. Pero otros, en el siglo XX, empezaron a ver pensamientos de disidencia, desenmascarando aspectos sombríos sobre los cuales se fundó el régimen. Adam Parry habló de "dos voces" en el poema.

"Hay muchas voces en la Eneida", precisa Cussen. "El poema está lleno de diálogos y discursos, cada uno con su entonación especial. Haber reducido este coro de voces a una sola que canta las glorias de Augusto es una práctica mañosa que duró mucho tiempo, y que de hecho algunos sostienen hasta hoy, pero los trabajos de Adam Parry y de la escuela de Harvard abrieron posibilidades de interpretación que le dieron nueva vida a la epopeya. También hay que decir que hay una persona, un ser humano a cargo de este coro: digamos que está el director del coro, que busca un cierto sonido con un tono muy preciso. Y esa persona es Virgilio. Si lo escuchamos con atención, percibimos escenas nada halagüeñas para el emperador".

Al menos dos voces hay también en el libro del propio Cussen. Una tremendamente acuciosa respecto de las cuestiones filológicas, fuentes y bibliografía académica; pero también, hay otra, mucho más personal, sobre cómo fue que se embarcó en esta empresa y sus vicisitudes. Esta segunda voz cuenta que hacia 1985, creía merecer una entrevista exclusiva en The New York Times por los descubrimientos que ya entonces se le habían aparecido, pero el desinterés generó un descenso de un "yo magnífico" al "yo común y corriente".

¿Cómo se siente más cómodo: magnífico o común y corriente?

El yo magnífico lleva a la incandescencia y el yo común y corriente, para un escritor, es la nada. Es difícil encontrar la justa medida.

Su descubrimiento de algunas claves del poema fue una experiencia casi "paranormal"…

Descubrir una noche de 1984 la llave maestra de un poema como la Eneida no sé si es algo "paranormal", pero definitivamente está fuera de lo normal. Yo llevaba quince años leyendo poesía de distintas tradiciones—latina, francesa, inglesa, española—y jamás había experimentado nada parecido. Fue muy difícil expresar esta experiencia, y al final opté por un tipo de narración que la podría haber usado un arqueólogo que encuentra una ciudad perdida. Quise contar dónde y cuándo vi lo que vi, para luego contar la vida del autor y lo que fue su época. Pero además me fui dando cuenta de que yo estaba lejos de ser el primero en tener contacto con los mensajes cifrados de Virgilio, que a lo largo de la Antigüedad y de la Edad Media fue considerado un poeta mago y que introduce a Dante "en las cosas secretas". Virgilio es un misterio muy bien guardado, y es posible que yo esté dando a conocer un secreto neopitagórico.

Aunque no figuraron en The New York Times, sus hallazgos son variados. ¿Podría resumir sus conclusiones más importantes?

Virgilio es un poeta que abarca toda una cultura. Él imaginó un poema sobre el Gran Año, el magnus annus, que duraría un milenio. En el siglo II a.C. se le había ocurrido a un poeta alejandrino escribir un poema sobre el Año Solar y en su poema cada una de las 365 letras representa un día del año. Es una preciosa idea para expresar el paso del tiempo. Virgilio, inspirado en este poeta o en otros del mismo tipo, escribió una epopeya en que cada una de las letras equivale a un día del milenio, concebido por él como un período de 990 años más una "última edad", la década de la gestación del nuevo cosmos.

Habría una utopía milenarista. Pero la crisis milenaria no se refiere al "fin de los tiempos" de la tradición cristiana.

La gente del Mediterráneo en la época de Virgilio creía en la llegada del Rey Sol. También conocido como Mitras o Apolo. Hay que ponerse a estudiar teología solar.

Las claves y códigos que ve en "Eneida", ¿son intencionales conformando lo que usted llama "manual de instrucciones"?

Hay dos posibilidades: o Virgilio dejó un manual de instrucciones para que sus lectores a lo largo del tiempo pudieran entenderlas, o a mí se me ocurrió inventar todo este cuento del milenio de Virgilio. Me hubiera encantado ser el creador de este riquísimo mundo que aparece velado en la Eneida, y haber inventado decenas de recursos métricos, narrativos, alegóricos, ortográficos, recursos de todos los tipos imaginables, que revelan un mensaje coherente no sólo entre sí, sino también con muchos otros hallazgos de eminentes filólogos.

Algo que menciona es la relación alegórica entre la trama del poema y la historia de Roma.

Al leer la Eneida y tratar de comprenderla siempre me dejé llevar por lo que Virgilio me ponía por delante. Ante los ojos contemporáneos puede parecer pueril que Augusto represente a Eneas, y Dido a Cleopatra, pero cuando los episodios de los sucesivos consulados de Augusto calzan con los sucesivos libros de la Eneida, más que hacer una evaluación estética, quise entender lo que Virgilio hacía. La alegoría política es un invento de los romanos de su época. Para ellos fue una novedad, y lo de Virgilio no es una alegoría boba. Su juego entre historia y fábula es extraordinariamente rico y nos obliga a revaluar cualquier prejuicio que tengamos sobre el género alegórico.

¿Qué hay de cierto en que usted publicó de joven una obra de poesía concreta? Tal tipo de poesía recuerda las restricciones que plantea respecto de la Eneida.

Lo del libro de poesía concreta es verdad. Publiqué solos a los 19 años cuando estudiaba literatura comparada en Bloomingon, Indiana. Eugen Gomringer lo llamó un libro "mimoso" y es cierto; es un libro casi infantil, pero la poesía concreta me abrió un mundo y me enseñó a mirar y a escuchar un poema. Yo digo que la Eneida es un poema en tres dimensiones porque está planificado como un templo, con especificaciones muy precisas, que entre otras cosas le servía a Virgilio para asegurar la integridad de su obra a lo largo de los siglos, y que también han servido para que sus lectores la podamos reconstruir.

En algún momento muestra cierta impaciencia por el abuso de la palabra "texto" y en otros por la resistencia a la "verdad". ¿Desconfía de los excesos de la teoría?

Desconfío de la palabra teoría en las humanidades. No me gusta; nunca me ha gustado. El caso Sokal es el epitafio de la teoría; si no, pregúntenle a mi amigo Gonzalo Contreras.

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El milenio según Virgilio Antonio Cussen Editorial Tácitas, Santiago, 2018, 3 tomos, 496, 386 y 212 pp., $45.000[/caption]

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