Del récord de Beyoncé al impacto por Dua Lipa: las mujeres dominan los Grammy 2021

Beyoncé y Megan Thee Stallion aceptando su Grammy a Mejor canción rap. Foto: AP Photo/Chris Pizzello

Con cuatro reconocimientos, la autora de Single ladies encabezó la jornada y se instaló como la cantante más galardonada de la historia de los premios. Las dos principales distinciones fueron para Billie Eilish y Taylor Swift, mientras que Dua Lipa descolló con su presentación durante la ceremonia, la más fluida de las entregas de premios realizadas hasta ahora en pandemia.



Antes de la primera hora de ceremonia, los Grammy 2021 habían tenido sobre el escenario a Harry Styles, Billie Eilish, Dua Lipa, Bad Bunny, el trío de hermanas Haim, el dúo Black Pumas, y el nuevo estelar proyecto que reúne a Bruno Mars con el rapero Anderson .Paak, Silk Sonic.

Toda la carne a la parrilla para contrarrestar el letargo de las entregas de premios del último tiempo, prisioneras del Zoom y los saludos remotos desde que se restringen los aforos amplios y el contacto sin mascarilla.

Lo cierto es que la selección de artistas de los Grammy vino acompañada con un aceitado trabajo de producción, que se las arregló para mezclar (y camuflar) momentos en vivo con otros grabados y, de paso, demostró que se abren opciones algo más dinámicas y fluidas para esta clase de instancias en este periodo de la pandemia.

Harry Styles abrió la ceremonia de este domingo. Foto: CBS/Recording Academy via AP

Así lo celebró sobre el final Ringo Starr, responsable de dar a conocer el último reconocimiento de la jornada y de coronar a una figura que raudamente pasó de revelación a estrella, y de estrella a dueña de marcas históricas. Un estatus que se acentuó cuando, anoche, una estupefacta Billie Eilish se convirtió en apenas la tercera artista en adjudicarse el premio a Mejor grabación en años consecutivos.

En su estilo, la joven se volvió a tapar los ojos al saber que había ganado (más temprano fue distinguida por No time to die, su creación para la todavía inédita película de James Bond) y en el escenario se dedicó sobre todo a transmitir que no se sentía como la justa vencedora de la categoría. Algo de razón quizás tenga la cantautora de 19 años, porque Everything I wanted –la canción por la que festejó esta vez– es un single añadido a la reedición del disco que la convirtió en gran protagonista de los Grammy hace un año, When we all fall asleep, where do we go? (2019).

También porque en algún momento la ceremonia se conducía a consagrar como posible (y sorpresiva) triunfadora a la rapera Megan Thee Stallion, un nombre nuevo crecido bajo el alero de Beyoncé y que la propia Eilish elogió durante sus segundos ante el micrófono: “Iba a escribir un discurso sobre cómo te mereces esto (…) Tuviste un año que creo que es imparable. Eres una reina, quiero llorar pensando en lo mucho que te amo”.

Billie Eilish y su hermano Finneas en otra jornada triunfal. Foto: Jordan Strauss/Invision/AP

Megan Jovon Ruth Pete, el nombre real de la cantante oriunda de Texas, a sus 25 años se alzó como ganadora de tres trofeos: Mejor artista nuevo y, en reconocimiento al remix de Savage, Mejor canción rap y Mejor interpretación rap.

Por su colaboración en esa versión, Beyoncé sumó dos gramófonos más a su cuenta personal. Un tercero lo agregó por el video de Brown skin girl y el cuarto fue por Mejor interpretación R&B (Black parade). Llegó de esa manera a 28 galardones, más que cualquier otro cantante hombre o mujer en la historia de los Grammy. En todas las disciplinas, igualó al productor Quincy Jones y quedó a tres del director de orquesta húngaro nacionalizado británico Georg Solti.

Pero, insólitamente, la autora de Crazy in love sigue sin obtener los dos principales premios, Mejor grabación y Mejor álbum del año (por el que no competía en esta oportunidad), pese a que una vez más arremetió como la máxima nominada, con nueve candidaturas.

Triunfos de Taylor Swift y Dua Lipa

Luego de durante horas sólo escuchar el nombre de sus colegas como ganadores, parecía una noche perfecta para irse con las manos vacías. Pero si, de sus seis nominaciones, Taylor Swift sólo hubiera podido elegido llevarse un galardón, seguramente habría optado por la distinción a Mejor álbum del año. Su celebrado disco Folklore –el primero de los dos LP que lanzó durante la pandemia– la llevó a explorar nuevos sonidos y la instaló como dueña de la categoría por tercera ocasión. Ninguna otra mujer cuenta con dicha marca en los premios de la Academia.

Dua Lipa brilló en su show. Foto: CBS/Recording Academy via AP

Más por su descollante show en el comienzo de la ceremonia que por su presencia en el conteo final de premios (sólo Mejor álbum pop vocal, imponiéndose a Swift, Lady Gaga y Harry Styles), Dua Lipa saló victoriosa de la 63° edición de los Grammy. Su presencia escénica y sentido del espectáculo rara vez se sintió ensombrecida por alguna otra estrella durante la gala (con permiso de Silk Sonic, el recién formado dúo de Bruno Mars y Anderson .Paak) y parece tener todo para reinar por largo tiempo en la industria.

En otra dimensión, el rapero Lil Baby brindó el número más político del programa televisado. Comenzó con alusiones directas a la brutalidad policial y dio espacio a la activista Tamika Mallory, quien emplazó al presidente Joe Biden: “Exigimos justicia, igualdad, política”.

También en diálogo con las fracturas de Estados Unidos, la cantante H.E.R. se llevó el gramófono a Canción del año. Superó a una dura competencia (Beyoncé, Dua Lipa, Taylor Swift y Billie Eilish, entre otros) gracias a I can’t breathe, que alude directamente a las últimas palabras de George Floyd y al movimiento Black Lives Matter.

Bad Bunny ganó con YHLQMDLG. Foto: AP Photo/Chris Pizzello

Harry Styles se alzó con el galardón a Mejor interpretación pop (Watermelon sugar) y Bad Bunny hizo lo propio con Mejor álbum de pop latino/urbano por su elogiado YHLQMDLG, marcando dos de los principales triunfos masculinos del día.

Eso sí, nada que le hiciera siquiera cosquillas a una jornada que comenzó con las artistas mujeres como máximas favoritas y, pese a lo repartido del palmarés, terminó con ellas dominando casi sin contrapesos el Staples Center de Los Angeles.

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