Bina Daigeler: la vestuarista que deslumbró a Almodóvar y ahora a Hollywood

Volver, Mulán, Narcos y Mrs. America son algunos de los títulos que han definido la exitosa carrera de la diseñadora de vestuario alemana. En la previa a participar en un encuentro de Sanfic Industria, y a comenzar el rodaje de la nueva serie de los creadores de Dark, habla con Culto sobre su trayectoria y las desigualdades del medio.



No se trata de mayor conocimiento ni de fortuna, afirma. La mayor parte del tiempo, la diseñadora de vestuario alemana Bina Daigeler dice que recurre a algo que ha definido su trayectoria y ha aceitado con los años: su intuición. Gracias a eso puede decidir a cuál tienda entrar y a cuál no, mientras va en la búsqueda imposible de unos aros con diseño de guitarra que nadie del equipo de Only lovers left alive (2013) ha podido hallar en Madrid.

O que, desvelada durante una noche cercana al rodaje de Mrs. America, aparezca ante sus ojos en internet un modelo que podría imitar el vestido usado por la conservadora Phyllis Schlafly en una gala de 1982. Lo encuentra en la web de una tienda de segunda mano de Estados Unidos al buscar unas botas para otro personaje, pero decide comprarlo y termina asombrando con lo idéntico que es hasta a Cate Blanchett, protagonista de la historia y amiga suya.

“Yo obviamente pensaba que tenía alucinaciones, porque qué hacía este vestido en internet a las 3 de la mañana. Cate siempre me dice que ahí estaba el fantasma de Phyllis Schlafly, porque eso era imposible, literalmente era imposible”, cuenta riendo Daigeler, la responsable de definir cómo lució el elenco mayoritariamente femenino de la elogiada miniserie, también compuesto por Rose Byrne, Sarah Paulson y Uzo Aduba.

Inspirada en los años en que feministas y mujeres conservadoras se enfrentaron por la aprobación de la Segunda Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA) en EE.UU., la producción es uno de sus últimos estrenos y también uno de los que más satisfacciones le ha reportado a la artista que reside en España desde los años 80. Hace unos meses, Daigeler fue nominada a los premios Emmy por el capítulo centrado en Shirley Chisholm (Aduba). No ganó, pero el reconocimiento la puso por primera vez en la órbita de los principales galardones de Hollywood.

A ese éxito podría sumar mañana su primera candidatura a los Oscar, en distinción a su trabajo en Mulán. Así lo pronostican sitios como IndieWire y Variety, y sus opciones vienen con el impulso de haber sido nominada a los premios del Sindicato de Diseñadores de Vestuario (tanto por el blockbuster de Disney como por Mrs. America).

“Han sido dos proyectos que por mi trabajo, por mi creatividad, por los diseños, han sido muy, muy importantes. Han sido posibilidades muy gratificantes de realizar mi trabajo. Tengo muy buenos recuerdos”, asegura a Culto desde Madrid, repasando las últimas piezas de una carrera reconocida en España inicialmente por su labor en Airbag (1997), Todo sobre mi madre (1999) y Volver (2006). Una trayectoria que también recorrerá este jueves en un conversatorio de Sanfic Industria (a las 12.30 horas, por las redes del festival que organiza Fundación Corpartes y produce Storyboard Media).

Daigeler sostiene que su segunda colaboración con Pedro Almodóvar fue el punto decisivo de su carrera, el hito que le abrió las puertas para trabajar junto a cineastas como Steven Soderbergh y Jim Jarmusch. Pero también guarda buenos recuerdos por una serie de proyectos ligados a dictaduras latinoamericanas, desde Pasos de baile (2002), de John Malkovich, hasta La fiesta del chivo (2005), de Luis Llosa. “Aprendí un montón sobre política, hubo momentos muy duros”, advierte.

“He hecho muchas películas y series muy políticas. Es algo que me interesa. Me interesa que queden especialmente bien y especialmente creíbles, porque muchas tocan temas muy delicados. Quiero que lleguen a una gran audiencia para que aprendan o sepan algo nuevo”, apunta.

Por eso, dice, pensó su trabajo en Mrs. America como una historia del presente pese a estar ambientada en los años 70. “Yo le quería dar un aire muy contemporáneo y muy actual. Porque aún no hay igualdad. Todavía las mujeres están luchando por sus derechos, estamos luchando por salarios iguales, está el movimiento #MeToo. Es un tema superimportante”.

El 2020 de la vestuarista fue particularmente memorable por la magnitud de sus dos estrenos, pero también porque tanto Mulán como Mrs. America son proyectos comandados por mujeres, la directora neozelandesa Niki Caro y la realizadora canadiense Dahvi Waller, respectivamente.

“A mí trabajar con mujeres me enriquece un montón, pero por supuesto me enriquece un montón trabajar con hombres”, indica. “Pero sí hay otra relación, otro entendimiento. Creo que las mujeres que hemos llegado donde hemos llegado, y hacemos juntas proyectos así de grandes, todas disfrutamos un montón. Y como es una novedad que una mujer como Niki Caro haga una película tan grande como Mulán, nos esforzamos todavía más y nos implicamos más, porque parece que aún tenemos que siempre enseñar lo que valemos realmente”.

Si en Mrs. America coincidió en algunos episodios con el dúo conformado por los cineastas Anna Boden y Ryan Fleck (Capitana Marvel), Daigeler ahora se encuentra trabajando con otra pareja de realizadores: Baran bo Odar y Jantje Friese, los creadores del fenómeno alemán Dark, que la convocaron para 1899, su nueva serie para Netflix.

“Es más internacional que Dark, pero se rueda en Berlín y se ha tenido que retrasar un par de veces por la pandemia”, cuenta sobre la ficción que empieza a grabar en mayo y la ha obligado a realizar pruebas de vestuario por Zoom. Dice que espera sea su primera y última producción en un mundo bajo crisis sanitaria. “Rodamos durante un montón de meses y espero que cuando acabemos la pandemia se haya terminado porque ya no puedo más”, cierra entre risas.

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