"Qué valientes que son estos niños": el desconocido vínculo de Clotario Blest con el punk chileno

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El líder sindical chileno, conocido por su distancia con los partidos políticos, simpatizó con los primeros punks nacionales, exponentes de una juventud marginal de fines de los setenta, que no se identificaban con la política tradicional. Por ello, en algunas concentraciones convocadas por él, ya se veía a chicos repartiendo letras de canciones de los Clash o los Ramones traducidas al español. Incluso, hay autores que sostienen que en alguna ocasión asistió a algún concierto de Los Prisioneros.




Ya tenía prácticamente 80 años, pero a pesar de su figura esmirriada y menuda, Clotario Blest no abandonaba las luchas sociales. A finales de los setentas, fue uno de los fundadores de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos -cuyas primeras reuniones se realizaron en su casa-, y pese a que en las últimas dos décadas había sido detenido en más de una quincena de veces, no dudaba en convocar manifestaciones para reunir a la juventud.

Por entonces, las convocatorias reunían a personas descontentas con el régimen de Augusto Pinochet. Pero fue un día de 1979, durante un acto organizado por Blest, en que un grupo se hizo notar. "Nosotros hicimos un acto por Gandhi que era frente a la Indisa donde está la plaza India y sorprendentemente aparecen cinco punkies, mostrándose públicamente como punkies, llegó a exclamar Clotario: 'qué valientes que son estos niños'", recuerda el historiador chileno Óscar Ortiz, quien era muy cercano al fundador de la CUT, en el documental Cassette, historia de la Música Chilena en su capítulo dedicado al punk.

https://culto.latercera.com/2019/12/21/los-prisioneros-punk-chileno/

El entusiasmo no se quedó ahí. Según el musicólogo e investigador, Jorge Canales, autor del libro Punk chileno 1986-1996: 10 años de autogestión (2019, Editorial Camino), "estos jóvenes traducían canciones de The Clash y de los Ramones y las repartían en las manifestaciones. O sea, estamos hablando en plena dictadura, unos cabros chicos con mohicano y todo". Algo grande estaba naciendo.

No necesitamos banderas

Con el cambio de década comenzó a difundirse en el país un sonido que acababa de sacudir Gran Bretaña poco tiempo antes. El punk circuló en cassettes y discos que se transmitían de mano en mano por jóvenes hijos de exiliados que retornaban al país. Según Canales, en mayo de 1977, Wikén de El Mercurio había publicado el que se considera el primer artículo que menciona al género, en que se describe a la música como "simple, cruda, a veces hasta grotesca".

Poco a poco, los primeros "punkies" hicieron su aparición en el espacio público. Según la información recogida por Canales en el libro mencionado, "a partir del año 1979, hasta 1981, asisten grupos de punks a los actos que preside el grupo de Clotario Blest como del 1º de mayo, día del trabajador. Algunos de ellos frecuentan la casa de Don Clotario para informarse de actividades y llevarse algunos boletines. Participaban de ciertas simpatías hacia el pacifismo y figuras como Martin Luther King, Gandhi, pero asimismo Che Guevara, Malcolm X y los Panteras Negras".

¿Por qué los jóvenes exponentes del "no future" se acercaron a la figura de Blest? según Canales, en ello tuvo que ver la trayectoria del líder sindical, en que mantuvo una feroz independencia de los partidos políticos, a la vez que reivindicaba su condición de hijo de la clase trabajadora. Ello, por ejemplo, le costó su salida de la CUT en la década de los sesenta, tras una agria polémica con socialistas y comunistas.

Esa postura, sumada a su origen popular, bien pudieron inspirar respeto en los primeros jóvenes punks, que a su vez, no sentían ninguna afinidad política y estética con aquellos que preferían asistir a las presentaciones de trovadores y conjuntos exponentes del llamado Canto Nuevo en lugares como el Café del Cerro. En cierta manera, ahí está el origen de la mirada crítica que el llamado "nuevo pop" chileno de los 80' tuvo hacia esa corriente, hecha canción en temas como "Nunca quedas mal con nadie" de Los Prisioneros y "Calibraciones", de Aparato Raro.

"Tomamos a los grupos nuevos como a los antiguos del canto nuevo, simplemente como gente que quiere hacer arte y ama la música, y a nosotros la música nos da lo mismo, como lo podrán notar en nuestras composiciones. Lo que más nos interesa es la cuestión social Trabajamos para mostrar la verdadera realidad y no una de cliché que siempre muestran los artistas", explicaba Jorge González en una particular mesa redonda convocada por revista La Bicicleta en 1986, en que reunió a figuras del Canto Nuevo (como Eduardo Gatti, Eduardo Peralta, Amaro Labra, entre otros), con gente del pop y el punk (Igor Rodríguez, Carlos Fonseca y Daniel Puente de los Pinochet Boys).

Precisamente en esa conversación, Carlos Fonseca, el mánager de Los Prisioneros, resumió en breve las diferencias entre las dos corrientes. "El mensaje que están dando los pop es: nosotros no pensamos en la dictadura, sino en después de ella. El canto nuevo se dedicó a lamentarse de lo que estaba pasando, mientras que nosotros no pescamos todo ese lamento, ese sufrimiento".

https://www.youtube.com/watch?v=kTVzX7ISwx4

"Cuando nace el movimiento punk, con los Pinochet Boys, los Fiskales e incluso con Los Prisioneros, en los ochenta, y les preguntaban su pertenecían a algún movimiento político, ellos siempre respondían que los de izquierda les decían que eran de derecha, y la gente de derecha les decía a estos grupos que eran de izquierda -explica Jorge Canales-. Es decir, no había una identificación partidista, pero sí tenían una construcción discursiva con contenido social".

Según desarrolla Mónica Echeverría, en su Antihistoria de un luchador (1993, LOM ediciones) -citado también por Canales-, Blest captó la existencia de esta juventud que no se sentía identificada con los partidos. Por ello, decidió acercarse. "Intrigado por este fenómeno decide participar directamente en los eventos que atraen a los jóvenes de entonces ¡qué mejor para eso que asistir a los conciertos de rock de Los Prisioneros (...) Blest permanece durante horas acompañado por su discípulo [Óscar Ortiz] aplaudiendo las letras subversivas de sus canciones". Eso sí, no hay mayores datos respecto a qué conciertos asistió "Don Clota".

Gorlak -el apodo de Miguel Soto Vidal, personaje del underground ochentero responsable de resguardar y preservar buena parte del registro visual de la época- explica a Canales en una conversación transcrita en su libro: "Don Clota es como el precursor simbólico de lo que es la movida punk chilena. Él es el primero en darse cuenta junto con su discipulo, de que, en estas marchas contra la dictadura donde empiezan a aparecer estos punks con la teoría del No Future, del hazlo tú mismo, la rebeldía, en estas manifestaciones le dicen al público, esto somos, esto pensamos y esta es nuestra rebeldía".

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