La antología de José Ángel Cuevas: el “poeta chileno, rockero y callejero”

La Editorial Universidad de Valparaíso publicó Ex-Chile, un volumen donde reúne gran parte de su particular poesía, simple y pegada a lo callejero. Fue uno de sus versos, "Destruir en nuestro corazón la lógica del sistema", el proyectado por Delight Lab durante 2020 en el epicentro de las manifestaciones de Santiago.



Se aleja de la factura técnica de los alejandrinos de Neruda, o la ironía de Enrique Lihn, o la cuidada oda a su Chiloé natal que realiza Rosabetty Muñoz. Quizás se le podría emparentar con la lucidez de Elvira Hernández (y La bandera de Chile) o la comprometida poesía de Carmen Berenguer. Lo cierto es que José Ángel Cuevas (77) tiene por mérito propio un lugar en la poesía chilena amén de un estilo absolutamente original, desarrollado a lo largo de 40 años de obra poética y 20 poemarios.

En el verano hizo noticia porque el viernes 22 de enero salió desde su casa en Puente Alto y su paradero fue desconocido por cinco días, finalmente, apareció por sus propios medios y en buen estado de salud.

“Esta persona volvió sola a su casa en un colectivo. Esto fue alertado por los funcionarios policiales y por vecinos, quienes lo asistieron y se percataron que estaba en buenas condiciones de salud”, afirmó entonces el subprefecto de la PDI, Manuel Fuentes.

“Pepe” Cuevas, como es conocido en el mundillo literario, ha vuelto a hacer noticia, pero por otro motivo. Editorial Universidad de Valparaíso publicó una antología llamada Ex-Chile, una selección de todo su material (por Ernesto Pfeiffer) y que incluye tres libros íntegros: Introducción a Santiago (1982), Contravidas (1983) y Proyecto de país (1994). Además, incluye epílogos de Raúl Zurita y Jaime Pinos.

En las páginas de la antología es posible ver el despliegue de la particular poesía de Cuevas. Simple, llana, directa. Es una poesía que realiza una crónica de su tiempo. No le interesan los atardeceres ni el otro lado de la noche, sino las micros, las calles, y el rock. Sí, en varios poemas se da el gusto de citar al soundtrack de su generación, como Los Beatles o Elvis. En términos actuales, diríamos que ocupa cultura pop.

“Yo bailaba rockanrol en una nube levantada con/ el zapateo de punta y taco, punta y taco / enajenado como un imbécil y feliz”, reza su poema Ruedas, incluido en Efectos personales y dominios públicos (1979). Un libro que fue armado e impreso a contratiempo, puesto que –según cuenta él mismo en el volumen antológico– “pendía sobre mi persona una amenaza de ser detenido por la DINA”. Curiosamente, salvó su pellejo de un modo inesperado. El cura Ignacio Valente, el sacramental crítico literario de El Mercurio se fijó en el libro y lo alabó. Eso, relata Cuevas “influyó en dejarme libre”.

José Ángel Cuevas. Foto: Marcela Cuevas.

Sus versos no solo tienen esa popularidad nata, también mucha crítica social. “Santiago es áspero, poco comunicativo / de mal genio. No tiene pies ni cabeza firmes / Ay pero alimenta, da de beber, abriga / a cuatro millones de almas más o menos / (sin contar las ánimas de Avda. La Paz) / Y nada sabe uno del otro / aunque todo estamos justo a las 8 ½ / frente al noticiario / El de La Granja no va a beber a Conchalí / Ni el de Providencia va a pasearse a Pudahuel”.

“A simple vista, la poesía de Cuevas puede parecer sencilla porque, por lo general, está dicha en un lenguaje llano: coloquial, incluso, tanto como muchas de las situaciones que son presentadas con frecuencia, en modo narrativo –explica en el prólogo de la antología la crítica literaria Soledad Bianchi–…No obstante, si nos detenemos en esa sencillez, siempre queda en evidencia esa pequeña fisura, un torcimiento, una suerte de ‘falla geológica’ buscada o fantaseada por el poeta y cuyo efecto, en el texto y su lectura puede producir un temblorcito o llegar hasta un sismo mayor por un cambio –inhabitual, sorprendente– de sentimientos, de léxico, de conductas, de tono de perspectiva, de ideas”.

Esa ligazón con su mundanal calle la ha asumido siempre, de hecho, suele definirse como “poeta chileno, rockero y callejero”. Por eso no debe extrañar que la noche del 24 de septiembre del 2020, los artistas conocidos como Delight Lab proyectaron uno de sus versos en Plaza Italia, alrededor del monumento al general Baquedano.

“Destruir en nuestro corazón la lógica del sistema”, decía el verso, que originalmente formaba parte de un poema contenido en una simple hoja suelta editada por Calabaza del diablo, en 2002, con un tiraje de 160 ejemplares. Nada raro, así siempre ha sido la difusión de la poesía de José Ángel Cuevas. En pocas unidades y de forma marginal.

¿Curiosidad que 18 años después de su creación se haya proyectado ese verso en el contexto del Chile post estallido social ?, ¿El verso simplemente calzaba? La respuesta podría darla el mismo Cuevas en un verso suyo de 2019: “Cada época tiene su poeta”.

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