George Clooney: “El racismo es nuestra pandemia y en 400 años no hemos hallado una vacuna”

(Photo by Jun Sato/WireImage)

El actor de 59 años publicó una columna en Daily Beast titulada: "La mayor pandemia de Estados Unidos es el racismo anti-negro". En el escrito menciona los homicidios de Tamir Rice, Philando Castile, Laquan McDonald e insta a los ciudadanos a votar a conciencia para solucionar "un problema que ellos mismos crearon".


George Floyd, un hombre afroamericano de 46 años, murió en Minneapolis en la vía pública el pasado 25 de mayo. Según detalla el reporte de The New York Times, cuatro oficiales de la policía local lo arrestaron tras recibir una denuncia por supuesto uso de billetes falsos.

Entre videos, testigos, documentos oficiales y el reciente resultado de una autopsia, se determinó que la causa de muerte fue asfixia, provocada por uno de los policías al presionar su rodilla contra el cuello de Floyd.

Multitudes se han reunido en son de protesta tanto en Minneapolis como en otras ciudades de Estados Unidos. El día martes se realizó en redes sociales el #BlackOutTuesday, en el que diversos organismos se manifestaron contra el racismo y se publicaron imágenes color negro en señal de apoyo a las comunidades afroamericanas.

Es en el marco de estas demandas por los derechos civiles que el actor George Clooney (59), esposo de la abogada de derechos humanos Amal Clooney, escribió una columna en Daily Beast titulada “La mayor pandemia de Estados Unidos es el racismo anti-negro”.

"¿Qué hacemos ahora?

¿Es 1992? ¿Escuchamos a un jurado decir que los policías blancos que vimos en la grabación cientos de veces golpeando a Rodney King no son culpables de los crímenes obvios? ¿Es 2014, cuando Eric Garner fue ejecutado por un policía blanco que lo ahorcó por vender cigarros? ¿Sus palabras ‘No puedo respirar’ resonarán por siempre en nuestras mentes? ¿Cuántas veces hemos visto a personas de color asesinadas por la policía? Tamir Rice, Philando Castile, Laquan McDonald. Hay pocas dudas respecto al asesinato de George Floyd. Vimos cómo tomaba el último respiro a manos de cuatro oficiales de policía. Ahora vemos otra reacción desafiante al cruel trato del sistema hacia una porción de los ciudadanos tal como vimos en 1968, 1992, y 2014. No sabemos cuándo estos protestantes cesarán. Esperamos y rezamos para que nadie más sea asesinado. Pero también sabemos que cambiarán pocas cosas.

Tal como muchos nos preguntamos lo que podemos hacer, recuerdo haber escuchado a Sarah Koening, quien pasó un año cubriendo juicios en la Corte de Justicia de Cleveland, resumiendo su experiencia. Ella nos dio -a quienes lo necesitamos- un mapa de ruta:

Aceptemos que algo anda mal. Hagámonos de ellos nuestra premisa [...]

Todos hemos escuchado las estadísticas -que aquí en Estados Unidos se condena a prisión a un porcentaje mayor de nuestra población que en cualquier otro país del mundo. Somos número uno. Los números son correctos -están bien documentados, sin control, y no tienen precedentes en nuestra historia.

Así también está bien documentada la inequidad. Cada articulación del esqueleto de nuestro sistema de justicia criminal está engrasado por la discriminación racial. Comparada con las personas blancas que han cometidos los mismos crímenes, con historias similares, las personas negras y otras personas de color son arrestadas con mayor frecuencia. Reciben cargos más graves, les dan condenas más altas, y peores acuerdos. Se les dan sentencias más largas y su periodo condicional suele ser revocado.

Estos número no están flotando en el cielo. Están vivos por todo el país.

Todos sabemos que es verdad.

La ira y la frustración que vemos desarrollarse una vez más en las calles, es solo un recordatorio de lo poco que hemos crecido como país desde el pecado original de la esclavitud. El hecho de que no estemos comprando y vendiendo otros seres humanos no es una medalla de honor. Necesitamos un cambio sistémico en nuestras fuerzas legales y nuestro sistema de justicia criminal. Necesitamos legisladores y políticos que reflejen la justicia básica para sus ciudadanos de forma igualitaria. No líderes que avivan el odio y la violencia como si la idea de disparar contra los manifestantes fuera algo diferente a un silbato para un perro racista. Bull Connor [opositor a las manifestaciones por los derechos civiles en la década del 60′] fue más sutil.

Esta es nuestra pandemia. Nos afecta a todos, y en 400 años no hemos hallado la vacuna. Parece que hemos dejado de buscarla e intentamos tratar la herida con procedimientos individuales. Y de seguro no hemos hecho un buen trabajo. Así que esta semana, mientras nos preguntamos qué es lo necesario para arreglar este aparentemente insuperable problema, solo recuerden que nosotros creamos este tema así que podemos corregirlo. Y solo hay una forma en este país para generar cambio: votar", escribió Clooney para Daily Beast.

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