Fundación Pianos para Chile se adapta en pandemia a la modalidad online y lanza nueva campaña

Alexandros Jusakos e Yvanka Milosevic, pianista y violinista, son los impulsores de la Fundación Pianos para Chile. Ya han donado más de 160 instrumentos desde Mejillones hasta Puerto Williams. Foto: Fundación Pianos para Chile.

En ocho años, Alexandros Jusakos e Yvanka Milosevic han donado más de 160 pianos en todo el país, y tienen 30 más para entregar este año. Para que los alumnos más prometedores puedan seguir formándose en confinamiento, ahora buscan padrinos para lograr que los instrumentos lleguen a esas casas.



Alexandros Jusakos (1972) es uno de los pianistas más activos en la escena nacional. En paralelo a sus conciertos como solista, trabaja vigorosamente como dúo con la violinista Yvanka Milosevic (1985), su mujer. Juntos se presentan, por ejemplo, una vez al mes en la Galería Patricia Ready, y han sido claves en el rescate del legado de Enrique Soro, en vivo y en disco.

Asimismo, el dúo Jusakos-Milosevic inició en 2012 una cruzada quijotesca: hacer lo posible para que se active la vida musical en cada rincón de Chile. Aunque la proliferación de orquestas juveniles ya estaba reanimando a un sinnúmero de localidades, el gran ausente era el piano. Los que existían estaban en tan mal estado, que restaurarlos era más caro que adquirir uno nuevo. Así que se enfocaron en lograr que llegaran pianos a todos los lugares posibles, para que fuera viable empezar a programar conciertos y también, que los jóvenes aprendieran a tocar el instrumento.

Cuando ambos cursaban posgrados en Varsovia, hace ocho años, diseñaron una fórmula que les ha permitido donar 164 instrumentos desde Mejillones hasta Puerto Williams. “En Polonia hay un piano en cada casa porque mucha gente estudia este instrumento. Pero después van quedando en desuso. Son pianos verticales, de los años 80 y 90, en perfecto estado, que nosotros vamos comprando y los traemos a Chile por barco”, cuenta Alexandros Jusakos.

Este año, la Fundación Pianos para Chile completará los 200 instrumentos donados. La fórmula financiera es virtuosa: los mismos recursos que se requieren para el arriendo y el traslado de un piano para programar un concierto, se destinan a la compra y el estreno del instrumento, con la diferencia de que el piano queda instalado en la localidad.

Danor Quinteros dio en marzo, en el moderno Centro Cultural de Constitución, que diseñó Alejandro Aravena, el concierto inaugural de una de las diez temporadas que la Fundación Pianos para Chile tenía planificadas para este año en ciudades de todo el país. Por la pandemia, tendrán que adaptar esas presentaciones de manera que sean seguras. Foto: Fundación Pianos para Chile.

Un buen ejemplo lo da el Centro Cultural de Constitución, que en marzo inauguró su tercer piano donado por la fundación, esta vez uno de cola, con un concierto de Danor Quinteros. Hace dos años que allí se imparten clases de piano para los jóvenes. “Antes había que arrendar, lo cual es muy costoso y complicado. Gracias a la Fundación Pianos para Chile, por primera vez pudimos contar con un piano en Constitución”, destaca Luis Valero, director de la corporación cultural. “Fue el primer piano público de la ciudad. Este proyecto no queda en la llegada de un piano, que ya es un sueño, sino que viene acompañado de conciertos que antes eran solo reservados para las capitales regionales o Santiago”, agrega.

Alerta de confinamiento: Un piano en tu casa

El último embarque de pianos llegó en mayo a las costas chilenas. “Tuvimos que suspender las entregas por las cuarentenas. Pero hemos ideado nuevas estrategias. Como los alumnos no pueden acceder a los instrumentos porque están confinados, sus clases están paralizadas. Por eso hemos creado la campaña Un piano en tu casa. Necesitamos padrinos para llevar pianos a la casa de estos estudiantes y que sigan estudiando vía online”, revela Jusakos.

“Candidatos hay montones, existen muchos estudiantes que no tienen los recursos para comprarse un piano. Lo más desafiante es conseguir a los padrinos”, aclara Jusakos. Está seguro de que convocarán el apoyo necesario. “La gente siempre trata de ayudar, tenemos personas que donan, por ejemplo, $3.000 mensuales, porque saben que están haciendo una diferencia. La sociedad ha tomado conciencia, en este tiempo, de que la música y las artes son más importantes de lo que parecía. No son adornos; son esenciales, y por eso la gente está ávida de cultura. Es importante también desarrollar la música pensando en crear mejores personas y haciendo que el país crezca culturalmente”, agrega el pianista.

Con medidas de seguridad se realizaron en mayo las labores de descarga del último embarque de instrumentos de la Fundación Pianos para Chile. Entre otros destinos, este año llegarán hasta Arica. Foto: Fundación Pianos para Chile.

Además de las donaciones, la Fundación Pianos para Chile tiene otros dos ejes de trabajo. Uno es la consolidación de temporadas en los lugares que han entregado instrumentos. Además de que Jusakos y Milosevic vuelven a actuar allí, han reunido a un elenco de intérpretes dispuestos a revitalizar la vida musical en regiones. Entre otros, se han sumado el Trío Programático, que integran Frida Ansaldi en violín, Claudio Santos en violonchelo y Dafna Barenboim en piano, la chelista Francisca Reyes y los también pianistas Danor Quinteros, Pablo Echaurren y Javier Covacevich.

Para esto, conquistaron un fondo 2020 del Ministerio de las Culturas, dentro del programa Otras Instituciones Colaboradoras, que les permitió contar con un equipo de trabajo y, además, inaugurar un proyecto inédito de diez temporadas de conciertos, desde Mejillones hasta Porvenir, con un total de 100 presentaciones. Aunque Danor Quinteros alcanzó a abrir en marzo la temporada de Constitución, la pandemia ha retrasado las demás fechas. “Depende de la situación sanitaria, pero si es viable los haremos desde octubre de manera presencial y, si es seguro, con público en sala. Si no, grabaremos los conciertos para presentarlos por streaming”, detalla Jusakos.

El tercer eje de la fundación es educativo: Jusakos y Milosevic son formadores musicales. Él enseña en las universidades Mayor y Andrés Bello, y ella, el Colegio Giordano Bruno. “Como ahora no se pueden hacer las clases presenciales, se ha potenciado la actividad online, que resultó bastante más amigable de lo que uno creía. En pandemia, los alumnos han avanzado mejor que antes; estudian mucho más. El instrumento ha tomado un rol muy importante, y también pasa en los colegios, que los apoderados se han involucrado mucho más”, asegura Jusakos.

Aprovechando ese impulso, acaban de completar un curso de capacitación online para 70 profesores de piano, violín y chelo, así como afinación de piano, y en agosto iniciarán otro más. “Estamos tratando de permear la educación musical de manera seria”, cierra el pianista.

Comenta