Dua Lipa: cómo convertirse en la reina de todas las fiestas

La cantante inglesa agotó en 15 minutos las entradas para su primer concierto en Chile, en septiembre del próximo año en el Estadio Bicentenario de La Florida. ¿De dónde viene tanto fanatismo? ¿Quiénes son sus seguidores en Chile? ¿Qué representa la artista para una nueva generación y por qué parece haberse convertido en la gran estrella pop de los últimos años? Aquí algunas pistas.



La fila virtual llegó a tener 180 mil personas en espera (algunos incluso hablan de 200 mil). Las entradas se fueron en 15 minutos. Dentro del ambiente de los productores de conciertos se comenta que hace tiempo no se veía una artista pop que provocara ese nivel de frenesí, que de no ser por el tope de fechas el debut en Chile de Dua Lipa con un show en el estadio Bicentenario de La Florida pudo haber sido perfectamente en el Estadio Nacional, incluso con varios conciertos.

Finalmente -a menos que haya un movimiento de última hora- serán cerca de 20 o 25 mil personas las que verán en vivo en Santiago a la estrella pop del momento, y por lo bajo diez veces más las que lo intentaron pero quedaron fuera del evento. Uno de ellos es Ikker Ulloa, representante del fan club oficial Dua Lipa Chile, quien pese a haber pulsado frenéticamente el botón F5 el pasado 17 de diciembre, y a que cinco de sus 19 años de vida los ha dedicado a vivir, postear y respirar por su ídola, hoy es uno de los miles de chilenos que no lograron comprar un boleto para el recital del próximo 16 de septiembre.

“Lo que ella trae no creo que se haya visto en un escenario en Chile en mucho tiempo”, sentencia Ikker, con una mezcla de ansiedad y desesperanza, luego de haber revisado en detalle cientos de horas de videos con las presentaciones en vivo de la artista inglesa. “Su presencia en el escenario la hace distinta al resto. Desde el 2015 hasta ahora ha evolucionado demasiado, es algo que realmente la destaca”.

No siempre fue así. En 2018, de hecho, durante una interpretación en vivo de uno de sus primeros éxitos, One kiss, grabado junto a Calvin Harris, la performance de la cantante sobre el escenario, de escasa plasticidad y con una serie de extraños movimientos, la convirtieron en un meme y en un famoso gif. Un año después, en los premios MTV de Europa, demostró que había trabajado ese aspecto y tapó bocas con una coreografía impecable. Algo similar debe haber sentido el profesor que hace 15 años le dijo a Dua Lipa que no tenía ninguna opción de entrar al coro de su colegio en Londres, porque según él “no sabía cantar”. “Quedé con el corazón hecho pedazos”, reconoció la artista años después.

Pero a Dua Lipa nadie le dijo que existía una palabra que se llama imposible. Es indudable que su metro 73 de estatura, sus interminables piernas de modelo -ocupación a la que se dedicó por un tiempo-, su belleza exótica y su capacidad para que ninguna prenda le siente mal, ayudan bastante. Pero no es menos cierto que, al menos hasta hace unos años, era poco probable que una joven inmigrante de origen albano-kosovar y raíces musulmanas, rechazada del coro escolar y con escasas habilidades para el baile se convirtiera en la mayor estrella de la música popular de la actualidad. O al menos, en la que mejor parece capturar el zeitgeist de los tiempos que corren, gracias a una saga imparable de himnos generacionales para la pista de baile que en Chile la han transformado en favorita de las radios, ícono gay, reina de todas las fiestas y en uno de los primeros fenómenos de la cartelera 2022. Y todo esto en medio de una pandemia global.

Una discotheque en la cocina

“Dua Lipa ha ido creciendo sosteniblemente en su carrera desde sus inicios, pero en pandemia su crecimiento fue mucho más rápido”, asegura Paola Ruiz, gerente de marketing de la filial chilena de Warner, el sello que fichó a la cantante hace siete años en busca de la estrella pop que faltaba en su catálogo. “Sumado a que es la artista británica más escuchada en Spotify a nivel mundial, en Chile fuimos viendo su crecimiento también en cada nuevo sencillo que se fue trabajando”, dice sobre su imparable carrera.

Era 2014 y Dua Lipa -quien efectivamente se llama así, no es un nombre artístico- comenzaba a cumplir su sueño de dedicarse a la música despachando singles de mediano impacto y que no parecían descollar dentro del panorama del pop británico (New love, Be the one, Last dance), pero que al menos masificaron su voz llamativamente grave y allanaron el camino para su primer disco homónimo, de 2017. Allí apareció la estrella, los primeros destellos de identidad artística y también los éxitos que traspasaron fronteras (por ese entonces era común escucharlos de fondo en las tiendas de ropa importada de los mall criollos).

Su música derrochaba glamour, rebeldía juvenil y hedonismo de trasnoche bajo una vibra sintética y europop que parecía extraer lo mejor de la música bailable de las últimas cuatro o cinco décadas, aunque con algunas decisiones atípicas que le imprimieron un sello propio. New rules, por ejemplo, con su cambio de ritmo en el coro, poco usual para este tipo de productos pensados para el gran público.

