Pablo Ilabaca habla con la muerte en su primer disco solista: “Es un tributo a todos mis familiares y amigos que han partido”

El cantautor de 44 años alista el lanzamiento de Canciones para conversar con la muerte, el primer álbum que presentará bajo su propio nombre. Un nuevo trabajo que maneja como tema principal la muerte y que libera como primer adelanto un cover de Mi viejo, disponible desde este martes 13. “Era algo que tenía pendiente”, dice a Culto el músico, que también está a cargo de la banda sonora de la nueva serie de Los Prisioneros.



Pablo Ilabaca se sitúa en la noche del viernes 2 de noviembre de 2018. Medio año después de su comentada salida de Chancho en Piedra, estaba en Oaxaca en medio de un nuevo Día de Muertos. Por primera vez en su vida, presenciaba y era parte de la celebración mexicana que se popularizó mundialmente en 2017 con la película Coco, y que asume como un festejo la extinción de la vida y el recuerdo a los que partieron.

Ese día, en el panteón del cementerio, una banda local empezó a tocar Mi viejo, el himno que ya va por el medio siglo siendo admirado en el mundo hispanohablante. Además de los arreglos propios, la agrupación local añadió a su interpretación una mención espectral: “Un aplauso para los papás que ya no están con nosotros, pero que en estos momentos ya están por llegar”.

“Como estaba haciendo un disco que tenía que ver con la muerte, encontré que era un buen aliado para el batallón de música que venía adentro”, explica Ilabaca a Culto sobre ese episodio musical del que fue testigo y que ahora, gracias a que lo inmortalizó con su celular, revive en los primeros segundos de su propia versión de Mi viejo, que debuta este martes 13 en plataformas digitales.

Acompañado de una banda a la usanza mexicana –con clarinetes, trompetas, percusiones, tuba y él en la voz–, el guitarrista y compositor le inyecta su personalidad al clásico de Piero. Evita, sin embargo, llamarlo cover. “Es como actuar, como aprenderse un parlamento, pasa a ser algo de uno, aunque uno sabe que no es así y se está engañando”, apunta.

El tema es el primer adelanto de Canciones para conversar con la muerte, el primer álbum que estrenará bajo su propio nombre. Luego de toda una carrera dedicada a Chancho en Piedra, 31 Minutos y, más recientemente, a Pillanes y Jaco Sánchez, el músico estima que en mayo verá la luz uno de sus proyectos más personales, atravesado por la muerte como leitmotiv.

“Es un tributo a todos mis muertos, familiares, amigos, amigas que han partido”, sintetiza acerca de un LP al que empezó a darle forma una vez que anunció su salida de Chancho en Piedra y que cuenta con Martín Benavides en producción y arreglos.

“Me había acostumbrado a hacer mi música paralela con Jaco Sánchez, pero ese es un proyecto con otra línea editorial. Este era un disco totalmente dedicado al proceso de transformación de la vida y la muerte, cómo vamos cambiando, las cosas que van muriendo y agarrando vida, el paso de la vida terrenal y tangible a no existir. Ese era un tema distinto a la estética sonora de Jaco Sánchez”, advierte.

En total, Canciones para conversar con la muerte tendrá diez tracks, siendo Mi viejo el único cover. Las otras, dice, son composiciones de su cuño y se reparten entre “un vals fantasmagórico, un vals de cantina, una música media Caetano Veloso”, además de un tema que evoca sus vacaciones de invierno y verano en el campo. “Es como música para adultos”, agrega.

En principio con un énfasis sombrío e introspectivo, el LP lo une con una constelación de colaboradores, entre ellos, Roberto “Titae” Lindl, Nano Stern, Felipe Salas, su hermano Felipe Ilabaca y el Cuarteto Austral, agrupación de cuatro artistas mujeres dedicadas a las cuerdas.

Parte de la grabación del álbum se completó antes del comienzo de la pandemia y la otra mitad se registró en enero de este año. Y pese a que está conducido en su creación por la muerte y está marcado por el periodo de mayor mortandad en el mundo en las últimas décadas, Ilabaca no cree que el disco hubiera variado demasiado con o sin Covid.

“Era algo que tenía pendiente”, subraya, junto con adelantar que el álbum en su edición física vendrá con una declaración de intenciones sobre por qué decidió concebirlo. Lo llama una “salida de closet paranormal”, aunque prefiere no ahondar y conservar la sorpresa para cuando los fans lo tengan en sus manos.

¿Pero es su nuevo disco una nueva manera de cerrar su etapa en Chancho en Piedra? “No lo he pensado. Lo veo más como el inicio de una nueva etapa, pero por algo me retiré”, responde.

Sujeto a la evolución de la pandemia, dice que está “esperando instrucciones desde el cuartel general”, en relación a la activación de 31 Minutos después de realizar dos shows vía streaming. A Pillanes, en tanto, “le quedan varios vuelos”. A comienzos de año aprovecharon la visita a Chile de los hermanos Mauricio y Francisco Durán para volver a tocar juntos, por lo que podría haber novedades musicales en el corto plazo.

Otra parte de su tiempo en confinamiento la dedica a la producción y creación de la banda sonora de la serie de Los Prisioneros, la nueva ficción que prepara Movistar sobre la banda sanmiguelina y que se emitirá en Latinoamérica durante el segundo semestre. Su labor la comparte con Felipe Salas y le tocó colaborar estrechamente con los tres protagonistas de la historia, Aron Hernández (Jorge González), Andrew Bargsted (Claudio Narea) y Diego Madrigal (Miguel Tapia).

También cuenta que vienen proyectos internacionales de animación, pero de los que no puede adelantar nada. Por ahora, maneja con calma sus expectativas frente a su primer álbum como Pablo Ilabaca. “No pienso en si le va a ir bien o le va a ir mal, pero hay mucho trabajo detrás. Es un homenaje a mis muertos, y si les gusta a ellos, va a estar bien. Aunque ojalá también les guste a los vivos”.

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