10 años de Netflix en Chile: qué es lo mejor y lo peor que vimos en la plataforma

The Crown. Foto: Robert Viglasky/Netflix

En septiembre de 2011 debutó en el país la compañía que luego estrenaría títulos como Stranger Things y Gambito de Dama, alterando el devenir de la televisión y el cine. La fecha nos brinda una excusa para consultarles a críticos y guionistas sobre los altos y bajos de sus producciones originales, así como de sus adiciones más emblemáticas. Un viaje desde BoJack Horseman y Breaking Bad hasta un olvidado drama con Naomi Watts.



Isabel Plant, periodista y conductora de Radio Pauta

Lo mejor. The Crown. No sólo por actuaciones o producción; los guiones de The Crown tienen ambición. Siempre hay un hecho histórico, y se juegan también temas emocionales, éticos o personales. Esa doble capa hace que una serie sobre monarquía (en pleno siglo XXI) no sea simplemente chisme, sea una reflexión sobre seres humanos. Y entre tanto estreno, muy pocos tienen esa reflexión.

Lo peor. Hay algunas que ni siquiera quise ver, como Marco Polo o Iron Fist. Pero de lo que vi, creo que un desperdicio épico de talento y guión sería Gypsy (2017), la serie sobre Naomi Watts como sicóloga, que era mala y fome, todo a la vez.

Gypsy. Foto: Alison Cohen Rosa/Netflix

Enrique Videla, guionista

Lo mejor. Los Meyerowitz (2017): Hay todo tipo de originales de Netflix a destacar (El Irlandés, Roma, Mindhunter, Hannah Gadsby: Nanette o la gran tragedia de BoJack Horseman), pero me parece que esta subvalorada película de Noah Baumbach merece reconocimiento. Tiene la misma mirada llena de verdad, absurdo y melancolía que exploró más tarde con el proceso de divorcio en Historia de un matrimonio –desde la intensidad emocional a la banalidad de la burocracia–, pero enfocada en la enfermedad y muerte del padre. Grandes actuaciones de Elizabeth Marvel, Ben Stiller y Adam Sandler (!), ironía y brutalidad en su retrato de las relaciones tóxicas, una película pequeña y ambiciosa a la vez. 100% recomendable.

Lo más decepcionante. Maniac (2018): No es en ningún caso lo peor de Netflix, pero personalmente me pareció una gran decepción si se toma en cuenta la cantidad de talento involucrada. Jonah Hill, Emma Stone y Justin Theroux han brillado en distintos roles en múltiples trabajos anteriores (El lobo de Wall Street, La favorita, The leftovers, por mencionar algunos), Cary Fukunaga dirigió la icónica primera temporada de True detective y la premisa parecía entregar toda la libertad posible para hacer lo que quisieran. Finalmente, lo que hay es forma sin fondo, los peores vicios del algoritmo de Netflix, contenido que solo es contenido. Si se buscan laberintos narrativos, es mucho más recomendable Pienso en el final, de Charlie Kaufman, en la misma plataforma.

Maniac. Foto: Michele K. Short / Netflix

Ana Josefa Silva, crítica de cine

Lo mejor. Breaking bad. Es el guion perfecto, de principio a fin. Con personajes tan bien construidos, que cualquiera podría tener su propia serie (de hecho, el spin off Better call Saul es otra genialidad). Son entrañables incluso en sus retorcidas maneras de acercase a lo perverso, en distintas intensidades (hay muy pocos inocentes aquí). Fascinantes y a la vez escalofriantemente cercanos. El mal, ese que anida en el ser humano, retratado magistralmente. Las debilidades y tentaciones, lo que hacen las injusticias en nosotros. No decae en ningún minuto de sus 62 episodios. El relato escala sostenidamente en intensidad dramática construyendo un mundo que deja atónito hasta al espectador más avezado.

Lo peor. Así como podría incluir otras muy buenas entre las mejores, también entre las peores tengo varias candidatas, pero creo que la que gana es Freud. Una desilusión de principio a fin. Pretenciosa, vacua, un botadero de plata para construir costosos y elaborados escenarios y elementos escenográficos que terminan siendo recargados y distractivos. De contenido, ¡nada! Narrativamente errática. Habiendo ¡tanto! qué sacar de un ícono no solo del siglo XX sino de la humanidad.