Eso sí, los tiempos del pop avanzan rápido, aparecen nuevos referentes desde el mundo latino (Rosalía), Tik Tok (Doja Cat) y la des-cosificación (Lizzo, Billie Eilish), además de una pandemia que obliga a Dua Lipa a tomar su decisión más arrojada: entregar un segundo disco consagratorio, plagado de clásicos instantáneos del pop bailable, para una humanidad alicaída y encerrada en sus casas. La apuesta funcionó y Future nostalgia (2020), el álbum de once canciones en la que ninguna sobra y todas son singles, “transformó los azulejos de las cocinas del mundo en un improvisado Studio 54″, como apuntó el diario inglés The Guardian sobre el revuelo planetario que causó el disco, con especial eco en Chile.

“Nosotros participamos de muchas dinámicas para que Future nostalgia tuviera reconocimiento, pero lo tuvo por sí solo, no tuvimos que hacer nada”, reconoce Ikker Ulloa desde el fan club local. “Su popularidad en Chile y el mundo tiene que ver con que estamos en un momento donde no abundan las popstars. Es interesante lo que pasa con ella, porque es una artista que obedece a unos cánones más tradicionales dentro del pop y de la canción pop”, complementa Martina Orrego, directora y animadora de radio Los40, sobre los rasgos que distinguen a Lipa de otras heroínas del pop de la generación Z, y la acercan más bien a la línea de la Madonna más madura, al perfil de la australiana Kylie Minogue y a la música de Sophie Ellis-Bextor.

Orrego confirma que la autora de Levitating -la canción pop de 2020 que siguió siendo la canción pop de 2021- es la artista anglo que más suena en esa emisora en este momento. Algo que se extiende a otras señales del dial y que fue ratificado semanas atrás, en los premios Musa -organizados por el consorcio Ibero Americana Radio Chile-, donde la inglesa fue escogida por votación popular como la artista anglo del año. “Tiene además una voz muy distintiva y ha logrado juntarse con distintos artistas, como Sean Paul, Bad Bunny y J Balvin, se ha podido mover súper bien. La efervescencia que genera el que no haya venido nunca a Chile es un fenómeno bien interesante”, agrega la locutora.

“Su música conecta con el público de ahora, con lo que la gente pide. Se vio el año pasado con la pandemia: la gente lo único que quería era festejar, bailar, salir y creo que ella realmente entregó eso, la posibilidad de bailar, tal vez no en una disco pero desde la casa. La pandemia la favoreció al final”, explica Ulloa, quien además destaca la cercanía de la estrella con sus seguidores. Un aspecto que también subraya Paola Ruiz.

“Ha demostrado que entiende los cambios de la industria y dónde está su público, sobre todo en este tiempo en que no hubo conciertos”, comenta sobre la presencia de la británica en redes sociales, su decisión por incorporar a sus fans en lanzamientos como el videoclip del remix de Levitating -en el que participan usuarios de Tik Tok- y su más reciente apuesta llamada Service 95, una mezcla de boletín de noticias y podcast que busca acercarla aún más a sus fanáticos. “Creo que los artistas hoy deben conectar directamente con su audiencia y ella ha trabajado en esto”, señala la ejecutiva discográfica.

La preocupación de Dua Lipa por sus fans y cercanos se extiende también a sus raíces, con un profundo apego a la tierra de sus padres y donde pasó varios años de su infancia. “Mis padres siempre se han asegurado de que nunca olvide el lugar de donde soy. Siempre han mantenido vivo el idioma en casa. Me han hecho abrazar de donde soy”, ha dicho a la prensa inglesa la cantante, quien junto a su padre, Dukagjin Lipa, creó un festival de música de tres días en Pristina, Kosovo, para recaudar fondos para una fundación que ofrece artes creativas a los jóvenes. Ella misma ha sido una de las cabezas de cartel del espectáculo, por el que también han pasado Martin Garrix, Miley Cyrus y Calvin Harris.

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Sus declaraciones y posturas en torno a temas que muchas veces sus colegas evaden o abordan desde el lugar común, también destaca a Lipa, quien tiene opiniones mas explícitas y originales que la media en torno a la política partidista de su país, la inmigración europea, el Brexit, el odio en redes sociales y, particularmente, las reivindicaciones LGBT y el feminismo.

“Como mujeres todas tenemos que trabajar un poco más para que nos tomen en serio, pero no es algo a lo que no estemos acostumbradas”, dijo recientemente a la BBC, hablando del éxito de Future nostalgia y de las referencias que incluye el disco sobre el acoso y la violencia que ejercen los hombres contra las mujeres en el cotidiano (Boys will be boys); el empoderamiento femenino (“sé que no estás acostumbrado a una mujer alfa”, canta en la canción que da nombre al disco) y también al sexo en Good in bed.

“Todo el mundo piensa que, como mujer, hay que tener mucho cuidado con cómo te retratas o cómo hablas de sexo, y todo tiene que ser muy dulce”, dijo a The Guardian, asegurando que el tono relajado y explícito de la canción “es muy coloquial y como hablo con mis amigos”.

“Yo creo que van a haber personas de muchas edades en el estadio ese día”, teoriza Ikker Ulloa sobre el debut de la británica en La Florida. “No te podría decir que tiene un público fijo. De hecho conozco niños, adultos, porque su música llega a muchas generaciones y ella se ha encargado de potenciar eso”.

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