Bronko Yotte en cuarentena le saca el filo a su nuevo disco: “Vengo con ganas de hablar de verdad”

Bronko Yotte. Foto: Diego Palma

Con el sencillo “Galvano”, primer adelanto de su nuevo álbum Fuero Interno, el músico chileno desarrolla un material que define como más directo y menos optimista que el celebrado Gala (2015), en que reflexiona sobre temas como el éxito en el siempre complejo escenario de la música chilena. Sobre samplers, días de encierro y lo que se puede esperar de su nuevo trabajo conversó con Culto.



Durante el 2019 el músico Bronko Yotte, uno de los créditos locales de la música urbana, pasó varias tardes trabajando con samplers. Nada raro para un músico que ha formado su carrera en torno al lenguaje del hip hop. Pero en un momento decidió retroceder un paso. “Estuve experimentando con sampleos, hasta que los deseché”, explica a Culto. “Me gusta samplear, pero no quiero depender tan estrictamente de ese recurso como antes. Parte de mi proceso ha ido en esa dirección”.

Poco más de un año después, Bronko, el alter ego del exprofesor de lenguaje Felipe Berríos, revela los resultados de ese proceso con el sencillo “Galvano”, lanzado vía Quemasucabeza. Una canción de diseño sonoro elegante y cuidado, en que las capas de sintetizador se combinan con arreglos de cuerdas. A la vez, se trata del primer adelanto de su nuevo álbum, Fuero Interno, el quinto de su carrera.

“Ayer tuve pena, pero hoy gané”, se escucha en el coro de la canción. Una frase que resume el concepto articulador de la letra; la búsqueda del éxito. Nada menos que el eje de la estrategia de cualquier management en la industria musical desde que esta existe como tal. Por ello, buena parte del aparataje de mánagers, sellos y agencias, se orienta a lograr la mayor visibilidad de los proyectos a partir de la presencia en medios y figuración en eventos.

“Sí, hablo del exitismo -admite Bronko Yotte-. En esta pega uno está buscando el éxito todo el rato, por el mismo hecho de que es precaria. Como lo normal es pelar el ajo por años, quieres darle el palo al gato para trabajar dignamente. Por eso, si llegas a tener una retribución más acorde con la cantidad de tiempo que inviertes, en ese punto muchas veces te sientes estrella. O no quieres que de pronto se abran los espacios que a ti te costaron, porque es como si hubieras comprado algo caro y de pronto está en oferta”.

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-¿Cómo es tu relación con esa búsqueda del éxito?

-Para combatir ese mal, intento enfocarme en la música. Que sea interesante, que proponga. Apostar a que aporte más allá de este momento. Si después “pega”, que sea una consecuencia para agradecerla, pero no un fin en sí mismo. Además, vale la pena recordar que el éxito es circunstancial, y un poco a eso me refiero con el coro. Quiero hacer ver el estado maníaco que es sentirse exitoso.

Esa idea, que bajo las capas de instrumentos suena atractiva, es parte del giro que Bronko Yotte plasmó en su nuevo material. O más bien, es la expansión de un breve paso previo. En cinco días en Nueva York, a fines de 2019, trabajó el EP Deli, donde en temas como “Posta” desarrolló reflexiones sobre la competencia y el éxito.

De regreso en Chile, retomó el proceso de composición para Fuero Interno el que finalizó durante los primeros meses del 2020.

“La mayor parte del disco se realizó el año pasado -cuenta-. Luego pasé por un momento difícil en lo personal y creativo, y de hecho decidí pausar este proceso cuando surgió la posibilidad de producir algo en New York, que terminó siendo el EP Deli. Ahí quise trabajar en algo de manera muy visceral, desde cero, para desahogarme”.

Precisamente, esa visión es la que explica la diferencia de este material con el celebrado álbum Gala (2015), el que en su momento le valió una nominación a los Premios Pulsar y lo posicionó entre los nombres ineludibles del hip hop local. Pero hoy las cosas son distintas. De alguna forma la situación actual lo hace tomar distancia. “Es otro momento, tan simple como eso”, aclara.

“Cuando hice Gala fue en 2015, en mi último año ejerciendo como profe, trabajando a pasos de la casa -agrega-. Si bien ese disco tiene reflexiones de diversa índole, creo que lo cruza una sensación de plenitud. Pero, por lo mismo, terminé proyectando un personaje más plano de lo que una persona es realmente. Una especie de profesor buena onda, un rapero transversal, ese saco me cayó encima”.

-Había un estereotipo...

-Creo que las personas somos más complejas, no somos amables todo el tiempo. Ser rapero me parece en gran medida un estereotipo, y aunque me gusta rapear, los estereotipos me dan urticaria. Este no es un disco más amargo, necesariamente; es un disco más humano, a lo mejor. Vengo con ganas de hablar de verdad.

-¿Como suena Fuero interno? ¿cómo podríamos definirlo respecto a lo que escuchamos en Gala?

-No hay mucho que describir con palabras, quisiera que la gente se haga su propia idea cuando lo escuche. En relación con Gala, Fuero interno es simplemente otro disco. Lo es porque ahora hablo de cosas distintas, y nunca quise repetir fórmulas. Además, estaba con una disposición muy diferente al escribir y trabajar junto al equipo que me acompañó. Gala se gestó quizá en un momento de mayor gratitud, más allá de su abanico de temáticas. Pero Fuero interno no se queda en ese túnel; es una sublimación de fuerzas que se reúnen para salir de ahí y encontrarse con otra gente en la misma.

