Clásicas y con espíritu indie: 10 comedias para ver en streaming

Superbad, con Michael Cera y Jonah Hill.

Compuestitas o desatadas, adolescentes o adultas, de ayer o de hoy, las películas cómicas son y han sido productos para disfrutar en toda ocasión, incluidos los tiempos de crisis. A continuación, algunos ejemplos de lo que ofrece el streaming para ver puertas adentro.



Al servicio de las damas, Gregory La Cava, (1936): Cáustica y fascinante

Godfrey (William Powell) es compuesto, educado y homeless. Descubierto por una joven millonaria que jugaba a “encontrar pobres”, se convierte en mayordomo de una casa donde campean el absurdo y el desvarío. “El motivo por el que he venido es que sentía curiosidad por ver cómo se comporta un puñado de imbéciles casquivanos”, dice Godfrey, llegado el momento. Su talante y su actitud le dan el tono a esta comedia cáustica y fascinante, que sigue en pie. Como antes, más que antes. Disponible en Youtube.

Ahí está el detalle, de Juan Bustillo Oro (1940): ¿Qué tiene Cantinflas?

A la espera de que la copia restaurada por la UNAM asome no solo en los sitios de descarga, cabe volver a aplaudir este hito de la comedia latinoamericana, que es también la quinta aparición fílmica de Mario Moreno, “Cantinflas”: un hedonista frescolín que, tras una serie de enredos, se convierte en el protegido de un tipo que lo confunde con la persona que lo hará increíblemente rico. Una película sin desperdicio donde aflora deliciosamente lo “cantinflesco”: decir mucho sin decir nada. Disponible en Youtube.

Los productores, de Mel Brooks (1967): Primavera para Hitler

“Una de las películas más divertidas que jamás se hayan realizado”, escribió el crítico Roger Ebert. El primer filme dirigido por Mel Brooks fue el único de los suyos que no es pastiche de algún género o título hollywoodense. Un productor teatral en problemas (Zero Mostel) y un contador eficaz pero emocionalmente inestable (Gene Wilder), se convierten en socios de un proyecto insólito: hacer dinero con el esperable fracaso de un musical sobre Hitler. Disponible, en español de España, en cutt.ly/YtK9yZ4.

Ni idea, de Amy Heckerling (1995): El brillo de Alicia

La blonda Alicia Silverstone tuvo en los ’90 sus 15 minutos de fama, y dentro de ellos cabe mencionar una película que la ofrece en estado de gracia. Hija consentida de un poderoso abogado, Cher es superficial, frívola y popular, además de guapa, buena persona y casamentera. En esta última faceta suele irle bien, pero no consigo misma. La dirección de Amy Heckerling es segura y fluida, mientras Brittany Murphy, tempranamente desaparecida, nos recuerda lo buena comediante que fue. Disponible en Netflix.

La cena de los idiotas, de Francis Veber (1998): Tontos y retontos

Exitosa transposición de un hit teatral adaptado por su propio autor, el mismo de El placard. Todos los miércoles, Pierre Brochant organiza con amigos una cena a la que cada quien debe llevar a alguien tontorrón: el más espectacular de estos “idiotas” le da el triunfo a quien lo descubrió. Este miércoles, sin embargo, Brochant cree que tocó techo al llegar acompañado de un pintoresco funcionario. Lo que no imagina es el desastre que viene. Un verdadero ballet cómico con actuaciones irreprochables. Disponible en cutt.ly/ctK3aXo

Supercool, de Greg Mottola (2007): Supercomedia

Ya es un clásico del humor adolescente, del bromance y de la juerga estudiantil. Co-escrita por Seth Rogen (a su vez protagonista de Ligeramente embarazada y tantas más), esta película dejó huella e hizo escuela, siendo ella misma un reciclaje de subgéneros que triunfaron en los 80. Sigue los pasos de dos amigos del alma (Michael Cera y Jonah Hill) que están próximos a separar sus caminos, pues van a universidades distintas. Antes de que eso ocurra, sin embargo, está la última fiesta escolar. Personajes bien modelados pueblan un retablo gozoso. Disponible en Netflix

De caravana, de Rosendo Ruiz (2010): Quilombo en Córdoba

El cordobés Rosendo Ruiz se sirve del humor como quien resiste la estética latinoamericana de la crueldad y su moral del buen salvaje, tan deseables para tantos por ahí. Su ópera prima cuenta una historia que transcurre en su ciudad: la historia de Juan, fotógrafo que tras enamorarse de una chica en un club, entra en una intriga que incluye mafiosillos locales, policías de incógnito y la mismísima Mona Jiménez, figura del espectáculo argentino. Disponible en vimeo.com/233057115

Soy mucho mejor que voh, de Che Sandoval (2013): Un macho malherido

Buena noticia: hoy, los tres largos de Sandoval (el director de Te creís la más linda… y Dry Martina) se pueden ver en línea. En este caso se trata de un spin-off de la primera, que nos muestra la errancia santiaguina de “El Naza”, cuarentón semiabandonado por su esposa y rehuido por sus hijos. Un tipo antiheroico y más bien patético cuyo vagabundear, sin embargo, le da la chance de redimirse en algo de cara a los espectadores. Un cine hecho desde el habla y que lleva a reírse en defensa propia. Disponible en ondamedia.cl

La ley de la jungla, de Antonin Peretjatko (2016): Que reine el desmadre

Voz distintiva de la comedia francesa, Peretjatko sorprendió con el espíritu anarquizante de su debut -La fille du 14 juillet, 2013- y no desentonó en esta película desmadrada que protagoniza Vincent Macaigne. La historia es la de un practicante ministerial francés que llega a Guyana a supervisar el desarrollo del primer centro de esquí indoors de la Amazonía (!). Pero, en medio de su tarea, se pierde en la selva junto a una practicante de otra repartición estatal. Irregular y todo, la película sabe también ser hilarante. Disponible en Qubit.

Las separadoras de parejas, de Madeleine Sami y Jackie van Beek (2018): Rompecorazones service

El cine neozelandés ha estado arriba a lo largo del siglo, desde Peter Jackson a Taika Waititi. Y fue la productora de este último la que empujó el carro de una comedia escrita, dirigida y protagonizada por Madeleine Sami y Jackie van Beek: dos amigas, graciosas de puro mirarlas, se ganan la vida inventando y comunicando coartadas para aquellos que quieren terminar con sus parejas pero no se atreven a hacerlo directamente. Por cierto, no todo puede salir bien todo el tiempo. Disponible en Netflix.

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