Macarena Ponce de León: "La legitimación social para un museo de historia es esencial"

Al centro, la directora del Museo Histórico Nacional, Macarena Ponce de León junto al equipo de historiadores con que trabaja el guión curatorial. foto: Richard Ulloa.

A pesar del aplazamiento en la remodelación del Museo Histórico Nacional para el 2021, la directora trabaja a toda marcha con su equipo en la renovación del guión curatorial que hasta ahora llega hasta 1973 y que tiene profundas deficiencias en la representación de actores sociales como la mujeres y los pueblos indígenas.


Partieron el 2019 con una noticia largamente esperada: luego de siete años de que se anunciara el plan de ampliar el Museo Histórico Nacional, dotándolo de más metros cuadrados -con un nuevo edificio contemporáneo y un nuevo guion actualizado-, en febrero pasado, el espacio de Plaza de Armas cerró oficialmente sus puertas por dos años para poner en marcha su renovación más profunda.

Dos meses y 20 días después, los planes cambiaron abruptamente y fue el propio Presidente Piñera quien anunció una remodelación a puertas abiertas, con una primera ampliación hacia el segundo y tercer piso de un edificio contiguo de Correos que fue entregado en comodato por 30 años, donde se levantaría la que él bautizó como "Galería de la Democracia", un espacio que contaría el ejercicio democrático en Chile con un área para los presidentes.

Sin embargo, tras el estallido social del 18 de octubre el panorama volvió a cambiar. En la discusión parlamentaria sobre el presupuesto se redujo la asignación inicial que tenía el proyecto del museo de $ 5 mil millones a $ 2.800 millones, los que, además, serían compartidos con otros espacios culturales, como el Museo de Atacama. Poco después, la ministra de Cultura, Consuelo Valdés, declaró que la "Galería de la Democracia" se cancelaba y que la ampliación del museo podría comenzar recién en 2021.

Sentada en una de las oficinas del Museo Histórico Nacional (MHN), la directora Macarena Ponce de León explica cómo enfrentará en este contexto la renovación del guion.

-¿Cómo se abordará la democracia sin galería?

-Nuestra idea siempre fue que la democracia se integrara dentro del guion histórico. Después, el encargo fue hacer un lugar específico que abordara el tema de cómo se había construido la democracia hasta nuestros días, pero nosotros nos dimos cuenta muy luego de que no se podían hacer dos museos en uno. Porque no íbamos a contar la historia de Chile y luego la historia de la democracia en Chile, no tenía ningún sentido. Entonces, ahora el tema se abordará dentro del nuevo guion, como estaba pensado, de manera transversal.

-¿Cómo será el 2020 con el recorte de fondos?

-El tema presupuestario siempre es delicado. Estamos esperando el del 2020, que por la crisis social vendrá con ajustes. Lo que tenemos que pelear son los fondos para la renovación del edificio patrimonial, porque el guion va a partir aquí en este espacio y necesitamos fondos para remodelación, infraestructura y museografía. También de recursos humanos. Se han sumado historiadores que están abocados al nuevo guion, sin embargo, necesitamos urgentemente diseñadores que planteen recursos museográficos actuales y atractivos para estos nuevos relatos históricos. De los grandes desafíos del museo es hacerse cargo de los últimos 40 años de historia, que hoy no están representados, ya que el museo llega hasta 1973.

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Fanal de la Virgen del Carmen, 1855, se exhibirá en marzo en el MHN.[/caption]

Preguntas y no respuestas

La idea de renovar el guion curatorial nació en 2013, tras un duro diagnóstico que mostró los puntos débiles del museo: escasa infraestructura para exhibir más de 200 años de historia, además de una mirada conservadora y sesgada de los hechos políticos y sociales, con escasa representación de mujeres, mundo indígena, regiones o movimientos sociales. Desde entonces, el museo se ha abierto a la discusión pública, ha llamado a expertos e intelectuales, líderes sociales y gente común para atender a las demandas que requiere contar una nueva historia. "Este museo no se ha equivocado, el diagnóstico lo hizo consultando a la ciudadanía y la metodología ha sido exitosa y seguiremos ese camino. La legitimación social para un museo de historia es esencial. No podemos sacar un museo de debajo de la manga y decir: 'Señores, esta es la Historia'", dice Ponce de León (MP), quien en esta entrevista se acompaña por parte del equipo con el cual trabaja el nuevo guion, los historiadores Luis Alegría (LA), Manuel Correa (MC) y Carlos Rojas (CR), además de Carolina Barra (CB), historiadora del arte y coordinadora de colecciones. También existe una comisión asesora de los temas formada por los historiadores Sol Serrano, Hernán Rodríguez y Joaquín Fermandois, la antropóloga Sonia Montecino, el subdirector nacional de Museos Alan Trampe, el arquitecto Pablo Allard, el investigador José Ancán y la ministra de Cultura, Consuelo Valdés.