Entre cuerdas y beats

Para el ejercicio del rapero, el buscar samplers entre viejos discos, es un trabajo que a menudo va a por un cauce distinto a la audición habitual. “Los sampleos siempre son un mundo aparte respecto de la música que escucho por gusto propio”, explica Bronko. Aunque aclara que durante el período en que construyó los beats para el nuevo disco, sí sonaron algunas cosas más que otras. “Lo que más me repetí como auditor fueron los Big Thief y Adrianne Lenker, James Blake, Billie Eilish, Kaytranada”.

“Para samplear escuché lo que encontré, no hay mucho un tipo de música ahí -explica-. Es la suerte que tienes al recorrer la web y sobre todo el persa. Desde el año pasado he querido samplear más de vinilos viejos, ojalá algo rebuscado”.

Una vez que definió los samplers para sus nuevos temas, Bronko se quedó con una pista de sintetizador que fue la base para “Galvano”. Pero en su fuero interno, sabía que algo le faltaba a la canción. En ese momento recordó algunas experiencias.

“Por ejemplo, cuando Björk debutó en Chile, el ’98 en el Monumental. Ritmos electrónicos bien pegados con este elemento más orgánico y fluido, que dan la característica al Homogenic. Otro recuerdo es la única vez que vi a Kanye West en vivo, hace muchos años, para la gira del Graduation. Ese concierto fue con una orquesta de cuerdas. Me impresionó cómo los beats más duros, muchas veces de 808, se hermanan con esa textura más cálida”.

De esta forma, decidió grabar un cuarteto de cuerdas para la canción. “Los arreglos los escribió Martín Berríos, un tremendo músico que da la casualidad que es mi hermano”, cuenta. “Al final se sumaron la Maca [Campos], que a los coros en que participa siempre les da un carácter y color más definitivos, y el DJ Pérez, que para mí hace rock con los scratches y cortes”.

Las cuerdas se grabaron en julio del año pasado en CHT. “Chalo González, que estuvo a cargo de esa grabación, dispuso que los cuatro intérpretes estuvieran juntos en la misma sala”, agrega Bronko. “Y este año, terminando algunos temas, tuve incluso que grabar tomas en casita”.

Un trabajo circense

Antes del confinamiento, el último show de Bronko Yotte ocurrió en la temporada de verano. “Fue en febrero pasado en el Festival Woodstaco, cerca de Parral. Me encantó ese concierto. Un ambiente irrepetible, la mansa energía del público”.

Desde entonces, Bronko vive la música puertas adentro. Los primeros días de la cuarentena lo sorprendieron trabajando en su nuevo álbum. Cuenta que eso le generó dificultades, pero también una oportunidad de enfocarse. “Cuando reanudé mi trabajo en este LP y vino la cuarentena, esta afectó mi trabajo, pero positivamente, porque en cierta forma me puso frente a la labor de darle unidad a este trabajo más extenso. Me quitó distracciones y excusas, aunque fue un cierre bastante intenso”.

-¿Cómo te la has arreglado sin los conciertos en vivo?¿cuanto te ha impactado esa situación?

- Me las he arreglado haciendo causa común con los parientes con quienes estamos conviviendo, compartiendo recursos y tareas. Respecto a la vida sin conciertos, aparte de que es fome no tocar en vivo, es cierto que los ingresos se reducen drásticamente. En mi caso, he tenido que recurrir a un fondo que normalmente es más una alcancía, como son las ganancias por distribución digital de la música.

-En un reportaje sobre sellos en la pandemia, Felipe Cadenasso me comentó que “con todo esto, queda al descubierto que de verdad es una industria súper informal”, es decir, que la situación dejó más en claro la precariedad laboral de los músicos y artistas en Chile ¿estás de acuerdo con él?

-Muy de acuerdo. Esta pega es circense, de hacer acrobacias sin red de seguridad. Y más encima hemos asumido una mentalidad súper individualista. Todavía no creamos un ambiente más cooperativo. La mayoría estamos en contra de este Chile tan neoliberal, pero no sabemos bien bajo qué nuevas reglas podríamos funcionar.

-¿Vas a retirar el 10% de la AFP?

-Ya saqué esa plata y la metí al fondo 2. No es mucho, tampoco. Desde que dejé de trabajar para un empleador, dejé de aportar a mis pensiones. Cotizar es un lujo para los trabajadores independientes en Chile, para qué vamos a andar con cosas. Ya viene siendo hora de que nos hagamos cargo de eso y nos preocupemos, porque nadie la está viendo por esta gran masa de laburantes.

Sobre sus próximos pasos, adelanta que está considerando la posibilidad de presentar su nuevo material en un show vía streaming, pero que de momento es difícil porque “para eso tenemos que ensayar y por ahora no podemos”. Más bien prefiere concentrarse en el hecho puntual de que no hay mayor certeza sobre el futuro, porque “valoro la posibilidad más cierta de ubicarnos en el día a día. A veces es fome, y mientras más limitadas sean las condiciones en que las personas puedan cuidarse, más comprensible es el cansancio”.

“Pero no echo de menos estar pensando tanto en el ‘ya, ahora qué’, ‘después qué viene’, y cómo mantenemos la rueda andando -agrega-. Espero que cuando podamos volver de lleno a la calle, esa mentalidad haya cambiado. Y ojalá que fomentar lo zen, como lo hago yo también, no sea para despejarnos el camino y seguir compitiendo ciegamente. Tenemos que dar esa pelea con nosotros mismos, por algún lado hay que aprender”.

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