Marcelo Castañón, guionista

Lo mejor. Dejando de lado Breakind bad, The Crown y House of cards, que a estas alturas son clásicos inmejorables y que imagino varios van a nombrar, me quedo con dos joyitas de comedia: Community, que es una clase magistral de cómo funciona el hibridaje de géneros en guion, y Atlanta. El capítulo siete de la primera temporada aún no lo puedo superar. Y bueno, BoJack Horseman, que me dejó con lágrimas cuando terminó. Menciones muy honrosas para Vikings, Peaky Blinders, Wild wild country y The staircase.

Lo peor. Lejos, pero lejos, incluso dejando chicos a esos bodrios insufribles basados en cuanta idea haya escrito Stephen King en una servilleta, está Fuller house. La vi por curiosidad, no es que haya sido fan de la serie original, pero era habitual en la TV de mi infancia. Es tan mala y fome que lo único que hace es resaltar lo impresionantemente bueno que es Horsin’ Around. Es como si la hubieran copiado.

Rodrigo Munizaga, crítico de televisión de La Tercera

Lo mejor. House of cards fue el punto de partida de Netflix, pero tras una gran primera temporada, cayó al precipicio desde el segundo ciclo. En esta década han lanzado buenas ficciones como The Crown, Sex education, Gambito de dama y varias otras, pero para mí hay tres que son obras maestras. No puedo elegir solo una y estas tres son originales de Netflix: Master of none, Mindhunter y BoJack Horseman. Tres muy distintas, pero que tienen en común la exploración de la narrativa, llevar a pantalla guiones extraordinarios que parecen novelas, creadores que las hicieron pensando, al parecer, en algo que fuera más allá de si al público les gustaba o no, y que en comedia, drama y animación marcaron un hito.

Lo peor. También me cuesta elegir solo una, entonces voy con tres: Iron Fist, Por 13 razones y Marco Polo. En los tres casos, hay una exageración en atender a la audiencia adolescente, sin vara de calidad alta, lo que ha hecho que salgan al aire series que dan vergüenza ajena. Iron Fist, quizás, es la más emblemática, el punto en que uno pensó: “Ojalá Marvel termine su alianza con ellos”.

Joel Poblete, crítico de cine

Lo mejor. Entre lo que más me ha gustado personalmente de esta década de Netflix, destaco especialmente algunos de sus largometrajes. Hay documentales que me parecieron muy logrados, como What happened, Miss Simone? (2015) y en particular los que abordan temáticas sociales contingentes, como La muerte y la vida de Marsha P. Johnson (2017), Al filo de la democracia (2019) o la ganadora del Oscar American Factory (2019). Pero lo que más me ha entusiasmado de la plataforma ha venido desde la ficción, tanto en la excelente Roma (2018), de Alfonso Cuarón, que adquirieron para distribuir cuando ya estaba lista, como las producciones originales, en especial la magnífica El Irlandés (2019), de Scorsese –una película que creo irá creciendo cada vez más con el paso del tiempo–, y los notables trabajos recientes de Noah Baumbach, Los Meyerowitz (2017) e Historia de un matrimonio (2019). Pero si hubiera un título por el que los cinéfilos deberíamos estar especialmente agradecidos con Netflix, aunque no estuviera en su génesis que se remonta a varias décadas atrás, es sin duda la posibilidad que nos dio la plataforma para al fin poder estrenar la casi mítica Al otro lado del viento (2018), de Orson Welles, cinta legendaria que a estas alturas ya pensábamos nunca podríamos ver.

Lo más decepcionante. Entre lo que no me ha gustado o me ha decepcionado, hay incluso más donde elegir, y no sé si será por el efecto programático que generó la pandemia con abundancia extra de producciones y plataformas, pero creo que el año pasado dejó especialmente varios ejemplos en este ámbito, en particular entre las nuevas series; y de ahí sin dudarlo entre lo que menos me ha gustado figura lo que últimamente ha estado produciendo Ryan Murphy, en particular Hollywood y Ratched, muy atractivas en su recreación de época y con repartos estelares, pero bastante fallidas y débiles en lo argumental y narrativo. Y a corta distancia, agregaría también producciones que no estuvieron a la altura de las expectativas, como Fuerza Espacial o la española Alguien tiene que morir.

What Happened, Miss Simone?

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