-¿Cómo ha afectado el estallido social el trabajo del guion? ¿Estará representado?

LA: El enfoque no ha cambiado, de hecho, el diagnóstico de que la historia oficial no daba cuenta de la diversidad de actores que componen el Chile de hoy está bastante instalado y nuestro desafío como museo es cómo incorporarlos. El estallido le puso un carácter de urgencia al tema, sin duda.

MP: El guion llegaría hasta el Bicentenario o el 2011 como un primer estallido social. Todo lo que tenemos que hacer ya es parte del debate público.

Por estos días, el primer piso del museo, donde estaba el relato de los pueblos originarios hasta la Colonia, ha sido desmantelado con la idea de hacer un ejercicio de guion que debutará en marzo con el nombre de Sinopsis, sentidos de una nación, que explorará los diferentes conceptos de nación que hemos tenido como chilenos. "Estará dividida en tres partes, Chile horizontal, que tiene que ver con la idea de muchas naciones y los pueblos originarios que se reconocían en el territorio; Chile vertical o cómo se construye la idea de un Estado que tiene la necesidad de administrar el territorio y de homogeneizar la cultura, los símbolos y la memoria, y Chile descentrado, que recoge la crítica actual que se hace a la definición de nación y ahí hemos invitado a artistas contemporáneos", cuenta Ponce de León.

Los artistas Caiozzama, Magdalena Atria, Sebastián Calfuqueo, Loretto Buttazoni , Francisca Aninat y los fotógrafos Cristóbal Palma, Tomás Munita y Sebastián Mejías serán los encargados de intervenir hasta junio la colección del museo con una mirada contemporánea.

Habrá también dos muestras con la colección fotográfica: una sobre el terremoto de 1906 y otra sobre los soldados mutilados de la Guerra del Pacífico, además de una muestra itinerante sobre la Plaza de Armas, que partirá en el MUI de Las Condes. Mientras que a partir del segundo semestre, el MHN conmemorará los 500 años del cruce del Estrecho de Magallanes.

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Soldado de la Guerra del Pacífico con una de sus piernas mutiladas. Foto: MHN[/caption]

-¿Cómo piensan abordar temas controvertidos de la historia, como el mismo golpe de Estado de 1973, por ejemplo?

MP: Nunca he entendido bien la obsesión que existe por alcanzar el consenso, cuando el hecho de vivir en democracia permite no estar de acuerdo. Creo que frente a temas como ese, todavía tan recientes, la clave es hacer un ejercicio más de memoria que de historia, recoger las experiencias distintas y las interpretaciones para ampliar la mirada. Además, tan importante como el contenido será cómo lo contamos, y ahí vamos a tener que ser muy creativos y empáticos.

CR: Mucha gente viene al museo pensando en encontrar una verdad absoluta, pero hoy, para nosotros es más importante generar preguntas que dar respuestas. Hay un trabajo también de desacralizar este espacio que se ve casi como una iglesia y convertirnos en un lugar donde la ciudadanía se sienta representada. Queremos, además, trabajar con las regiones e incorporarlas al relato, porque también somos un museo nacional.

El museo renovado tendrá una muestra permanente, además de salas especiales, donde habrá temas monográficos que permitirán exhibir más objetos de la colección que hoy está guardada en más de un 80%.

-¿Qué tanto cambiará la exhibición en cuanto a los objetos exhibidos?

MC: Hablar de personajes que hoy no están representados es superdesafiante, porque muchas veces no se tienen objetos. Hoy hay muy pocas mujeres, indígenas, afrodescendientes; cualquiera que no sea un hombre blanco militar del siglo XIX está poco representado.

LA: Pero también hay una demanda por la "historia escolar", esa que nos enseñan en el colegio y que cuando vienes puedes ver los objetos representativos, la casaca de Prat, la chaqueta de O'Higgins, la primera bandera de Chile, el mástil de la Esmeralda. El desafío es hasta dónde transformamos esa historia.

MP: Hay piezas de la colección que, sin duda, no se pueden dejar de mostrar, porque son los favoritos de la ciudadanía, o sea Ulk (el perro embalsamado del Presidente Alessandri) va a estar de todas maneras y así otros objetos.

CB: Creo que es muy interesante el cruce de los objetos con otras preguntas históricas. Podemos mostrar el mismo objeto, la misma taza por ejemplo, pero en vez de contar de quién fue esa taza, podemos preguntarnos quién la hizo, y ahí de inmediato surgen otros grupos sociales invisibilizados. Entonces, el desafío, además de mostrar nuevos objetos, que debemos sin duda investigar, también es darles nuevas lecturas a los objetos que ya exhibimos. También, aunque tenemos una gran colección, aún hay baches, sobre todo en la historia cotidiana, por eso el próximo año emprenderemos una campaña de donación de objetos, sobre todo del siglo XX y XXI, que están escasamente representados.

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