Cuando Madonna definió la era MTV: las historias de 5 grandes videos de la reina del pop

Lencería y pectorales en forma, cruces ardientes y toros, y hasta una ciudad sacada de la ciencia-ficción. En los 80 y 90, los videos de Madonna cambiaron la cultura pop para siempre. Acá las historias tras "Open your heart", "Ray of light", "Express yourself", "Take a bow" y "Like a prayer".


Open your heart: provocación art decó

Para 1986, la reina del pop se hizo de los servicios del fotógrafo de modas Jean-Baptiste Mondino para vestirse de stripper e incendiar la pradera con una sensual coreografía rodeada de art decó.

“En esa época estábamos en un período de experimentación con cierta libertad con el cuerpo, con la sexualidad, por eso pensé en la idea del show de cabaret”, confidenció el fotógrafo.

“Open your heart” fue el primer videoclip abiertamente subido de tono de la cantante hasta ese momento, pero no solo fue una pieza diseñada para provocar: las paredes del club cuelgan pinturas de la artista polaca Tamara de Lempicka.

En un momento de magia, Madonna ataviada en un corsé negro inclina su cabeza hacia atrás y reproduce de manera brillante la foto ahora icónica de la portada de su disco True blue (1986), donde estaba el sencillo. 

“Ella produce las imágenes”, contó Modino, “te da el material. Solo tienes que estar listo para agarrarlo”.

Ray of light: la vida fuera de equilibrio

Hay una trilogía de películas experimentales y ochenteras dirigidas por el estadounidense Godfrey Reggio que operan como un documento visual de la vida en las grandes ciudades. Koyaanisqatsi, la más conocida de las tres —la música es de Philip Glass—, impactó por su minimalismo para mostrar a través de una serie de elaborados time lapse el efecto destructivo del mundo moderno en el medio ambiente. 

Cuando Madonna abrazó la electrónica a fines de los 90 en su disco Ray of Light (1998), filmó un videoclip con el sueco Jonas Åkerlund con el que probablemente sea el plano más largo jamás filmado para un video de música. O una serie de planos, en realidad, que bien recuerdan a las películas de Reggio. 

De hecho, tanto película como videoclip toman escenas de la vida pública en grandes urbes como Los Ángeles y Nueva York.

Åkerlund contó que filmó algunos planos durante treinta minutos para tener apenas cinco segundos del videoclip. “Cada toma era un gran esfuerzo”, aseguró el director y el resultado valió la pena: aunque hizo casi 70 videos durante su carrera, “Ray of light” fue el único que ganó el MTV Video Music Award al Mejor Video del Año.

Express yourself: una pequeña película 

La primera colaboración entre Madonna y David Fincher, el director de The Social Network y Se7en, y de las series Mindhunter y House of Cards, hizo un uso ambicioso del formato videoclip. 

Con un presupuesto de cinco millones de dólares, según un reporte de Rolling Stone, “Express yourself” —el segundo corte de Like a Prayer— tomó a la película Metrópolis del director alemán Fritz Lang como referencia para dar vida a un paisaje urbano de ciencia ficción, torsos desnudos y coreografías en 1989. 

“Nos sentamos y tiramos todas las ideas que se nos ocurrían”, contó la reina del pop sobre el trabajo con el cineasta. “Es el video en el que más intervine, supervisé todo. La construcción de los sets, el vestuario, tuve reuniones con mis maquilladores, peluqueros, directores de fotografía, todo”. 

Según contó Madonna, se ocupó hasta del casting, “de encontrar un buen gato”, y por supuesto de seleccionar a sus bailarines y modelos masculinos “como si fuera una pequeña película”. Sello de la casa.

Take a bow: lencería y toros (y animalistas)

Como un relato de Hemingway situado en la España franquista, para la filmación de “Take a bow” Madonna y su equipo se instalaron en Málaga para dar forma a una ardiente historia criticada por PETA y donde participa el torero Emilio Muñoz. “Hubo varios momentos en los que casi se cancela”, recuerda el director Michael Haussman sobre la tórrida balada de la reina del pop. 

En sugerente ropa interior —no por nada el disco se titula Bedtime Stories (1994)—, Madonna mira las formas del resistido arte de la tauromaquia por televisión mientras un coqueto close-up de dos amantes se entrecruza con la lucha entre hombre y bestia.

“Cuando ves las imágenes es increíble lo que hace. Él no solo pelea contra el toro. Además, lo hace con belleza. Es maravilloso”, opina el director.

Provocadora por naturaleza, esta vez fueron los grupos por los derechos de los animales quienes cuestionaron la producción. 

“Tuvimos que pedirle a la policía que abriera la correspondencia por si había bombas”, contó Haussman. “Al productor le pusieron una rosa en la puerta y una carta que decía: ‘¡Hasta la vista, baby!’ Fue muy aterrador”.

Para tranquilidad de todos, asegura Haussman, “el toro no fue lastimado”. 

Like a prayer: éxtasis sexual y religioso

Estigmas, gospel, crucifijos en llamas y un santo que vuelve a la vida. El imaginario del videoclip de “Like a prayer” causó tanta controversia en Estados Unidos que Pepsi canceló una campaña millonaria con la canción. 

“Sabía que estábamos tocando puntos sensibles”, dijo la directora Mary Lambert, “pero subestimé la influencia del fundamentalismo religioso y el racismo”.

En un comienzo, Madonna quería enfocarse en mostrar únicamente la violencia racial, pero junto a la directora volvieron sobre el concepto y lo ampliaron para conectar sexo con religión.

Eligieron al actor Leon Robinson para dar vida a un santo negro que vuelve a la vida y ayuda a Madonna en medio de un intento de asalto-violación grupal. Cuando los delincuentes escapan, llega la policía y piensa que el santo es el culpable.

“¿Por qué no un Jesús negro? ¿Por qué no puedes imaginarte besándolo?”, se preguntaba Lambert. “Quería mostrar la relación entre el éxtasis sexual y el religioso”. Madonna resumiría mejor la idea: “El arte tiene que ser controversial, eso es todo”.

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